¿Cómo terminar con una guerra?, ¿quién
debe de terminar con ella?, si la culpa es de los demás o porque la Vida nos da
lo que no queremos.
La Vida no da ni quita nada, por lo
que cuando creamos una guerra, la Vida acepta las consecuencias de nuestra
creación, Ella nunca pelea o desea que seamos otra cosa, la Vida es Amor, llena
de lo que somos nosotros.
La Vida no percibe a unos y otros, ni
izquierda ni derecha, ni malo o bueno, Ella sólo acepta ser lo que nosotros somos,
siendo cada uno, por lo que podríamos decir que la Vida es la consecuencia de
nuestras acciones y omisiones.
Hay quien violenta a sus semejantes y
grita ¡No!, a las guerras de los demás, incluso las que nacen de sus errores. Crear
pobreza, para enriquecer a otros, crear odios y mandar a otros a que asesinen
lo odiado, y desear la paz, no hace que hagamos lo correcto.
La paz nace en nosotros, en cada uno,
para que en la Vida haya paz. El amor sólo llega al Amor de la Vida, poniéndolo
nosotros. Si necesitamos el dinero para fabricar armas que nos protejan, en
lugar de usarlo para comida o vivienda, tarde o temprano ese gobierno nos pedirá
que asesinemos a alguien para ser patriotas, para que tengamos orgullo nacional.
Son atributos innecesarios en la
convivencia humana, porque la guerra se evita, simplemente siguiendo algo que nos
han dicho millones de veces: “No desearás lo que pertenece a los demás”,
incluso siendo que nada puede ser poseído, si no acepta entregar su dignidad a
algo o alguien, porque rechaza su responsabilidad.
Durante años, cuando alguien viene con
dolores, mi consejo ha sido que: “Deje de pelear con la vida o con la Vida”, los
problemas son inevitables, al ser nuestra forma de aprender, la Vida es lo que
nos da, porque es lo que vemos. Hay muchos tipos de dolores, pero sabemos que
el dolor viene si nos peleamos, si ganamos nos duele la mano, si perdemos nos
dolerá la cara, pero la pelea siempre origina dolor.
La Vida acepta pero no pelea, por lo
que nuestra pelea con la Vida, nos da dolor en la mano y en la cara, en
realidad nos estamos peleando con nosotros mismos.
La guerra no puede nacer si no la
creamos, no puede subsistir si no la cuidamos y alimentamos, lo que no podemos
es decir ¡No! a nuestra creación, porque la Vida manifiesta lo que nosotros
somos, hemos creado y vemos.
Nuestra pelea, se origina al desear o
tratar de que en un ahora exista lo que no hay. Algo que sólo podrá nacer al
crearlo nosotros con lo que tenemos y hay en la Vida, en el Universo.
Las palabras y los nombres, no son lo
importante. Es lo que somos y creamos lo que es nuestra realidad, no aceptarlo nos
produce dolor, insatisfacción, la no aceptación de lo que somos, todo ello
semillas que nos darán: Envidias, odios y guerras.











