Durante años, a las personas que han
venido a consulta por sus problemas, no he dejado de señalarles que si creamos
un problema, nadie puede quitárnoslo. Alguien nos quita el problema
absolutamente en un ahora, pero si lo seguimos creando, es cuestión de tiempo
el volver a tenerlo. No importa qué índole de problema, sea de salud o
económico, de obediencia o desobediencia ciegas, o de convivencia.
Desde el principio de nuestra
aparición, nos hemos dedicado a la conquista de cuanto nos rodea y a su control.
Algo, que traspasa lo exigido en la Vida que es el de adaptación al entorno. Sin
que ello quiera decir, que no debemos modificarlo y tratar de encontrar un
equilibrio diferente.
La clave en todo, es precisamente esa
palabra: “Equilibrio”, pues es lo que se manifiesta, todo cuanto se manifiesta
y existe, es simplemente el equilibrio de las partes de la individualidad, sin
que sea diferente si es una individualidad concreta o la Infinita del Uno.
El Universo manifestado es el
equilibrio de todas sus individualidades, el nuestro personal, es el de todo
cuanto forma parte de nuestra individualidad y su equilibrio con el entorno.
Nuestra sociedad manifiesta, con sus gánster, cárteles, mafias, ejércitos, poderes y su necesidad de tener poder,
armamento o más fuerza que los demás para atemorizarlos u obligarlos a aceptar la
imposición de nuestra verdad. No lo hace diferente, el que vivamos con la
verdad que alguien establece, simplemente para evitar la responsabilidad, nos
haga convivir en un equilibrio que detestamos.
Cuando el entendimiento de la palabra
argumentación, es que se argumenta o discute para tener la razón, simplemente
es la convivencia dentro de la confrontación, que no busca el equilibrio o el
encuentro de la verdad, sino que es el Universo quien tiene que equilibrarlo
con lo que se crea en la confrontación: Odios, guerras, destrucción de lo que
no aceptamos su diferencia, o el equilibrio que necesita el abuso, el Universo
no lo hace, sino que es lo que nuestra confrontación crea para equilibrar
nuestra convivencia.
Necesitamos comenzar una guerra para decir:
“No a la guerra”, de la misma manera, es necesario crear derechos cuando somos
incapaces de respetar lo diferente u opuesto a nosotros, cómo podríamos
eliminar el hambre de la Tierra, si no creamos antes el hambre.
La guerra, no se evita diciendo no a
la guerra, sino creando la paz en nosotros mismos. La desigualdad no se evita
con leyes u ONGs, tampoco emitiendo derechos, simplemente, tenemos que respetar
a los demás. La Justicia no depende de las leyes, ni puede establecerse
mediante ellas, la Justicia depende del respeto y el Amor.
Cuando para evitar que Europa sea
abusada por EEUU, Rusia o China, hay que crear armamento y ejércitos que les
haga pensarlo, es simplemente, porque hemos olvidado que los gobiernos son
elegidos y pagados para conseguir el bienestar en la convivencia y no la
confrontación o la necesidad de asesinar o exterminar al vecino para
apoderarnos de lo que tiene.
Cuando entendemos por feminismo el ser
igual el hombre que la mujer, o el tener unos u otros derechos, no tenemos en
cuenta que ya somos diferentes, que incluso somos diferentes cada uno con todos
los demás. El respeto evita los abusos, la responsabilidad crea un equilibrio
en el que cada individuo cumple con su función y responsabilidad, sin que lo
importante sea su edad o su género.
Deseamos convivir en paz, bienestar,
igualdad, eliminando el abuso. Amor y Respeto por lo diferente, nos ofrece la
argumentación necesaria, para aprender de las opiniones y verdades ajenas. Todo
ello, nos lleva a un equilibrio carente de confrontación.











