No pretendo molestaros

Al parecer, algunas personas se sienten ofendidas porque no las agrego a mi foro. No tengo, ni pertenezco a ninguno, simplemente escribo y lo publico en abierto, para que libremente pueda ser leído o comentado por las personas que lo deseen. Suelo comentar las páginas que me lo permiten y les parezca bien, de las personas que me añaden a su foro. Suele ser lo que siento al ver lo que han publicado, intentando dar una visión diferente, desde la que ha sido escrito. Lo que os agradezco.

Si tenéis que pagar para entrar en la página, no es la original. Como digo a la derecha es Gratuita y sin publicidad.
Yui Shin

martes, 28 de febrero de 2023

EL APEGO

 PARÁBOLA 005: EL APEGO (MONJE/JOVENCITA)

La siguiente historia forma la base de un conocido koan.

“Había una vez una devota anciana que construyó un lugar de retiro para un joven monje donde no le faltaba de nada, para sólo concentrarse en meditación y práctica. Tras veinte años, instruyó a su hija: ‘Hoy, tras servirle su comida, abrázale estrechamente, insinuándote. Y déjame saber su respuesta. La hija hizo lo que se le había dicho. Abrazó y se insinuó al monje, a lo que este respondió: rechazando a la joven, recordándole sus votos de abstinencia de relaciones y sexual. La joven le transmitió la reacción a su madre, que dijo tristemente: “Realmente he perdido el tiempo y el esfuerzo durante los últimos veinte años. ¡Sin saber que estaba manteniendo a un mortal corriente!”. Habiendo dicho esto, salió, desalojó al monje, encendió un fuego y quemó la cabaña de meditación entera.

Se dice que la anciana era una santa disfrazada. El monje aunque no se conmovió por el deseo sexual, se veía puro y apegado a los aspectos vacíos y quietos del samadhi. De ese modo, no había alcanzado el verdadero y completo Despertar.”

Maestro Tam: 147

           Cualquier religión y cualquier persona que rechace la tentación siguiendo sus enseñanzas, será ensalzada. Es poco entendible, que por cumplir con las enseñanzas de Buda y cumplir con los preceptos que había prometido, respetando a la muchacha y rechazando el deseo sexual, su patrona le expulsase y le quemase la cabaña que durante veinte años fue su hogar.

          Es por ello que el Zen, pocas veces es entendible desde un razonamiento social, menos aún cuando es mirado desde el razonamiento de una mente occidental, que todavía ve sólo las enseñanzas de filósofos o Maestros que transmiten las palabras de Dios, tal como alguien las relató.

          Desde las Leyes y las costumbres sociales, el monje actuó correctamente. Respetando la honorabilidad de la joven y cumpliendo con el precepto que había prometido cumplir de no tener relaciones sexuales. Algo común en las religiones monoteístas.

          Pero la anciana, no seguía una religión, ni siquiera la budista. Ella era discípula de un viejo Maestro Zen, que vivía en la montaña. Había acogido a un monje joven, del que creía que valía la pena: cuidarle, alimentarle, darle alojamiento, y cuanto necesitase, para que dedicase todo el tiempo para meditar y practicar el Dharma.

          Cuando tras veinte años, de meditación y práctica, una joven que le había cuidado, llevado la comida, limpiado su cabaña. Que durante veinte años, nunca le había molestado o distraído, le muestra su necesidad, lo único en lo que pensó el monje fue en proteger su virtud.

          El Zen no dice, que tuviese que excitarse, tener relaciones sexuales y satisfacer la necesidad o deseo de la joven. Pero sí que cumpliese con el mínimo de empatía y compasión, que un aprendiz de Bodhisattva debe tener con los demás.

          Preguntar a la joven, el porqué de su cambio. Mirar y tratar de conocer los problemas o necesidades que tenía la joven. Saber las razones de su actitud y tratar de ayudarla, mostraría la gratitud de todo lo recibido durante veinte años de esa madre e hija.

          Y es que una vida en la que sólo pensamos en nuestros deseos y necesidades, sin pensar o que nos interese la necesidad de ese Universo, esa Tierra esas personas, que han hecho posible nuestro vivir, a veces nos puede llevar a que sea quemada la casa y dejen de alimentarnos, cuidarnos y dejarnos nuestro tiempo para cumplir con nuestra Responsabilidad únicamente.

          El apego puede ser sutil y apenas perceptible, porque creemos rechazarlo, cuando cumplimos con las costumbres y la letra de los preceptos o leyes.



lunes, 27 de febrero de 2023

EL APEGO

 PARÁBOLA 4: EL APEGO (NI ODIO NI AMOR): “Un discípulo Iluminado del Maestro Fu Shan, fue a vivir a un famoso monasterio. Miembro de la Gran Asamblea: no practicaba meditación ni buscaba orientación en el Dharma; sólo permanecía tumbado durmiendo todo el día. El abad viendo al maestro invitado recostado con los ojos cerrados, le amonestó: ‘¡Este no alimenta holgazanes!’ Contestación: ‘¿Qué me aconsejaría hacer, Ilustre Maestro?’ El abad dijo: ‘¿Por qué no medita?’ Respuesta: ‘La comida no puede tentar a aquellos que están hartos.’ El abad continuó: ‘Muchos están descontentos con usted.’ Respuesta: ‘Si estuvieran contentos, ¿qué ganaría yo?’ Ante estas respuestas inusuales, el abad preguntó: ‘¿Quién fue su maestro?’ Respuesta: ‘He practicado con el Maestro Fu Shan.’ El abad comprendió y se dieron un apretón de manos, riendo en voz alta, y se dirigieron hacia el cuarto del abad.

“Un día, el invitado Maestro Zen, se lavó, subió al asiento Dharma, se despidió de la Gran Asamblea, escribió una estrofa de despedida, dejó caer el bolígrafo y expiró en una posición sentada. Siendo libre, habiendo dominado la vida y la muerte. Quizás por haber interiorizado verdaderamente el significado de: ‘Cuando ni el odio ni el amor perturban nuestra mente, dormimos serenamente’”

(Cita del Sutra Plataforma del Sexto Patriarca Hui-neng.)

Maestro Tam: 157 - 160

 

          Cuando el deseo y la discriminación se han abandonado, cuando la vida es dedicada a manifestar la Mente Original: La Vida, desde la Compasión y el Amor.

          Cuando se encuentra el Aquí y Ahora, no hay lugar donde ir. No hay nada que alcanzar. No hay nada que hacer. Sólo queda Ser, una pieza engrasada y perfecta, que engrana en el Universo.

          El no hacer nada y el ocio, son los dos extremos, el Yin y el Yang de nuestra manifestación.

          Cuando hay un yo que no hace y holgazanea, se es expulsado del templo, no por los demás, sino porque Buda no puede nacer en ese corazón.

          Es cuando no hay un yo que haga, cuando no hay un yo que deje de hacer. Cuando todo aquello que es la responsabilidad de una manifestación es realizada, simplemente siendo lo que se Es. Cuando no habiendo yo o demás, todavía hay suficiente Compasión y Amor, para no dificultar el Hacer del Universo, cuando no hay amor ni odio, por ausencia de un yo, es cuando el corazón está listo para ser el Templo de Buda, naciendo instantáneamente en nuestro Universo.

          Las palabras, lo escrito, sin preguntarme si será la traducción, si será que en otro idioma, su significado y entendimiento serán distintos. Es la responsabilidad de despertar la Gran Duda en mí, lo que debe preocuparme, y llevarme a preguntar si habré dudado lo suficiente, si me habré hecho las preguntas correctas, para que lo que he entendido, también lo sea.

          Porque no importa lo que alguien escribió, lo que alguien ha traducido, la responsabilidad está en mi entendimiento, porque lo que se escribió, lo que se dijo, es aquello que yo he entendido.

          Las palabras, pueden llevarnos a entender algo que no es bien visto en nuestra sociedad, alguien que habla y no hace. Un holgazán que vive de los demás. Es algo que nunca se escribe en una Parábola Zen.



domingo, 26 de febrero de 2023

TODO ES VANIDAD


 PARÁBOLA 003: TODO ES VANIDAD (AMITABHA & SUKHAVATI)

En una época remota, en cierto país al pie de los Himalayas, vivía una rara especie de monos. Su sangre, de un intenso y translúcido rojo, era altamente valorada como tinte, porque no se desteñía ni se corría. Por ello eran buscados por mercaderes de telas, por reyes y príncipes.

Los monos eran hábiles y listos. Pero, tenían dos debilidades: el sakí y zapatos elegantes.

Un día, un grupo de cazadores, puso barriles de vino y cientos de zuecos de vivos colores alrededor, dejando que el viento llevase el aroma lejos. Atraídos por el aroma se acercaron, diciéndose unos a otros: “Es casi seguro que sea una trampa. Si probásemos el vino, nos atraparían y nos matarían por nuestra sangre. Vayámonos de aquí.”

Así que corrieron para ocultarse en el bosque. Pero un par de ellos se quedaron cerca de los barriles de vino. Varios regresaron, diciéndose a sí mismos: “¡sólo probemos un par de gotas y vayámonos o seremos capturados y desollados vivos!”...

Introdujeron medio dedo, después todo el dedo y... toda la mano. Si no podían resistir el simple olor del vino, ¿cómo iban a resistir ahora su sabor? Entonces descubrieron los preciosos zuecos...

Salieron del escondite los cazadores y rodearon a toda la manada. No había escapatoria para los monos borrachos y hundidos por los pesados zuecos de madera!.

Nosotros no somos diferentes a los monos. Nosotros, también conocemos los peligros de los cinco deseos. Podemos resistirnos a ellos por un tiempo, pero pocos pueden hacerlo todo el tiempo.

“En un pasado infinito, el Bhiksu Dharmakara [el futuro Buddha Amitabha] observó el sufrimiento de todos los seres sintientes, y movido por la compasión, prometió crear una tierra pura y perfecta donde todo pudiera ser liberado...”

Editor: no aplica

 

          Confiados en que finalmente seremos reencarnados en el Paraíso, la Tierra Pura, Janah, o cualquier sitio en el que alcanzaremos la perfección y la felicidad, por el esfuerzo y compasión de un dios o Buda.

          Nos dedicamos al juego, a cultivar y tratar de conseguir los deseos, las ambiciones, sin recordar o tener en cuenta los Principios que nosotros hemos creado en filosofías y religiones, donde el Paraíso se encuentra en el Amor.

          No es en el que recibimos, donde encontraremos la Felicidad Consustancial con el Amor, pues la felicidad está más en amar que en ser amados.

          No miramos los odios, los rencores, las ambiciones, el deseo de ser más poderosos que los demás, más ricos y con mejores posesiones. Pues todo aquello que la Vida nos ofrece, es una posesión a la que nos aferramos.

          Sin respeto por nosotros mismos, sin respeto por los demás, sin respeto por nuestro hogar la Tierra, soñando con encontrar riquezas y bienestar en otros hogares que no hayamos destruido todavía.

          Pero la Tierra Pura, el Paraíso, no están en lo que alguien pueda ofrecernos, sino en vivir y convivir, como nosotros mismos hemos filosofado y escrito, con: Dignidad y Amor.

          No la que recibimos, pues el cielo sólo aparece, cuando Dios puede nacer o ser Creado por nosotros en cualquier lugar de nuestros corazones.

          No hay monos y cazadores, no hay algo que engañar para enriquecernos, lo que falta es humanidad, que nosotros decimos ser su representación.

          La Dignidad y el Amor, son nuestra Naturaleza Original, pero de nada sirve si vivimos aferrados a la sombra, a Mara, a nuestros deseos, al sueño de Poder ser como Dios.



sábado, 25 de febrero de 2023

RECUERDOS

 Los mismos colores que Moni.
          Acompañándome en mi niñez, me acuerdo de “moni”, una de las dos gatas que había en casa de mis abuelos. La otra era “negri”, que apareció un día y se quedó.

          Eran totalmente diferentes, ambas muy libres, la casa era abierta y las puertas no se cerraban, podían salir por la puerta o los tejados, siempre que les apeteciese.

          Negri, era arisca y no podíamos jugar con ella, mis tías y mi madre, estaban atentas cuando tenía crías porque se las comía.

          “Moni”, se metía en nuestra cama cuando se iba mi madre a trabajar, ponía la cabeza en la almohada, se tapaba y dormía con nosotros hasta que nos íbamos a clase. Cuidaba de sus crías, pidiendo que se le preparase un lugar donde tenerlos, y si coincidían podía atender las crías de “negri”.

          Tenía más sentimientos y sentido común, que nosotros los niños y jugaba y permanecía con nosotros, muchas veces cuando estábamos solos.

          Otra gata fue la de Bukkokuji, que tenía absoluta libertad para moverse por donde quisiese, y pocas veces estaba donde no debía. La recuerdo en varias ocasiones, cuando percibía algo diferente en mí y venía corriendo lanzándose en mis brazos, estuviese de pie o sentado.

          La recuerdo, enfrentada con un perro grande, que estaba molestando a sus crías, vino corriendo desde donde estuviese, para protegerlos.

          Recuerdo a un pastor alemán de la guardia civil, al que paseaban por la carretera y que varias veces tiró de quien le llevaba atado, para venir a que le acariciase. Cuando iba suelto, el primer día que corrió hacia mí, la guardia civil que le llevaba se asustó por si me atacaba, me dijo que estaba sorprendida, porque no había reaccionado así nunca cuando le paseaba.

          En casa de clientes o amigos, que tenían gatos poco amigables con las visitas, no por atacar sino por tímidos. Cuando han visto que se encontraba en mi regazo, recibiendo caricias, se han sorprendido, pues tenían conocidos que no sabían ni que tenían gato, porque desaparecía cuando había extraños.

          Por supuesto que he encontrado animales, que no se han acercado o que no han simpatizado conmigo. Pero en general suelo tener buena relación con la mayoría de ellos.

          Recuerdo un día que estando arrancando hierba y cavando para hacer una acera, en la parte trasera de la casa, alguien me empujó por detrás, al mirar quién era, había tres mastines del pastor que habían bajado desde arriba para verme. Uno de ellos, cada vez que me veía salir, bajaba corriendo para estar un ratito conmigo, hasta que le decía que volviese al trabajo.

          Pero nunca he tenido mascotas, las he cuidado cuando las ha habido donde estaba, he jugado con ellas, las he paseado, he llevado las vacas de regreso a las cuadras desde el prado, y ha tenido que salir el dueño, porque se habían desperdigado por todos lados. He estado con ovejas y otros animales, ocasionalmente.

          Siendo algo natural que nos intercambiemos los virus en las guarderías y en los juegos, que alcancemos la inmunidad por medio del contagio. Deberíamos pensar en que los animales, tienen enfermedades diferentes a las nuestras, su sistema inmunológico es diferente al nuestro, y el estar transmitiéndoles nuestros virus y enfermedades físicas y manías, una y otra vez, hasta que el virus se adapta a vivir en su organismo creándoles la necesidad de necesitar medicinas químicas, para curarse.

          Que nosotros seamos infectados con sus enfermedades y necesitemos adaptar nuestras defensas creando vacunas, es algo que a veces deberíamos pensar.

          Mi relación mayormente, ha sido con animales que podían salir o entrar, desaparecer por unos días y que jugaban conmigo cuando querían. Que gozaban de libertad para elegir y vivir, dentro de unas limitaciones.

          En una Tierra llena de carreteras y autopistas, con bosques destruidos, aguas contaminadas, especies desaparecidas y enfermedades producidas por nuestros herbicidas y plaguicidas. El futuro animal, estará en los que se adapten a vivir en la ciudad, puedan convivir con nosotros y nos sean rentables económica o afectivamente.

          Lo que nos llevará a la robótica, que podría llegar a los hijos.



viernes, 24 de febrero de 2023

PARABOLEANDO

PARÁBOLA 001: Un viejo monje que, tenía un joven novicio de unos ocho años de edad. Vio que este iba a morir en los próximos meses. Entristecido le dijo al niño que fuese a visitar a sus padres. Tres meses después, vio al niño regresando y al mirar en su cara vio que el niño viviría hasta una avanzada edad. Al preguntarle por su viaje, el niño le contó que al regresar llegó hasta un arroyo desbordándose, vio que una colonia de hormigas había quedado atrapada en una pequeña isla rodeada por el agua desbordada. Cogiendo una rama la puso como puente entre la isla y tierra firme. Hasta que estuvo seguro de que todas las hormigas habían escapado a tierra firme.

PARÁBOLA 002: Un viejo monje en peregrinación al Monte Wu-t’ai, morada de Manjusri, el Bodhisattva de la Sabiduría. Tras largos meses, viendo en la distancia la montaña. Preguntó, a una mujer mayor trabajando el campo. “Por favor dígame,” “¿cuánto más debo continuar hasta llegar al Monte Wu-t’ai?” La mujer simplemente le miró, profirió un sonido gutural y volvió a su azada. Tras repetir la pregunta varias veces sin obtener respuesta. Pensando que la mujer era sorda, continuó caminando, tras dar una docena de pasos, oyó a la mujer decirle, “Dos días más, le llevará dos días más.” ¿Por qué no me respondió a la pregunta antes?”.

“Usted hizo la pregunta mientras estaba parado. ¡Tenía que ver cómo de rápido era su paso, cómo de decidido su caminar!”

           Es complicado traducir una fábula, que más allá del idioma depende de costumbres y entendimientos del vivir. Por lo que aplicarlas a nuestro vivir actual, la mayoría de las veces es por medio de entendimientos equivocados, o que alguien nos ha comunicado su significado.

          Un niño, pone una rama para salvar unas hormigas que iban a morir en la crecida de un arroyo. Los dioses, cambian su karma y le permiten vivir hasta una edad avanzada, en lugar de tan solo unos meses.

          Las hormigas alimentan los pájaros, los pájaros son alimento de felinos y otros animales, esos animales son alimento de otros animales y abono para las plantas con sus excrementos y sus cuerpos.

          Trasladan semillas para que se cree el bosque en grandes superficies, lo que produce leña, hogares, fuego, alimento y todo lo necesario para que podamos vivir.

          Nuestra vida pende de salvar a unas pobres hormigas, que se van a ahogar debido a la lluvia que ha regado el bosque y calmado nuestra sed.

          Una anciana, no responde a una pregunta, que difícilmente tiene una respuesta. ¿Cuánto continuará la vida en la Tierra?, ¿Cuánto tiempo nos tomará encontrar la humanidad en nosotros?, ¿Cuándo entenderemos nuestra responsabilidad de cuidar la Tierra, para que podamos vivir?.

          Como la anciana con el monje, es una pregunta que no tiene respuesta, si no miramos la sociedad que hemos creado y el tipo de convivencia que tenemos, hemos tenido y parece que sólo camina hacia su empeoramiento.

          A lo largo del tiempo, siempre ha habido una potencia o unas pocas que han dominado y esclavizado a las demás.

          Ahora, tenemos una lucha por la hegemonía de ser los que controlan y esclavizan o usan a los demás para su enriquecimiento y poder. Pero ninguna de las candidatas es para llevar la cultura, la humanidad y el bienestar a todos.

          El pueblo se pregunta: Cuánto nos queda, para vivir en una Tierra de paz, armonía, hermandad y que sea cuidada por todos. La esperanza llora y se rinde ante la evidencia de las guerras, hambre, necesidad, delincuencia, abuso y violación de la sociedad más débil.

          Olvidando que es el Pueblo, el que nutre de gentuza a todas esas organizaciones, gobiernos, organizaciones criminales, abusadores y violadores. Que es el pueblo el que ejecuta las ordenes de esa gentuza, el que comete los abusos y violaciones.

          Como escribía ayer, nuestra cobardía no tiene límites: Guerra de Ucrania y otras cuantas, olvidadas en las noticias, abusos y violaciones, no sólo de mujeres, sino de cualquier ser más débil, bullying entre los niños, silenciado por centros, maestros, compañeros y padres de los abusadores. Sin que nadie se atreva a unirse al débil, incluso todos los débiles, no para abusar o castigar la cobardía del abusador, sino para impedir el abuso.

          Son los ciudadanos rusos los que están combatiendo, para apoderarse de un territorio ajeno. Son los ciudadanos rusos y los mercenarios los que matan, abusan, violan y tratan de destruir lo que encuentran para apoderarse de ello y ofrendarlo a su líder, el Putón.



jueves, 23 de febrero de 2023

EDUCANDO EN LA COBARDÍA

           Entre la esperanza y la cobardía.

          Es lo que define al pueblo que hemos creado, que pelea a favor de uno u otro poder, que pelea por un sistema u otro, siguiendo las enseñanzas y mandatos de sus amos. Un pueblo, que perdida su humanidad, perdida su cordura, su capacidad de pensar por sí mismo y vivir al menos como personas que se respetan, se han dedicado a consolidar un poder que les diga lo que tiene que pensar y hacer.

          Obviamente se acabó el filosofar, esas escuelas que se reunían en el atrio para contrastar ideas. Para que los demás conocieran el pensamiento de los que pensaban diferente a ellos y pudieran ampliarlo con las partes que les sirviesen para evolucionar su pensamiento.

          Porque el pueblo no es el pensamiento, el conocimiento o hacer de uno, una parte o el de la mayoría. Que el pueblo piense y haga lo que uno hace, no es un pueblo unido, sino una dictadura.

          Que sea un grupo el que decide el pensamiento y hacer del pueblo, es una dictadura, que proviene de uno que ha reunido un grupo de amiguetes o perros pastores.

          El Pueblo, es la suma de los pensamientos y haceres de todos sus componentes, en los que en primer lugar está la responsabilidad individual de cada uno de sus ciudadanos y la corresponsabilidad en la sociedad y convivencia de los ciudadanos del pueblo. Que no son los de a pie, sino todos ellos: Gobierno, emprendedores, trabajadores, ricos y pobres, mayores y niños, masculino y femenino. Porque la convivencia no debe ser la que imponga uno o un grupo, sino la que desde el respeto creen entre todos.

          Pero de alguna manera, nuestra educación, nuestro pensar, nuestro hacer, se han refugiado en la cobardía. Nos han educado para obedecer la letra de la Ley que nos imponen y ser productivos. Pero la sociedad que hemos creado, fruto de los errores en fortalecer el Libre Albedrío, el respeto por la Libertad propia y ajena, es la del abuso y la violación de los débiles, propia de una sociedad humana.

          Es la que podemos contemplar a nuestro alrededor, en la totalidad de nuestro hogar la Tierra.

          Guerras, tratando de apropiarnos y esclavizar a los que son más débiles que nosotros.

          Gobiernos que nos convencen de la necesidad de tener un armamento disuasorio, para protegernos d ellos vecinos.

          Desigualdades sociales, pobreza, hambre, y una cultura que no pasa de la memorización de datos o el conocimiento de datos, que puedan ser usados para de alguna manera servir a los poderes.

          Gobiernos que se sirven del pueblo, para mantener el poder, protegiendo a los poderes y dividiendo al pueblo, entre los borregos que siguen  a uno y los borregos que siguen a otro. La solución es indiferencia por todos ellos y ser marginado, al no contar con la protección del poder, que hace que seas presa fácil para cualquier abusador y violador.

          Tratamos de erradicar, ciertos abusos o violaciones, que los medios de comunicación publican o comentan en los medios.

          Pero olvidamos que el abuso y la violación del débil, no es de un tipo o de otro, es la manifestación de una sociedad de cobardes, que calla cuando es abusado y o violado, o eres el fuerte o el protegido que abusa y viola, desde la cobardía de poder.

          No es la Ley o el castigo, lo que erradicará el abuso y la violación del débil, sino la humanidad, los principios, la responsabilidad y sobre todo que todo ello se dedique a servir al Pueblo y por tanto a cada uno de los ciudadanos, no de un país, sino de la Tierra o del Universo.

          Por ello lo que hay que erradicar es la cobardía, que haría necesario la aceptación de la responsabilidad humana.



miércoles, 22 de febrero de 2023

PREGUNTANDO AL MÍ

           A veces me pregunto si mi ojo sabe que es el único que ve en mi ser. Otras me pregunto si el océano, sabrá o conocerá la existencia del agua. O si los peces sabrán que nadan, porque al no poder caminar, tienen que hacerlo por vivir en el agua.

          A veces me pregunto acerca de Buda: Sabrá que existo, sabrá que existe, o Él nunca ha viajado al mundo de Mara.

          Me pregunto si habrá árboles, animales, comida en su mundo, y cómo serán. Los Sutras nos hablan de manjares y mundos idílicos donde reinan o gobiernan los Budas, todo un Universo para cada uno.

          Universos que existen por kalpas, donde un nuevo Buda viene a sustituir al que termina su ejercicio en ese Universo.

          Pero obviamente, yo no soy Buda, lo tengo claro, sólo soy alguien que se pregunta y responde sus propias preguntas.

          Ni tan siquiera tengo un Universo que pueda llamar mío, como los Buda. He tenido que encontrar cobijo en el Mundo de Mara, que me permite tener mi propio yo, que me deja crear mi propio microuniverso, en el que soy su creador.

          A veces me pregunto, mirando ese microuniverso, si mis células, si mis átomos, si mis órganos, serán los huéspedes de mi microuniverso, si yo seré su Mara o su Buda. Si ellos vivirán y existirán en un Universo o en un Multiverso.

          Obviamente a mí no me importa mucho lo que ellos viven, son seres ínfimos que si yo decido no comer, morirán de hambre, si yo no respiro ellos se asfixiarán. Soy su creador y su Vida, su Eternidad.

          La verdad es que hoy no puedo pensar mucho, un virus ha acatarrado mis células y los órganos tienen dolor, que me impide usar la mente con claridad y no sé ni cómo me siento.

          Que esos seres que no he visto en mi vida, que son insignificantes en su pequeñez, que sólo existen gracias a la vida que les doy, me estén fastidiando el día. Me recuerda que no soy Buda, al menos ha servido para algo esta infidelidad para conmigo de mi microuniverso.

          Lo que me lleva a una nueva pregunta: ¿Seré yo quien está jodiendo e impidiendo que el Mundo de Buda se manifieste en la Tierra?

          Me parece bien que el Universo donde me dejan existir sea el de Mara, pero será porque Mara lo gobierna, o porque yo no soy capaz de despertar a Buda.

          Hay días que preguntas, hay días que respondes, pero escribir recetas y cocinar, no quita el hambre. Para satisfacer nuestra Gran Duda, hay que hacer y sobre todo Ser. No hay que despertarle, no hay que buscarle, no hay que pensar, llamar o convertirse en Buda, sólo funciona Siendo.



martes, 21 de febrero de 2023

ALCANZAR LA DUDA

          “Gran duda, gran iluminación. Pequeña duda, pequeña iluminación. Ninguna duda, ninguna iluminación”.

          A veces, cuando leemos frases, dichos o Sutras desde la perspectiva Zen, debemos conservar la Gran Duda de lo que querrán decir las palabras escritas.

          Todo es Buda, todo es Naturaleza de Buda, por lo que no hay nada que buscar y nada que encontrar. Ya somos todo lo que podemos ser, ahora tal como somos.

          No hay meta que alcanzar, no hay meta que buscar, no hay una meta donde podamos llegar, más allá del Aquí y Ahora.

          Muchas de las personas que leen estas frases, estos escritos de los Sutras, creen que es innecesario esforzarse, porque tarde o temprano, alcanzaremos la Meta, regresaremos al origen.

          Pero lo que nos dice el Zen, es que es mucho más difícil y complicado, porque teniendo la Eternidad como límite, no debería haber una meta que no pudiésemos alcanzar.

          Pero lo difícil es estar en esa Meta, justo Aquí y Ahora, tal como somos, manifestación de la Naturaleza de Buda.

          Porque para estar en la Meta, sólo sobra el yo. Ese yo que la alcanza, ese yo que sabe que ha alcanzado la Iluminación, que ha regresado a su origen.

          Porque como dice el Zen, no hay meta que alcanzar. No hay un Buda que alcanzar, ni en el que podamos transformarnos. El único problema es que tenemos que mirarnos y saber lo que somos, algo que nos obliga a caminar incansablemente en pos de la meta que tenemos necesariamente que alcanzar, para que sea innecesario hacerlo.

          La Gran Duda no es desconfiar de algo, sino que se trasciende cuando nos convertimos en ello. Siendo lo que siempre hemos sido, no lo manifestaremos sin alcanzar la meta.

          Siendo agua la lluvia, no puede caer sin los océanos o dejar de caer cuando sólo hay glaciares. No es por falta de agua por lo que puede dejar de llover.

          La distancia que tenemos para manifestarnos como personas, como seres humanos, es el hielo que impide que crezca el amor en nuestros corazones. Y sin ser Amor, el yo no puede acoger a Buda.



lunes, 20 de febrero de 2023

IMPERMANENTE

           ¿Qué entendemos cómo Impermanencia?

          En budismo es algo que intenta explicar nuestro vivir, el Universo donde vivimos, en comparación con un Universo que llaman Buda, donde existe la Permanencia.

          En nuestro Universo, todo nace de algo, todo es semilla y fruto de algo, pero para nosotros creemos que la semilla y el fruto, son algo real, algo que será lo que está determinado.

          Pero no hay más semilla, ni más fruto que el que nosotros creamos con nuestro vivir, que somos nosotros.

          La Vida, nos da lo que necesitaremos para ir a un lugar que hemos elegido. Pero ni puede llevarnos, ni mover el sitio donde queremos ir, ni para hacérnoslo más fácil, ni para hacerlo más complicado.

          Una de esas cosas impermanentes, carentes de entidad propia, que no tiene existencia, que pertenece al mundo de Mara, es nuestro ego. Ese que creemos que controla nuestras vidas y que es junto con la mente, nuestro enemigo.

          Creemos que son los culpables, de nuestros males, de que no podamos mostrarnos como humanos, que seamos tan diferentes a los principios, filosofías y religiones, que nosotros hemos creado para que guíen nuestro vivir.

          Pero realmente, no son los pies los culpables de donde hemos ido. La Vida nos los dio para que pudiésemos caminar. Pero no los mueve para que vayamos a un lugar elegido por Ella.

          La Vida nos ha dado también las manos, pero no elige lo que tienen que hacer. Somos nosotros los que en uso de nuestra Libertad y Libre Albedrío, decidimos cómo usarlas. Cómo vivir o morir, lo creamos nosotros, con lo que hacemos y el caminar que elegimos: voluntariamente, obligados, necesitados o por comodidad.

          El ego es una herramienta, al igual que la mente. Pero somos nosotros sus responsables, los maestros que las guían y usan.

          Las piernas no nos llevan si no queremos caminar, las manos no hacen si no queremos hacer. De la misma manera el ego no nace, ni vive si nosotros no lo usamos, la mente no se equivoca si nosotros la usamos correctamente.

          Somos nosotros los que aprendemos de las equivocaciones y deberíamos aprender también de los aciertos, algo que nos cuesta.

          El ego no tiene entidad propia, necesita ser creado cada ahora que existe, y somos nosotros sus creadores.

          La mente no piensa si nosotros no vivimos, sentimos y nos emocionamos. Ella nos ayuda a conocer lo que percibimos al vivir, pero no es la mente la que decide lo que es real y lo que es sueño.

          Somos nosotros los que creamos su programa, que determina lo que percibimos al apretar una tecla, una vivencia.

          Pero la Impermanencia no significa que algo no existe eternamente. No significa que el no tener entidad, no pueda ser usado como tiro para movernos en la vida. Cada ahora, no tiene un espacio o tiempo, que lo determine o dé entidad.

          Pero la Eternidad, es un Ahora, cuando se pierde la Impermanencia. Porque lo Permanente, es el Todo, lo Absoluto, el Ahora y el Aquí. Todos ellos carecen de una entidad propia, que el vivir les concede.



jueves, 16 de febrero de 2023

MIRAR POR LA VENTANA

           Aunque muchas veces pensamos que este mundo no es nuestro hogar, que pasamos por él como castigo o como camino a casa. No podemos evitar que estemos en nuestro hogar, en un Universo con demasiadas habitaciones, para verlas o usar todas.

          El problema no es el hogar, sino nuestra costumbre de mirar fuera por las ventanas. De fantasear e imaginar qué se ve desde ellas.

          A veces mira la filosofía, otras la religión, el científico, la envidia, el rencor, la ambición, el deseo, y cada vez el paisaje y lo que se ve es diferente.

          Tratamos de conocer lo que se ve desde la casa, porque nos perdemos dentro de ella. Deseamos poder salir de sus muros, de su infinitud, algo que solo es posible si imaginamos lo que hay fuera, si construimos el mundo donde nos gustaría vivir, el mundo que nos asusta y nos da tranquilidad de estar en casa.

          El mundo que se puede ver desde las ventanas, es cambiante, no sólo porque quien mira, ve algo que puede ser totalmente diferente a lo que puede ver cualquier otro. Sino porque el mundo del sueño, de la ilusión, de la irrealidad es Impermanente y cambia continuamente.

          Cuando los Maestros nos dicen que existimos en la irrealidad, en el sueño, hay que cuidar desde qué ventana estamos mirando, porque no hay nada fuera de nuestro hogar.

          Es necesario, mirar el sueño, saber lo que es irreal y lo que es real, porque hay que mirar desde todas las ventanas, para saber cómo es la casa.

          La casa está vacía, somos nosotros los que la tenemos que amueblar, iluminar, limpiar y crear el hogar en ella. Y el hogar, no es cuestión sólo de limpieza, mobiliario o su luminosidad, el hogar se crea llenando todo el espacio de amor.

          Creemos que la realidad de nuestro mundo, nuestra vida, nuestro vivir, es lo que miramos y vemos desde las ventanas, lo que alguien nos cuenta que ha visto desde ellas. Pero conocer la casa, mirando desde las ventanas, sólo es posible cuando tratamos de ver con los ojos, el pensamiento y la palabra, lo que realmente se ve desde esa ventana, que es, lo que podemos ver nosotros.

          Lo que nos han contado, lo que hemos visto al mirar en otro momento desde otra ventana, es ilusión e irrealidad, que no nos enseñará a conocer nuestro hogar.

          Cuando miramos fuera, vemos la dualidad, lo que es posible que veamos nosotros desde esa ventana en ese preciso ahora. Cuando lo mezclamos con lo que hemos aprendido o memorizado desde otras visiones propias o ajenas, no sólo nos confundimos en el conocimiento de nuestro hogar, sino que hacemos que los demás, crean que ven lo que no está viendo.

          Es la coherencia de la irrealidad que vemos o soñamos, la que poco a poco, nos permitirá conocer nuestra casa, que lo será cuando hayamos creado el hogar en ella.



miércoles, 15 de febrero de 2023

LA INCONGRUECIA DE LA LEY

          El problema para redactar la Ley o Leyes, es que hay que saber lo que significa Justicia, tener sentido común y no querer protegerse el culo propio, los votos  o a los amigos y clientes.

          Es la complicación que encuentran los políticos para hacerlo, carecen de capacidad para saber lo que es la Justicia, y necesitan a los votantes y el amparo de su corrupción, propia o de los colegas. Por lo que la Ley debe ampararlos sin importar al grupo o partido que pertenezcan.

          Estamos a vueltas en las noticias con tres Leyes, principalmente:

          La Ley del sí es sí: Que obligará tras el precalentamiento a realizar la consumación en locales donde haya un Notario que certifique si se consiente o no justo en el momento de inicio de la consumación, y que debería o sería conveniente que estuviese presente, por si a mitad del acto alguno de los dos o de los participantes, cambia de opinión y se niega a continuar.

          Cuando si hubiese respeto, las cosas llegarían hasta donde ambos o todos los participantes deseasen, respetando a cada uno de los demás.

          Obviamente, para la política o cobardes, hay que obligar por Ley, o violándola, porque desconocen el respeto y la Dignidad.

          La Ley de Bienestar Animal: que protegerá de la maldad humana, a cualquier tipo de animal en cualquier circunstancia. Permitiendo qué animales pueden tenerse como mascotas, cómo hay que tratarlas, las condiciones y habitáculo donde se pueden tener, los alimentos que se les pueden dar y se hará un examen a quien quiera tenerla, comprobando su historial y si la vivienda donde se pretende confinarle, reúne las condiciones apropiadas para que el animal viva en él.

          Obviamente, para evitar una proliferación y producción masiva de especies de mascotas que viven en libertad, a quien quiera protegerlas o alimentarlas, se le exigirá que las castre, lleve al veterinario y las proteja, siempre obteniendo el certificado de que se hace responsable del bienestar de los castrados.

          La Ley del Aborto: que protegerá la libertad sexual de los adultos o jóvenes, pudiendo asesinar al feto, por razones de bienestar propio, por no considerar el momento adecuado o simplemente porque fue una acción irresponsable la que permitió a ese alma ocupar el cuerpo que habían creado dos seres sin responsabilidad.

          Que además, deberemos pagar todos los demás, incluso los que se gastan grandes cantidades de dinero porque quieren ser padres.

          Es curioso que consideremos que una mascota, que se merece todo nuestro respeto, tenga los derechos que le son negados a nuestros propios hijos. Simplemente amparándose en que la irresponsabilidad tiene Derechos Constitucionales y el feto, no ha pagado impuestos todavía y probablemente comerá mucho, nos quitará mucho tiempo de nuestra diversión, y no queremos tener una responsabilidad, que nos será exigida para tener una mascota.

          Obviamente, mi ignorancia, me impide entender estas Leyes, que sólo necesitarían sentido común, Dignidad, y respeto para que fuesen prácticamente innecesarias y los políticos se dedicasen realmente a servir al pueblo, en lugar de servirse de él.

          O que los Jueces en lugar de Sentenciar, dependiendo de la habilidad para retorcer la Letra de la Ley, lo hiciesen respetando la Justicia.



lunes, 13 de febrero de 2023

LEYENDO PARÁBOLAS

          Estoy leyendo un libro de parábolas y relatos budistas. Su simplicidad y las explicaciones de su significado en algunas de ellas, me hacen recordar, que Shakyamuni cuando trata de explicar su experiencia a los demás, la relata de un número infinito de formas.

          Cuarenta años explicando la culminación de miles de vidas en un instante, en el que de pronto todo se ha vuelto oscuridad, al ser él la Luz que ilumina. Su experiencia es la de aceptar su Naturaleza de Buda, dejando que todo lo demás desaparezca, y sin embargo permanecer cuidando su cuerpo, su mente, sus emociones, que siéndole innecesarias, no puede dejar de cumplir con su responsabilidad de cuidarlas y manifestarlas como Buda.

          Sus discípulos eran Maestros de multitudes, antes de que Él tuviese su Iluminación, que abriese la oscuridad, para que la Luz pudiese manifestarse en Libertad. Otros eran simples ciudadanos, sin estudios, labradores, mendigos, enfermos, ricos y sanos. Incluso los espíritus hambrientos iban para escuchar sus enseñanzas que les daban: Esperanza de que un día, su Naturaleza Original, podría ser encontrada y realizada.

          Sus enseñanzas, libremente entendidas por cada uno de sus oyentes, se relacionaban con las religiones que cada uno había vivido, con sus experiencias y nivel de evolución.

          El Buda tenía marcas, un lugar donde vivir llamado Nirvana, su voz, su olor, su apariencia en cuerpo humano eran escritas y enseñadas.

          Pero para los Sutras que señalan hacia una dirección concreta, fueron escritos otros que señalaban en todas direcciones, las unas opuestas a las otras. Ninguna de sus afirmaciones, quedó sin ser negada.

          Nada puede convertirse en Buda, porque Buda es Todo. No hay marcas que denoten lo que es Buda, pues toda marca ya está en Buda. No hay características que muestren quien se ha Iluminado y convertido en Buda, porque todas las características pertenecen y se manifiestan en Buda. No hay Nirvana donde pueda ir, porque Buda es el Nirvana mismo.

          Cuando habla con sus discípulos, aquellos que ya eran Maestros de multitudes, y que habían comprendido sus enseñanzas, de sí mismo como Buda, estos han comprendido que todo lo escrito, todas las palabras y conocimientos, son inherentes en un Buda, que es Absoluto y Todo.

          No hay lugar donde ir, conocimiento que alcanzar, alguien a quien enseñar, marcas que adquirir o Iluminación que pueda ser buscada y menos aún alcanzada.

          Pero al igual que Shakyamuni, trató de cuidar su humanidad, su cuerpo, mente y emociones. Dedicó cada ahora, a transmitir la salida del sufrimiento a todos los seres sintientes y no sintientes y vivió y murió como Shakyamuni.

          Él y todos los Maestros, nos han dejado historias, relatos y parábolas, tratando que que abriendo nuestra oscuridad, pueda salir la Luz que siempre hemos portado, por ser y estar en nuestra Naturaleza Original.

          Hay religiones que enseñan que la llama divina, está en el hombre. Otras que sólo algunos pueden despertar esa luz. Shakyamuni, negó todo ello, porque su experiencia fue: Que Todo es esa Luz.