Franco fue un dictador, que
llegó al poder por casualidad según algunos y eliminando a los que estaban por
encima según otros. Lo que recibió fue, un país destruido, lleno de odios y
rencores, empobrecido, sin crédito y que no necesitaba de oposiciones.
Pero no hay equilibrio sin
al menos dos mitades opuestas: Opus dei y falange. Aparte de grupúsculos
menores y gente sin ideología fuera de su interés.
No teniendo Siberias o
campos de arroz, se construyeron carreteras para tener cunetas que aprovechar.
En un país destruido por una guerra fratricida, se construyeron viviendas,
carreteras, vías férreas, y por la escasez de lluvias pantanos que
proporcionaran: agua, electricidad y evitasen algunas inundaciones.
Dada la pobreza de un país
destruido y sin oro en su banco nacional, repudiado por el resto al no
intervenir en la II guerra mundial, se tuvo que implementar la agricultura y la
salud con la Seguridad Social.
La dictadura, eliminó la
confrontación de izquierda y derecha, dejando la de opus dei y falange, algo
que sucede en todas las dictaduras y tras una guerra fratricida y el odio entre
hermanos, nos llevó al asesinato y la denuncia, para conseguir nuestros deseos
y ambiciones.
Por supuesto, el
responsable era Franco, que iba por ahí matando a todos, nosotros pobres
inocentes sólo queriamos amarnos. Los borregos siempren culpan al pastor,
olvidando que nos llamamos seres humanos y somos gentuza o como máximo gente.
En el otro platillo podemos
poner a la democracia y sus dirigentes, que en principio hermanaron a los
opuestos de izquierda y derecha, intentaron olvidar agravios y trabajar unidos.
La herencia recibida era
considerablemente mejor que la que recibió Franco, al principio se intentó
hacer cosas y se mejoraron algunas, pero se olvidaron de la necesidad de agua,
de mantener y desarrollar la industria y conseguir rentabilidad en la
agricultura. Sobre todo se olvidaron de que las casas y construccioones
heredadas, serían ocupadas y haría falta construir más.
Cuando llegó Francisco II “el
jollero”, nos trajo el amor por la izquierda y el odio por todos los que fueran
de derechas, pues eran herederos de Franco. La Ley de memoria histórica,
desterró a alguien que se había muerto y sembró nuevamente la semilla del odio fratricida
y la división entre españoles, como el dictador había construido
innecesariamente pantanos, el lumbreras decidió construir desaladoras y como
teniamos pisos, comida y estábamos poco endeudados, mejoró la subida del precio
de alimentos, la escasez de pisos y nos dejó una deuda al borde de tener que
pedir limosna o ser intervenidos. Pero nos dejó una democracia y libertad, en
la que debiamos exterminar la derecha, con amor.
Su heredero Francisco II “el
inutil”, apodado el mentiroso, el vendedor de cuanto pertenece a los españoles,
y soñador de poder, ha conseguido concluir el odio entre hermanos, que en
nuestra gilipollez congénita como españoles, nos lleva a hacerlo todo con la
izquierda, negando que algunos somos diestros y viviendo a la pata coja,
pidiendo que nos den todo lo que posea la derecha y que se mueran de hambre, si
es que no los matamos antes. La derecha sólo sirve para decir lo que diga Sánchez,
que es lo que hace la izquierda buena.
Pero tenemos democracia,
pertenecemos a Europa que nos da dinero porque somos pobres y tenemos muchos
amigos que nos aguantan porque les debemos mucho dinero (deuda española). Pero
podemos vivir tranquilos, porque todo ello lo pagaremos nosotros con nuestra
lana y carne.
Que el record de impuestos,
la deuda y la limosna europea, sólo sirva para pagar a sus palmeros y los que
se venden por lo que les pagan, al menos nos dice quién es el listo de la
clase: el gran dictador Paquito el Inutil, que dicen, que la única verdad que
ha dicho es que es un mentiroso.
En un platillo, una España
que salió de una guerra y en unos cuarenta años permitía comer y tener una vivienda,
trabajando como obrero, con una edad de pasados los veinte y pagando en 10
años. En el otro, una democracia que en en unos 50 años ha gastado gran parte
de lo que heredó, en la que un obrero tiene dificultades para comer, no puede
comprar o alquilar vivienda para pagarla en 20 o 30 años, con record de
impuestos (no recuerdo los que había en la dictadura), y nos han implantado
odio por unos y resignación por los otros.
Si alguna vez nos da por
pensar, no lo que nos dicen, sino de forma autónoma y propia, me gustaría saber
qué pasa en la balanza.
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