jueves, 4 de julio de 2024

FELIZ

           Decimos a veces que somos felices.

          Todos sabemos y entendemos lo que nos dicen o estamos diciendo. Pero realmente podemos decirlo, sin tener una parte de equivocación o error.

          Hay veces que mirando un paisaje, viviendo una situación o un momento de nuestras vidas, respiramos profundamente, nos llenamos de lo que estamos viviendo y cuando somos conscientes de ese momento, transcurridos unos segundos o un instante, decimos que somos felices.

          Cuando realmente hemos sido felices ha sido en esa respiración profunda, cuando hemos comenzado a procesarlo y comunicarlo o percibirlo, ha transcurrido un tiempo en el que todo ha podido cambiar y, de hecho, ha sucedido.

          No quiere decir que no sigamos siendo felices, sino que la felicidad que podemos sentir siempre es la pasada, no la que estamos viviendo y que no es tan profunda, cuando la respiración deja de serlo.

Podemos sentir una mezcla de asombro y quedarnos sin respiración. Podemos sentir alegría y entrar en un estado de excitación, en una respiración entrecortada.

Pero no es la felicidad de cortar los cordones umbilicales y respirar profundamente ante el sentimiento de felicidad, seguido de un llanto al ver la responsabilidad que implica la Libertad de la independencia, al perder las ataduras.

Y es que incluso vivir inundados de felicidad, no es lo mismo que sentirnos felices. Somo y tenemos Naturaleza de felicidad, pero nos hemos conformado, con sentirla en ciertas ocasiones, que a veces se pierden en el tiempo y no son ni reconocidas por nosotros mismos.

Es fácil ser felices, agradeciendo lo que se es y se tiene ahora. No es la felicidad que puede sentirse, sólo es vivir felices.

La felicidad, impide perder el amor o el respeto por todo cuanto convive y está en nuestro vivir.

El simple hecho de que creamos, que somos felices al dominar o poseer algo, señala que nos cuesta saber lo que significa la Felicidad.



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