Para que exista acogida, es necesario
que cumplamos con las costumbres del sitio al que emigramos y que aportemos
algo, haciendo lo que es correcto, no solamente con la ley, sino con la
convivencia y la humanidad.
No es simple, algo que se argumenta y
discute en los medios de comunicación, en la política y desde las creencias,
puede ser que aparentemente todos tengan razón, en la exposición de los
argumentos, pero que en la realidad no se cumpla ninguno de ellos.
Muchas veces, hemos nacido en un lugar
donde somos abusados y violados, donde no tenemos más derechos que hacer lo que
nos dicen. Unas veces son los gobiernos, otras incluso ellos hacen lo que
alguien les dice, algo que nos lleva a existir sin Dignidad, en la miseria, en
la necesidad, simplemente como borregos que son llevados a un pedregal a comer
y se les exige que den lana y tengan buena carne, para poder venderlas.
El problema básico es, que para tener
derechos, es necesario cumplir con todas las responsabilidades adquiridas en
el lugar de acogida, olvidar cómo viven en nuestro hogar aquellos que abusan,
olvidar que tenemos que obedecerles, olvidar que tenemos que pagarles, olvidar
que hemos sido borregos.
Porque acabamos de nacer y se trata de
encontrar y ayudar a crear, una sociedad diferente a la que nos ha obligado a huir.
Guardar en nuestro corazón, los abusos y violaciones que hemos recibido desde
el poder, para amar y respetar a los demás, huyendo de tratar de conseguir lo
que ellos tenían, porque nos han dado derechos en el lugar de acogida.
¿Cuántos barrios de acogida, se han
convertido en guetos?, ¿Cuántos hemos creado bandas o mafias en el lugar de
acogida, buscando poder?, ¿Cuántos hemos olvidado cómo vivíamos en nuestro país
y respetamos las costumbres del que nos acoge?
No quiere decir olvidar todo lo que
somos, sino enriquecernos con quienes nos acogen y enriquecerlos con lo que
podamos aportar.
No hay emigrantes en la Tierra, toda
ella nos pertenece por igual, no para pedir derechos, sino para ser los
responsables de cumplir con nuestras funciones, de ayudar a que la Tierra sea
el hogar de la Humanidad.
Somos cada uno y todos, los
responsables: de la sociedad que hemos creado, de cómo somos acogidos, de ser
obligados a huir de nuestro hogar, de que quienes nos acogen tengan miedo de
que convirtamos su hogar en el reflejo del que hemos huido.
Para poder vivir en cualquier lugar de
la Tierra, es necesario que nuestros hogares vivan en armonía y no en
confrontación, no podemos huir de nuestro hogar por ser incapaces de crear
armonía en él, y pedir que nos den esa armonía donde somos acogidos, sin
conocernos, sin haber aportado nada, sin saber si somos una ampliación del
rebaño en hogar ajeno.
Cuando somos acogidos, como huidos de
un hogar en confrontación, donde lo natural es el abuso y la violación, nuestra
responsabilidad es que sepan a quién acogen, donde nuestras responsabilidades,
no son las de los habitantes de esos hogares, sino la de quien quiere redimirse
de haber permitido la creación del hogar del que huimos.
Cuando nos dan un hogar, un barrio,
una comunidad, no podemos permitir que se convierta en un gueto, sino en un
lugar de respeto, ayuda mutua, y un hogar ejemplar donde pueden venir y ser
felices, incluso quienes nos han acogido.
Somos nosotros los que creamos los
países, los barrios, los hogares, los que creamos abusadores y violadores y
permitimos que al renunciar a nuestra Dignidad, nos conviertan en borregos.
Gobiernos, mafias, cárteles,
abusadores y violadores, necesitan a muchos de nosotros para poder enriquecerse
con nuestra miseria, no sólo económica sino humana.







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