domingo, 25 de enero de 2026

OBEDIENCIA CIEGA

           A veces me pregunto, por qué creamos el poder. Creo que más que el poder como lo entendemos ahora, fue el confiar en alguien, lo que nos llevó a elegir guías, que nos organizasen, encontrasen qué era lo mejor para el grupo y mediasen para armonizar los desencuentros, sin tener que llegar a la violencia.

          En algún momento, ese guía se hizo ambicioso y buscó el poder, para lo que encontró a quienes fuesen capaces de asesinar, abusar o violar a los demás y pidió el ser venerado y obedecido ciegamente por todos, bajo pena de ser condenados a castigos o ser asesinados.

          Obviamente pronto surgió la ambición insatisfecha, pues sólo podía robar y abusar de su grupo, mientras había muchos más alrededor que eran abusados y violados por otro.

          La solución era sencilla, crear un rebaño al que lanzar en estampida contra el vecino, que le robase, le violase y finalmente le diese a su amo lo que había robado. Por lo que les dijo a sus borregos: “Desde este momento sois mi ejército”, les explicó lo que tenían que hacer con los vecinos y se sentó, a esperar las riquezas o huir si su rebaño era aniquilado.

          La pregunta que me surge es, si un ejercito es creado para proteger al pueblo o lo es para atacar y robar al vecino. Porque es lo que deberían de saber los soldados y sus mandos, porque si nadie crea un ejército para atacar al vecino, sólo sería necesario que tuviesen medios para ayudar al pueblo en caso de necesidad o tragedia.

          Hay millones de combatientes asesinando a sus vecinos, simplemente porque alguien del poder quiere más. La mayoría no tiene odio o necesidad de asesinar a los demás, solamente hay un mando que obedece ciegamente a su amo y si el soldado no hace lo que le dicen, es asesinado o al menos si tiene suerte, sólo castigado.

          Desconozco si es el ejército el que ha aprendido de las mafias, o son las mafias las que han copiado del ejército, o haces lo que te digo o te mato. Que es lo que llamamos defensa de la Democracia.

          Si miramos alrededor, encontramos lo mismo que si miramos en casa: Odio, envidia, violencia, carencia de humanidad y obediencia ciega a alguien, que nos evita tener que pensar y preguntarnos por los principios y valores que hemos atribuido a la Humanidad y deberíamos de cumplir al autoproclamarnos seres humanos.

          Un Trump, amenazando con sus tropas y armamento a todo el que considera más débil, un Putón que no se molesta en amenazar, simplemente manda asesinar a sus vecinos para apoderarse de lo ajeno. Pero si miramos más allá, tenemos la mayoría de los países controlados por mafias y cárteles, cuando no son abusados por el ejército propio o por poderes que se dedican a apropiarse del dinero, que los ciudadanos les dan para que creen bienestar.

          El resultado es, un pueblo que sigue a quien más grita o al poder de turno, recibiendo promesas que se han incumplido durante milenios y todavía se repiten sin que el pueblo se perciba, de que es su responsabilidad el que las herramientas de convivencia funcionen correctamente, para lo que es necesario aceptar su responsabilidad y exigir el cumplimiento de las funciones por las que paga.

          Un poder que administre el bienestar del pueblo y un ejército que proteja el poder vivir en paz, y al pueblo de cualquier abuso ajeno o propio, tanto como de las desgracias naturales.


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