Tenemos un país, que no quiere el
retorno de sus ciudadanos incluso el regreso de sus niños, personas que no
quieren vivir en la miseria y que no se atreven o pueden pedir Justicia en su
propia casa. No es porque no puedan comer o vivir en una casa con su familia,
sino porque su gobierno abusa de ellos y muchos convecinos hacen lo que les
ordene el poder.
Dicen ser amigos nuestros, qué amigo, nos
mandan a que invadan nuestro piso cuando salimos, a sus niños y ancianos,
porque somos los vecinos que les ayudamos. Que se caguen en el pasillo, en las
puertas de los vecinos, que roben comida en el barrio, o que quemen los coches
de los vecinos, es algo natural porque están desesperados y hambrientos porque
no podemos darle de comer a todos, porque no caben en nuestro piso o
simplemente porque quieren que nosotros seamos los que nos busquemos otro lugar
para vivir, porque ellos son pobres, necesitados y no conocen las costumbres
nuestras.
Es natural que cualquiera de nosotros,
busque la manera de comer, a veces haciendo lo que no quiere. La mayoría
afortunadamente han decidido regresar a su casa, pero en mi piso han quedado
más de cincuenta niños y ancianos, que desean que yo les dé de comer, ropa y
hogar y que en un futuro puedan traer a sus familias a vivir con ellos.
Obviamente, la empatía y buen corazón
de mis vecinos les debe obligar a acoger a parte de esos niños y ancianos. Incluso,
cuando hay familiares suyos necesitados a los que no pueden o quieren ayudar.
Agobiados por el paro, por los trabajos mal pagados, aumentando la pobreza en nuestra casa, con problemas para llegar a fin de mes por la subida de precios, con la dificultad de vivir en un piso que podamos pagar, hay quien nos dice que es de buenos ciudadanos y buenas personas, darles hogar, trabajo, vivienda y una vida digna, a todos los que se han quedado en nuestro piso, porque ni sus familias ni sus países los quieren, y ellos no se atreven a pedir en su propio hogar, lo que exigen de mí .
Obviamente, cuando decides proteger y
acoger a alguien, lo importante es hacerse responsable de los actos de esas
personas y de sus consecuencias. No se trata de repartir la responsabilidad
entre los demás.
En España, hemos dividido a sus ciudadanos entre los buenos y demócratas de izquierdas y los malos y abusadores de derechas. Los buenos de izquierdas, quieren repartir entre todos, a los que quieren acoger, a pesar de que son millones y podrían hacerse responsables de ellos personalmente. Los malos de derechas, quieren que retornen a sus hogares con sus familias, que arreglen su país, y regresen posteriormente por propia voluntad.
En Ceuta hay robos, violaciones y
delincuencia que han aumentado exponencialmente, no proporcionalmente al número
de marroquíes que han invadido la ciudad. Teniendo en cuenta las condiciones y
necesidades que han traído de Marruecos, podrán disculparse los pequeños robos
de comida o cosas necesarias para vivir. Pero no es xenofobia, el pensar que
hay violaciones y delincuencia, que no es necesaria para vivir, sino que señala
falta de principios o posible condición de criminalidad en muchos de los que
han huido de Marruecos, al poder ser castigados duramente por ello en su casa.
Cuando hay problemas en un porcentaje
alto, con los niños criados en orfanatos en sus países, no parece que lo mejor
para niños que han nadado donde han muerto muchos adultos, sea mandarlos a orfanatos.
También hay muy buena gente que han crecido en ellos, pues las condiciones de
desarrollo son menos importantes que lo que aprendemos al vivirlas.
¿Pero es mejor que un niño crezca con
su familia, en orfanato o adoptado?, no seré yo quien elija, pero me siento
incapaz de obligar a alguien de derechas o izquierdas a tomar una decisión.










