Ni tan siquiera nos decía de nuestra
meta, sino de una Meta abstracta que no sabíamos cuál era.
Desde que aparecimos en la Tierra, nuestro
esfuerzo ha tenido como meta, conseguir un trozo del que pudiésemos decir que
era nuestro. Mientras la Tierra en su cambio continuo, la tierra y las aguas,
los valles y los montes, el cielo y todos ellos, parecen estar separados, no ha
dejado de ser Una.
Nosotros la hemos dividido en trozos,
el mío y los que no he podido poseer, siendo de máxima importancia, que el más
grande y mejor sea el nuestro. Algo que ha hecho necesario el que tengamos que
vivir confrontados, con todos aquellos que desean o creen ser los dueños de lo
que tenemos o deseamos.
Ese fue nuestro primer paso, que nos
ha traído no a una Meta, ni es la Humanidad, sino a la meta de ser dueños de la Tierra,
en lugar de sus cuidadores, que sería la Meta, a la que deberíamos encaminarnos.
La confrontación entre los que al no
poder vivir en su lugar de nacimiento, buscan otros lugares en la Tierra donde vivir,
no son bien recibidos si no vienen a engrandecer y enriquecer nuestras vidas,
pues como foráneos no deben tener el derecho de creer que están en su casa, en
lo que les pertenece.
Su miseria y a veces necesidad de
delinquir, no está en sus deseos, sino en la explotación, abusos y violaciones
que reciben al llegar. Donde careciendo de derechos, siguen necesitando comer y
un lugar donde vivir.
Pero no deja de ser un paso
equivocado, el llegar a un lugar nuevo y pretender vivir con los derechos que
tenían en nuestro hogar, los que nos obligaron a marcharnos. Porque nuestro
sueño sea lograr las posesiones y riquezas que quienes nos expulsaron de
nuestro hogar tienen.
Cuando cambiamos nuestro hogar en la Tierra,
nuestra obligación y responsabilidad, no cambia. Hemos fracasado en un lugar,
en el que la pretensión era ser dueños de la Tierra y cuanto hay en ella.
Explotar la Tierra y sus riquezas para nuestro beneficio, olvidando que nuestro
primer paso debe ser el de estar al servicio de Ella, de esforzarnos en
mejorarla junto a la totalidad de sus inquilinos, manteniéndola como Una, donde,
cuanto vive en Ella seamos sus hijos.
Crear bandas, mafias o cárteles,
enriquecernos mediante la degradación de los habitantes débiles y prepotentes,
del hogar donde nos permiten comenzar de nuevo es un primer paso erróneo, pues crearemos
lo mismo de lo que hemos huido.
El abusar, explotar y violar a quienes
tienen necesidades, son pobres o necesitados, es un paso equivocado, tanto si
son inquilinos de nuestro hogar, como si son llegados de otros.
Somos servidores de la Tierra como Una
y de la Humanidad, pues sólo nosotros sirviéndolas, podemos crearlas en nuestra
convivencia.











