La salud, es simplemente: La
manifestación del equilibrio de una individualidad. El equilibrio entre todas
sus partes y con el entorno del resto de individualidades.
Nosotros nos quejamos, siempre y
cuando, nuestra salud no es la deseada. Lo que nos lleva a buscar qué es lo que
está mal y quién o qué es el culpable de la salud que manifestamos en el ahora.
La salud de la planta, depende del
terreno, de su abono, de la luz, de las podas, del descanso, de las plantas y
animales que hay en su entorno o alrededor y del funcionamiento de sus órganos.
Los animales, además, dependen de
dónde y cómo se mueven, los cambios en su entorno y de sus depredadores.
Las máquinas, además, dependen de cómo
son utilizadas y cuidadas.
Un motor grande, no puede funcionar
con un carburador pequeño y un carburante demasiado bueno o potente, puede
quemar partes preparadas para otras condiciones, no todos los aceites van bien
para todos los motores.
En nosotros, pensamos que nuestra
salud depende de los virus y bacterias, de la alimentación, de que un órgano no
funcione bien y sobre todo de lo externo, de todo aquello que no podemos
controlar. Es culpa de todo aquello que nos rodea y cuando no, es de Dios o de
las herencias recibidas.
En la Medicina China, el problema en
una salud no deseada, es del equilibrio de todas nuestras partes, no de si un
órgano o parte es débil o demasiado fuerte.
Un parche de tela nueva en un vestido
viejo, a veces cuanto más fuerte es la tela, más fácil es que se rompa la parte
vieja.
El equilibrio en nuestras
individualidades, no depende de una sola, ni tan siquiera del estado de un
órgano o grupo de ellos. Nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra mente y
nuestra espiritualidad o visión del Universo o Vida como Unidad, también
intervienen en ese equilibrio.
Cuando todas las individualidades se
armonizan entre ellas, lo único que puede romper su equilibrio es cómo son
usadas, esa es nuestra responsabilidad, para manifestar la salud deseada, sólo
puede hacerse realidad si usamos cada individualidad correctamente en armonía
con las demás, el entorno, las circunstancias y el ahora manifestado por
nosotros y lo demás.
Incluso haciéndolo todo correctamente,
la salud que estemos manifestando es el equilibrio que tenemos en ese momento,
y desgraciadamente no es la Vida la que se ha equivocado, sino nosotros los que
no estamos percibiendo la realidad de nuestro ahora.
La Vida no da ni quita nada,
simplemente acepta lo que cada individualidad es en ese ahora. Es nuestra
responsabilidad el cambiar nuestra percepción del Universo que nos rodea y
sobre todo aprender a cuidar de cuantas individualidades crean la realidad de
nuestra Individualidad, pues eso es lo que somos, nuestro Ser, manifestado en
la salud, al igual que en el resto de individualidades que lo crean.

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