Han pasado los años y cada día me
sorprendo de lo que encuentro en aquellas historietas, a veces lejos de las explicaciones
que he leído y que en lugar de separar los conocimientos, parece que todos
ellos nos hablan de lo mismo, visto con diferentes ojos y culturas.
En occidente tenemos las dualidades de
padre-hijo, dios-creación, donde aparece el tercero en forma de paloma o con otro
nombre, el conocedor de ambos, como trilogía o trinidad. La dualidad oriental
se simboliza con el Yin y el Yang.
Las mitades de cualquier
individualidad son opuestas y cualquier parte puede estar en una u otra mitad,
pues depende por dónde se establece la línea de división. El número de mitades
que pueden representarse, es infinito, al ser infinitas las líneas por donde
pueden establecerse las mitades.
No hay un solo punto de una
individualidad, que sea Yin o Yang en su propia naturaleza, pues esto depende
de cómo se comparan las mitades y por dónde se ha realizado la división.
La dualidad de opuestos, está en la
individualidad, lo que hace que no tengan existencia propia, pues su existencia
es establecida por la tercera mitad: “El observador externo”, que obviamente, no
puede existir en la Individualidad Absoluta, en la Vida o en el Concepto de
Dios como Uno.
Nuestro error ha sido, el interpretar
el Concepto de Dualidad en nuestra propia existencia, no como mitades de una
individualidad, sino en la existencia de permanencia de la Naturaleza de las
mitades al separarlas.
Esto, es lo que ha hecho que nuestra
base de pensamiento, sea la separación de los opuestos en individualidades
separadas y confrontadas. Algo inexistente y lejos del Concepto de Dualidad del
Yin y el Yang, que establecieron hace miles de años en oriente y podemos
encontrar en algunas frases, partes y conceptos de la filosofía occidental.
La imposibilidad de separar a Dios y
la Creación, al hombre de la mujer, lo masculino de lo femenino o el mal del
bien, nos ha llevado a la confusión en nuestra convivencia y relación con el
resto del Universo. También ha distorsionado nuestra relación con el Concepto
de Dios, que nosotros mismos hemos establecido.
Hay algo que existe en la Realidad, es
la individualidad. No como algo separado del resto del Universo, sino como
parte o mitad integrante del Infinito y lo Eterno. La existencia de Dios es
posible, porque junto con la otra mitad de la Creación, Es Una Individualidad,
Infinita y Eterna. No hay algo fuera que pueda percibirla, no hay algo que sea creación
o dios, porque tiene que existir algo fuera del Infinito, que trace la línea
que le permita ver las diferencias.
El Yin es Eterno, sin tener existencia
propia, el Yang es Eterno sin tener existencia propia, ambos pertenecen a la
Irrealidad o el Sueño, pues su Existencia sólo puede darse como Uno, como Individualidad.
Por eso la Impermanencia de la Vida, la obliga a manifestarse como muerte, para
poder dar nacimiento al Cambio, siendo que lo Eterno, lo Infinito, es la Vida,
que permite que la Muerte pueda existir al vivir.
Somos nosotros, quienes en nuestra
ignorancia, confrontamos a las mitades. La Ignorancia de la Vida, es la
manifestación de Su Sabiduría, por eso no existe en Ella el Conocimiento de
algo, sino el SER.

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