Por otro lado, nuestra Naturaleza de Uno,
siendo una parte del Universo que sin dejar de ser individualidad, no tiene
capacidad para percibirse, al percibirse sólo como Uno, como Todo. Donde
nuestra responsabilidad es la de aportar al Uno desde nuestra manifestación.
La Tierra, no siente diferencia entre
ser mar o montaña, entre su parte vegetal o animal, no se percibe como algo
diminuto flotando en el espacio. Ese es el carro de combate, de esfuerzo, que
debemos dirigir como Krishna.
Pero como Krishna, no podemos entrar
en confrontación con Arjuna, pues Krishna siendo Libertad, no necesita tenerla,
pues es Su Ser. Por lo que necesita llevar el carro: a la manifestación, acción
y vivencias que Arjuna desee, al estar en la discriminación de dualidad, entre
el bien y el mal, creado con libertad y por tanto tiene que elegir entre ambas
polaridades o Naturalezas de su ser.
Arjuna no puede bajarse del carro de
combate, tiene que resolver su Gran Duda, para poder manifestarse como Krishna,
sin necesitar durante la Eternidad el carro de combate o tener que decidir,
pues al perder su ego, al perder la separación con el Universo, entraría en el Universo
de Dios, donde todo es perfecto y por tanto permanece inmutable, no por dejar
de cambiar su manifestación, sino por existir en el Ahora Eterno. Algo que sólo
es posible siendo el Uno, siendo Libertad, siendo Universo, siendo y
manifestándose como Dios, como Krishna.
Obviamente todos somos Arjuna y todos
somos Krisna, nuestra libertad, nos obliga a decidir quién somos, esa es la
Gran Batalla, la que hace miles de años alguien nos relató en un pequeño libro
llamado Bhagavad Gita.
La Gran Duda del budismo, consiste en
la decisión final que elegiremos, si combatir para conseguir nuestros deseos y
ambiciones, destruyendo lo que hay de humanidad y divino en nuestra
manifestación, existiendo de espaldas a la Luz y viendo sólo nuestra sombra, o
decidiremos ser Luz, donde la sombra desaparece al dejar de combatir aceptando
nuestra Realidad como Arjuna, como Universo, como Dios.
Un príncipe indio que existió realmente
o sólo en la mente de un escritor, leído en un relato épico, o aceptando
nuestra batalla propia. Es lo que tenemos que decidir al leerlo.










