No pretendo molestaros

Al parecer, algunas personas se sienten ofendidas porque no las agrego a mi foro. No tengo, ni pertenezco a ninguno, simplemente escribo y lo publico en abierto, para que libremente pueda ser leído o comentado por las personas que lo deseen. Suelo comentar las páginas que me lo permiten y les parezca bien, de las personas que me añaden a su foro. Suele ser lo que siento al ver lo que han publicado, intentando dar una visión diferente, desde la que ha sido escrito. Lo que os agradezco.

Si tenéis que pagar para entrar en la página, no es la original. Como digo a la derecha es Gratuita y sin publicidad.
Yui Shin

sábado, 27 de febrero de 2021

CUÍDATE

           Todos sabemos, que conservar un mismo entendimiento al traducir, sobre todo frases de cortesía o hechas, de un idioma a otro, es complicado.

          Durante años, mi Maestro nos decía con frecuencia diaria, si no era a uno era a otro: “kiotsukete kudasai” o simplemente kiotsukete (Ten cuidado por favor), otras, nos lo decía en inglés, sobre todo, cuando éramos más extranjeros que japoneses: “Take care of yourself”, (cuídate a ti mismo).

          Obviamente decirnos que cuidásemos de nuestra energía en japonés o de nosotros mismos en inglés, es una frase corta, clara y fácil de entender lo que nos dicen.

          Afortunadamente, quien me lo decía era mi Maestro, no porque me enseñase nada, sino porque yo había decidido ser su discípulo, aprender de Él, para convertirlo en Maestro.

          Al final para saber lo que hay que cuidar, lo importante no es la palabra empleada, sino el entendimiento o comprensión de lo que somos, porque es lo que hay que cuidar.

          No importa lo que nos dicen que cuidemos, lo verdaderamente importante, es tener claro lo que somos, lo que determina esa energía o ese self que hay que cuidar, sin que importe a quién pertenece la energía, si es que fuese posible que pudiese ser poseída. O ese “Your, my, our, … self”.

          Cuidar del sef, cuando es entendido o mirado por un discípulo, significa “El SELF, el Ser”. La energía no es la energía de nadie, sino la Energía que manifiesta la Vida.

          No sé cuántas veces, he escrito acerca de que cuando alguien quiere aprender, cuando alguien se considera discípulo de la Vida, es su responsabilidad, convertir en Maestro a cuanto le rodea.

          No debe entenderse lo mismo, cuando se charla, que cuando se conversa, que cuando se argumenta, pero mayor diferencia debe haber cuando escuchamos como discípulos, sobre todo cuando nos habla la Vida, porque nuestro entendimiento es el que crea al Maestro, no su Sabiduría o Ignorancia.

          Durante años, he tratado de cuidar de mí mismo. A veces llegando a la desesperación de ver que no admito cuidados, que sigo contaminando mis aguas y mi aíre, la relación entre mis partes, incluso me bombardeo con explosiones nucleares.

          Y es que cuidar de Yui Shin, no me resulta complicado. Pero no consigo cuidar de Mí, por más que lo intente, porque más que mirar lo que necesito, me gustaría decidir cómo quiero ayudarme o hacer lo que mejor me parece o al menos que no me produzca conflictos.



domingo, 21 de febrero de 2021

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

           Ha sido uno de los derechos, que siempre he exigido a lo largo de mi vida. Pues he considerado un abuso de poder, el que el profesor o mis padres, me castigasen por llamar a un niñato enclenque y sin huevos: Nenaza, maricón, hijo de puta, o lo que a mi me apeteciese decir, pues esa es mi libertad de expresión.

          Obviamente siendo un niño, nunca me preocupé de saber tan siquiera si lo que le llamaba era verdad, o las circunstancias por las que su madre trabajaba de noche o de qué.

          Tampoco si sus padres eran buena gente o unos sinvergüenzas, o si era homosexual o maricón, o simplemente se protegía de los que abusaban de su fuerza, para protegerse.

          Yo defendía mi derecho a poder expresarme libremente.

          Un día cuando me cambiaron de colegio, los otros eran mayores y más grandes que yo. Cuando me llamaron nenaza, maricón, hijo de puta y otras palabras que desconocía porque eran de mayores, intenté protestar y defender mi derecho a ser respetado por los demás.

          El resultado fue que además me pegaron, me restregaron con barro o mierda de la que había en la calle, de animales o gente, y protesté enérgicamente por el hecho de que nadie me defendiese, que los profesores hicieran como que no sabían nada y que los padres de esos niños les diesen tan mala educación.

          Y es que deberíamos tener el derecho de poder decir lo que pensemos o nos parezca bien, y además ser respetados por los demás. Porque eso es lo que dicen los derechos y la libertad, que se debe a los seres humanos.

          Y es que la mayoría de los abusos y esclavitudes son creadas por mis derechos y mi libertad, que los demás deben ser obligados a cumplir.

          Pedimos derechos, rompiendo escaparates, robando y destrozando lo que no es nuestro, defendiéndonos de los ricos y poderosos, que invierten su dinero para darnos el trabajo, que permita que viva nuestra familia y pueda comer. Cuando lo fácil sería juntarnos unos cuantos, poner dinero, comprar mercancía a las fábricas, alquilar o comprar un local, y ser nuestros propios jefes, pagando los impuestos y haciéndonos ricos y poderosos.

          Y es que pedir, está en nuestra naturaleza de gente. Respeto y responsabilidad en nuestra naturaleza humana. Elegir una u otra, determinará la sociedad en la que vivimos.



sábado, 20 de febrero de 2021

MI UNIVERSO

           La ciencia y la filosofía, nos sorprenden continuamente con sus descubrimientos acerca del Universo en el que vivimos y que imaginamos, tratando de conocer aquello que no podemos percibir o entender, el porqué de su manifestación.

          Algunos de los que investigan, se acercan a Dios, al descubrir cuán inmensa es la ignorancia del Universo del que formamos parte, nuestro cuerpo infinito. Por más que hemos aprendido, lo único que ha permanecido constante es la inmensidad de lo que ignoramos. Otros en cambio viendo la mecanicidad y los automatismos que muestran los cambios que acontecen, sin necesidad de entenderlos o no, piensan que hay un principio en Él y que obviamente llegará un fin, pero que no hay un Dios que sea el responsable de su Creación y que exista fuera del Principio y Final.

          Hace muchos años, pero no tantos, estando todavía en Japón, argumentaba acerca de los Infinitos Universos de Buda, la existencia de un Buda rigiendo cada Universo, que en realidad, sin importar el número de Universos y de Budas, sólo hay un Buda y por tanto un solo Universo.

          En la argumentación entró la Reencarnación y temas que para mí tienen una misma explicación, que no es Verdad, pero que creo, que tampoco es Mentira.

          Cuando escucho hablar de: Multiversos, Universos paralelos, de burbuja, cuánticos, de antimateria. De agujeros negros, de vibraciones, de energías, de las partículas primigenias y evolucionadas ladrillos de nuestro Universo, y tantas cosas como descubrimos a diario, regreso al desconocimiento de nuestro cuerpo cercano, que nos lleva a deteriorarlo, enfermarlo y hacer imposible que podamos ser sus células.

          Descubrimos la división del indivisible átomo, cada vez encontramos cosas más pequeñas, más indivisibles. Al final llegaremos a la conclusión de que los átomos, tienen un centro y muchas cosas formando parte de ellos, formando un Universo en sí mismo. Podremos dividir, encontrar manifestaciones de la Vida, muchísimo más pequeñas, para descubrir un Día que son Universos en sí mismas, porque el ladrillo constructor de la manifestación de la Vida es el Vacío, la Nada, que pueden construir un Universo Infinito, en lo más pequeño que podamos encontrar.

          Toda Individualidad es en sí misma un Universo, formada por estrellas y galaxias, con un tamaño que se adapta al Universo donde se manifiestan, al menos así lo entendí al leer el Sutra de Vimalarkiti. No importa el tamaño de ese Universo, siempre será el Reino de Buda, pensamos que debería de haber muchos Budas entonces. Pero cada Universo está compuesto de Infinitos Universos, por lo que al final, al igual que nuestro cuerpo consta de muchos órganos y sistemas, de muchísimas células y un número infinito de átomos. Que nuestro yo consta de cuerpo, emociones, mente, alma, y muchas partes que no incluimos o desconocemos, y sin embargo solamente hay un yo, un cuerpo Un Buda.

          Miramos el Universo en el que, estando incluidos, queremos conocer todo lo que no consideramos nuestro yo, sea la Tierra, las personas, los animales o aquello que consideramos yo o nuestro. Por lo que tendremos conciencia de lo que percibimos fuera de ese yo, la relación de un yo externo y lo que se manifiesta externo a esa burbuja del yo que reconocemos.

          La existencia en el Ahora, hace que cada nuevo ahra sea la Reencarnación del anterior, por lo que en un segundo habrán existido un número infinito de reencarnaciones.

          Las filosofías, las religiones y la mística, nos hablan de muchas cosas, que nos parece que son desterradas por los nuevos descubrimientos, que no es necesaria la existencia de un Dios, porque el Universo es el que nos provee de lo necesario y no necesita cuidador.

          Pero es nuestro entendimiento de lo que recibimos, el que permitirá conocer no todos esos Universos, sino el Universo que somos, al Dios que existe rigiendo ese Universo, para lo que no importa cuánto descubramos, lo importante es Serlo, algo que como existencia, se manifiesta en la Consciencia, pero no en la conciencia.

          En la Consciencia de ser la película que abarca todas las situaciones y tiempo, en un solo Ahora, en el que está incluida Toda la Existencia.



jueves, 18 de febrero de 2021

A UN DEDO DE LA VERDAD

                El maestro zen Gutei, solía levantar su dedo cuando explicaba cuestiones relativas al zen. Un discípulo muy joven comenzó a imitarlo, y cuando alguien le preguntaba de qué había hablado su maestro, el muchacho levantaba el dedo.

               Gutei se enteró de lo que estaba ocurriendo y un día, en el momento en que lo estaba haciendo, tomó al muchacho, sacó un cuchillo, le cortó el dedo y lo tiró lejos.              

               Cuando el chico salió corriendo, Gutei le gritó: «¡Alto!» El muchacho se detuvo, se dio la vuelta y vio a su maestro a través de las lágrimas.

               Gutei tenía el dedo levantado. El muchacho fue a levantar su dedo y cuando se dio cuenta de que no estaba, hizo una reverencia. En ese momento se iluminó.

 

          La Iluminación no es algo que pueda ser alcanzado, no es algo que a lo que pueda llegarse por medio del conocimiento o incluso la Sabiduría.

          Pero tampoco podemos, estar Iluminados por medio de aparentar estarlo, ni por imitar lo que hacen los que sí han alcanzado la Iluminación.

          Cada día, amanece, cada día llega a su mitad al mediodía, donde tiene una mitad de luz que comenzará a transformarse en oscuridad. Poco a poco, llega la noche, la oscuridad y sin darnos cuenta apenas tenemos recuerdo del Sol, que ha alumbrado hasta esos momentos.

          Mirando el cielo, vemos las estrellas, a veces la Luna, otras la luz reflejada en las nubes o que pasan a través de ellas, como si de una lámpara cubierta por un velo se tratase.

          Incluso en lo más profundo de la oscuridad, los ojos u otros sentidos, nos permiten conocer aquello que nos rodea, si bien, no podemos ver con claridad lo que es.

          Y, sin embargo, ni el Sol ni las estrellas, han dejado de brillar, exactamente igual de día que de noche. Nuestro permanecer en la oscuridad, no es por falta de luz, sólo algo se interpone entre la luz y nosotros, podemos ver su reflejo, pero nos sentimos incapaces de ver la verdad de lo que nos rodea.        

          Gutei, sabía que podía reflejar la luz, pero que no podía eliminar la oscuridad de quien preguntaba. Entre el Maestro y el discípulo, no puede haber nada, para que la luz puede iluminar la oscuridad del discípulo.

          Por ello, ante cualquier pregunta, levantaba imperturbable y sin cambio el dedo. El discípulo que no portaba nada, percibía el reflejo de la Luz de Gutei, que encendía la suya poco a poco.

          Pero quien descansa en las explicaciones, quien sólo ve el dedo levantado, las explicaciones y el dedo, se interponen entre ambos, y sólo la oscuridad puede percibir quien, en busca de la luz, carga con su conocimiento, con su memoria, con su repetición de que es portador de la luz, porque incluso lo más sutil es suficiente para no percibir la Luz del Maestro, la Luz de Buda.

          El joven discípulo, portó su luz, cuando dejó de interponerse con el Sol, Iluminando cuanto había alrededor.

          Porque no es posible mostrar lo que no se Es, sólo podemos ser reflejo de lo ajeno, de lo aprendido, de lo memorizado, que sólo brinda oscuridad a quien vive como topo, o en las profundidades de la Tierra, donde no llega la Luz.

          Un dedo levantado, Sabiduría e Ignorancia, en un dedo, que parecen diferentes, pero son sólo Uno.



miércoles, 17 de febrero de 2021

MITAD MENTIRA ….

           Ayer y hoy, Brisamarina comparte con nosotros, frases acerca de: Amistad, sinceridad y verdad.

          Son frases, que nos conmueven, aquella humanidad perdida en nuestro interior inexplorado o que desterramos lejos de nuestra conciencia, para conmovernos al leerlas, sin apenas profundizar por el dolor que sentimos viviendo tan lejos de ellas.

          Todos sabemos lo que significa amistad: Que nos respeten, que nos ayuden, que estén cuando los necesitamos y que nos digan lo que queremos oír, pues hemos perdido en nuestra mayoría la capacidad de escuchar.

          Sinceridad, es poder decir lo que pensamos, sin importar si dañamos o ayudamos, pues lo importante es la libertad de expresar lo que pensamos, sin importar lo que provocamos en quien oye lo que decimos.

          Verdad, significa que lo que decimos es verdad si está de acuerdo con lo que pensamos o creemos, pero que es mentira si los demás no nos demuestran que tienen razón en lo que dicen, no porque sea cierto, sino porque nosotros seamos convencidos de que es así.

          Todos conocemos la dualidad, todos hemos leído u oído que son las dos mitades de algo, que son opuestas una de la otra, sólo cuando se comparan sus aspectos, que una es Yin y la otra Yang, que una es mentira y la otra verdad, bueno y malo.

          La dificultad nos viene cuando miramos lo nuestro y cuando lo hacemos con lo ajeno. Pues la percepción que tenemos de lo que significan las palabras, cambia cuando es aplicado a los demás o a nosotros.

          Nadie está en posesión de la Verdad, nadie es la Amistad, nadie practica la Sinceridad. En su Realidad, no pertenecen al mundo dual, por lo que ambas mitades no adquieren polaridad, al no haber algo externo que las compare.

          Pero hay un koan, en la que el Maestro, señala la Luna Llena con su dedo.

          El discípulo, se postra, agradece al Maestro su enseñanza y se marcha a enseñar la verdad, que había recibido del Maestro: La Luna Llena.

          El Zen es engañoso, si alguien pregunta por la Verdad, cuando el Maestro muestra la Verdad, señalándola o explicándola, el buen discípulo, cierra su boca, se esfuerza cien o mil veces más, pues sabe de su ignorancia. Mientras agradece, ser escaldado, ser golpeado o insultado, pues agradece al Maestro que finalmente no sea necesario, que le señale la Verdad, ni se burle de él explicándosela.

          La Verdad que se nos explica, es Verdad, no hay engaño o intento de mentirnos: La Luna Llena es Verdad, el dedo no ha mentido y tampoco el Maestro. Pero es una Verdad que no es Correcta, según el budismo.

          El discípulo ha entendido y comprendido la Verdad, pero la Verdad recibida, es Mentira, está equivocada, porque no era el momento correcto de serle explicada o señalada.

          La Verdad, no necesita explicación, ni ser entendida, pero sería una Realidad que no podríamos vivir, que no podríamos aprender de Ella, que nos impediría evolucionar e incluso poder amar. Es lo mismo que la Amistad, ser uno con otra persona, impide que haya dos amigos o amigas, impide en general que pueda expresarse por un número, en cantidad, calidad o por quien es sentida.

          Esa dificultad en poder expresar lo que son esas palabras, en espíritu e incluso en su significado, es lo que hace a veces que un Maestro responda con frases adecuadas para quien pregunta, para la situación, desde la capacidad que el discípulo concede al Maestro para hacerlo.

          El Maestro sólo extiende su dedo, señala al Vacío, desde el Vacío de su Ser, de su dedo, y es el discípulo quien ve la Luna Llena, y es lo que ve el discípulo lo que determinará la Verdad del Maestro.



lunes, 15 de febrero de 2021

LUNA LLENA

 No es verdad

Mi amor,

Que el Amor ilumina

Ambas orillas,

Cuando la Luna Llena

Brilla en nuestro corazón.

 


1)     La Luna Llena, simboliza la Mente Pura en Zen.

domingo, 14 de febrero de 2021

LA PALABRA

           Hace años, cuando decidí escribir lo que había entendido de mi Maestro, y que a pesar de que es mi responsabilidad, sé que lo que haya bueno o correcto es lo que Él me entregó, pensé en escribir sobre los Conceptos.

          Las palabras son la representación sonora de lo que percibimos de algo, los Conceptos son su abstracción, los que profundizan en el entendimiento del significado de la palabra.

          Cuando las comunicaciones se realizaban por representaciones gráficas o dibujando algo simplificado de las cosas, portábamos un palo o un cincel y una corteza, tabla de arcilla o algo más blando que la roca si vivíamos en ese terreno. Si venían 352 elefantes enfadados en dirección a la tribu, mientras dibujábamos los 352 elefantes enfadados y que venían hacia la tribu, nos destrozaban las cabañas antes de decirlo.

          Es entonces cuando se cambia a la palabra, habíamos inventado los tambores de piedra maciza que golpeábamos con otra piedra más pequeña, y en las cañas y los agujeros se producían sonidos al pasar el viento o soplar en ellos.

          Descubrimos, que si pasábamos aíre a través de unas cuerdas que teníamos en la garganta, y hacíamos resonancia en la boca, salían sonidos. Pasaron los años y fuimos produciendo sonidos para situaciones y cosas concretas. Al final con un solo sonido, no podíamos explicar todo lo que pasaba y comenzamos a producir dos sonidos para otras situaciones y cosas, luego tres y al final, podíamos conocer lo que había pasado y lo que estaba pasando, por medio de sonidos.

          Descubrimos que podíamos, transmitir pensamientos, sentimientos, emociones y lo que habíamos sido, éramos y deseábamos ser por medio de esos sonidos. Que sabíamos lo que otros habían visto y lo que habían pensado y sentido al ver o vivir algo. Pudimos representar en sonido lo que las cosas y las situaciones eran.

          Cada palabra o un grupo de ellas, manifestaban lo vivido, quién lo había vivido y cómo. Las palabras eran la manifestación de lo que éramos, en sonido.

          Pero poco a poco, el habla se divide en idiomas, no nos sirven para transmitir sentimientos y pensamientos comunes o expresar los nuestros, sino que se les da un significado concreto y poco a poco se establece una rigidez en la transmisión de las vivencias, que depende de la facilidad para decir lo que se desea escuchar.

          Hemos perdido el alma del lenguaje, somos incapaces de transmitir o comprender en la palabra, todo cuanto manifiesta con su pronunciación, al haber dado sólo un significado mental a quien escucha el sonido, que decimos que es el entendimiento, excluyendo el sentimiento y el alma del sonido de la palabra.

          Es por ello que es necesario retroceder a los Conceptos, a lo que produjo el nacimiento de esas palabras, que era algo más que representar el saber lo que se está definiendo.

          Cualquier palabra encierra, toda la vida de lo representado, su nacimiento, las plantas, los animales, las rocas y todo ha evolucionado, y de alguna manera todo ese cambio está en su nombre actual, cuando los Conceptos permiten la abstracción del ser de lo que estamos nombrando.

          La confusión de Babel, probablemente no naciese de la palabra, sino el perder la esencia de su significado. De olvidar que la palabra no sólo define lo que algo aparenta, sino lo que algo Es.

          Cuando hablamos de Amor, Vida, Amistad, Ciudadanía, sólo miramos lo que dice el diccionario o el uso, para entender el significado de esa palabra.

          Cuando decimos: hierba, romero, rosal, pino, o cualquier planta, sólo definimos lo que nos han enseñado que son, olvidando que la tierra no es arrastrada por sus raíces, que el aíre no rompe cosas por sus copas, que alimentan la Tierra para que se manifieste la Vida en Ella.

          Nos pasa con los animales, con los minerales, y por las mismas razones con nuestro vivir, que nombramos con nombres: Bonitos, resonantes y grandiosos, pero que sólo son, sonidos que emiten unas cuerdas en la garganta, que no manifiestan nuestra realidad.



sábado, 13 de febrero de 2021

EL NOMBRE

           Todo cuanto conocemos, todo cuanto deseamos conocer, o tiene nombre o se lo damos, para poder identificar aquello que conocemos o esperamos conocer.

          Conocer el nombre de lo desconocido, nos permite sentir confianza en que lo conseguiremos, pues sabemos cómo llamarle en la oscuridad del desconocimiento.

          Es el darle nombre, lo que nos permite sentir la cercanía de estar a su lado o en la distancia. Nombrar algo sentimos que nos permite acercarnos o poder poseer el alma de lo nombrado.

          En realidad, no es el nombre, el llamar, o su pronunciación lo que nos separa o aleja de lo nombrado.

          A veces incluso cuando algo o alguien han desaparecido de nuestro mundo material, cuando físicamente algo se ha ido de nuestras vidas, pronunciar su nombre nos hace sentir que de alguna manera está con nosotros, unas veces lo percibimos lejos incluso ausente, otras tan cerca que podemos sentir su presencia.

          Pero es el poder darle nombre a algo, lo que da posibilidad a la separación que nutre el ego, que nutre el poder ver, sentir, conocer o unirnos o separarnos de lo nombrado.

          Es el nombre el que nos permite sentir nuestra individualidad, el poder conocer a lo que nombramos al decir nuestro nombre o el de algo unido o separado a nosotros.

          Decimos que somos Uno con el Universo, con la Vida, con Dios. Pero es este haberle dado nombre, el principio que nos lleva a la separación, que es imprescindible para poder unirnos o acercarnos, incluso para alejarnos o declarar la inexistencia en nuestra vida de lo nombrado.

          Es cuando decimos: El Dios tal o cual, cuando decimos que amamos a tal o cual, cuando realmente la separación entre nosotros y lo nombrado se hace real, cuando nuestra individualidad es algo diferente a lo que podemos nombrar.

          Usamos nombres para conocernos y sentir seguridad en lo que somos, incluso la seguridad en nuestra inseguridad o aceptación de lo que somos bajo ese nombre.

          Decimos yo, y eso nos lleva a intentar conocer qué hay tras ese nombre. Decimos mi cuerpo, olvidando que lo que poseemos es porque no lo somos. Decimos que nos amamos o que no lo hacemos, atormentados por saber quién es el que nos ama o ha dejado de hacerlo.

          Pero no es el nombre el causante de nuestros conflictos, sino el pensar que algo permanece inmutable y sin cambio, cuando no hemos cambiado su nombre, lo que le conferiría vida eterna, si no lo dejamos de pronunciar, sin modificarlo.

          Cuando nos preguntan: ¿Cómo te llamas?, a veces respondemos: “Yo no necesito llamarme nunca”.

          Siendo la Verdad, apenas somos conscientes de ello al responder. Todo aquello a lo que damos nombre, de alguna manera es considerado como algo que no somos, a lo que podemos unirnos o separarnos, por ser algo a lo que podemos separar para llamarlo por su nombre. Mi pareja, no puede ser pareja de nadie, porque una pareja, nunca deja de ser UNA, no necesitando darle nombre a nadie para ser su pareja.



LA CARA DE LA VERDAD

           Cansado y desesperado, al encontrar a mi alrededor mentira y falsedad, decidí firmemente partir en busca de lugar donde finalmente pudiese contemplar el rostro de la Verdad.

          Me preparé, busqué todo aquello, que me pudiese ayudar a reconocerla cuando estuviese frente a Ella.

          Cargado con todos mis sueños, todo mi tesón y esfuerzo, con voluntad inquebrantable, partí un día en su búsqueda, con la determinación de encontrarla o no regresar a mi hogar, donde la falsedad y la mentira me ahogaban.

          Subí la montaña, y desde su cumbre contemplé el valle del otro lado, un valle que nunca había contemplado, pues nunca había salido de mi castillo, rodeado de altas cumbres.

          Algo que había considerado imposible, al mirar desde fuera de mi castillo, desde la cumbre que nunca había pensado poder escalar, resultó tan simple, tan sencillo, que me senté sobre la hierba, comprendiendo, que aquel valle que veía era la Cara de la Verdad.

          No sé cuanto tiempo permanecí extasiado con la belleza de su rostro, que apenas pude vislumbrar cegado por mi emoción y gozo. Al mirarlo detenidamente, vi que me estaba tratando de decir algo, su boca se movía, y el aíre al pronunciar las palabras, me acariciaba mi propia cara.

          ¿De qué sirve contemplar mi rostro?, decía en un susurro, si desconoces: Mi cuello, la planta de mis pies, mi espalda, mis entrañas y el olor de mis heces.

          El susurro me pareció un alarido ensordecedor, que me dejó inmóvil por un tiempo.

          Creyendo que había fracasado en la búsqueda de mi sueño, la miré directamente a los ojos, sintiéndome aterrorizado al contemplar dos grandes huecos, profundos, insondables, de cuencas vacías que no podían verme, que no podían mirarme.

          Dos lágrimas de su propia sangre, rodaron por sus mejillas, antes de decirme desde lo más profundo de su corazón: No importa cuánta Verdad veas o conozcas, cuánta Verdad manifiestes, cuánta mentira y falsedad recojas, los ojos de la Verdad que todo ven, no podarán mirarte, contemplarte o verte.

          Tus ojos que miran la Verdad, siendo los que ven, Sus ojos no podrán ver, al no poder verse.



viernes, 12 de febrero de 2021

AMOR HUMANO

           El otro día publicaba un escrito titulado Homosexualidad, en Facebook, publicado aquí con anterioridad 29-2-16, respondo a algunos comentarios con este escrito. Para nosotros en general la homosexualidad es una de las formas que tenemos de manifestar el Amor. Amamos al mismo género que el nuestro para nuestra vida sexual.

          Son costumbres antiguas como digo en el escrito, durante siglos hemos considerado y entendido el Amor, desde nuestras costumbres sociales y apetitos sexuales, en una búsqueda del placer y la felicidad.

          Los griegos y otras civilizaciones y sociedades, han practicado el sexo sin mirar el género de la otra persona, se ha practicado unas veces con un género y otras con otro, en grupos indiscriminados, con animales en grupo o individualmente. Pero siempre buscando el placer por medio del sexo o el saberse querido y el poder mostrar nuestros sentimientos, muchas veces demasiado contenidos, otras sin contención porque somos arrastrados por ellos.

          Lo que pienso que debe ser la pregunta al leerlo, al menos para mí es: ¿Realmente el Amor, trata de relaciones sexuales que nos satisfagan y nos den felicidad? O acaso el Amor debería ser otra manifestación diferente manifestada en nuestro vivir y relación con el entorno.

          En general, el celo que lleva a las relaciones sexuales en la Naturaleza, es con el objetivo de procrear, expandiendo y protegiendo la continuidad de la especie como manifestación de la Vida.

          Por ello las plantas florecen en el momento oportuno para producir semillas, para alimentar al resto de las manifestaciones con ellas mismas o sus frutos.

          Los animales tienen el celo y atracción sexual, para procrear y conseguir que la especie no se extinga, que los nuevos nacimientos permitan a algunos jóvenes y los viejos, ser el alimento que permita que el resto de especies sigan viviendo.

          Nosotros repetimos costumbres antiguas: Amamos indiscriminadamente. El razonamiento es que formamos parejas sexuales, sin importarnos el género, siendo igual si lo que nos gusta es mujer u hombre, si el placer por el momento de nuestra vida se satisface mejor con uno o una.

          Creemos que la ambigüedad sexual nos acerca al nivel de los ángeles, y tratamos de que sea difícil diferenciarnos, porque lo ideal es lo unisex, la igualdad según nosotros, que en la Vida se manifiesta como desigualdad.

          Hemos seguido el viento y la dirección de la veleta, al entender el Amor.

          Pero lo que es sustentado por un Concepto Correcto de Amor, es la Humanidad. Algo que no se manifestará con la igualdad o los derechos, con la libertad sin responsabilidad, buscando conseguir el placer al vivir, buscando una felicidad porque podemos hacer lo que deseemos.

          El respeto por los animales, no es que sustituyan nuestra dificultad para hacernos amar o mostrar nuestros sentimientos a otras personas.

          No es encerrándolos en nuestras casas, ni despreciando a quienes los comen, ni impidiendo que ayuden en sus trabajos a otras personas, como mostramos nuestro amor.

          El respeto y amor por los animales, es aceptándolos como son, proporcionando el hábitat donde ellos no necesiten ser alimentados, vestidos y abrazados por nosotros, sino que vivan en libertad. No es criticando u odiando a quienes abusan de los demás, incluidos los animales, sino el que no haya abusados, como mostramos respeto y Amor.

          Es lo que yo creía que era lo que preguntaba el escrito, os pido disculpas si no supe expresarme, animándoos a que sepáis con vuestros comentarios mostrarme mis errores.

          El sexo, no hace el Amor. El Amor manifiesta respeto por la Vida, entregándose a Ella y no al placer de quien deseamos o al propio.



jueves, 11 de febrero de 2021

CUANDO LEO

 Mi preocupación se acrecienta:

Cuando leo algo y creo haber entendido lo que han escrito.

Cuando creo que han escrito lo que he entendido.

Cuando juzgo un escrito desde lo que yo he entendido al leerlo.

Cuando estoy seguro, que lo que ha escrito esa persona no es lo que dice, sino lo que yo he entendido.

Al leer, es nuestro entendimiento aquello que hemos leído.

Pero nuestra capacidad de entendimiento, está en lo que podemos encontrar de lo escrito por esa persona al leer.

Nuestra gratitud, está, en tras haber intentado comprender lo que esa persona ha querido expresar, mirando nuestro entendimiento, aportemos aquello que podemos ver, porque somos diferentes y estamos en un lugar diferente de quien lo ha escrito.



VIVIR & EXISTIR

           Cuando el hombre trata de comunicarse con su entorno, con sus congéneres, tiene que hacerlo por señas, por visualización de los pensamientos de los demás, percepción o visión de las energías emitidas por lo que le rodeaba, pero que al final se quedó reducido a la palabra, al sonido del paso del aire que hace vibrar unas cuerdas en la garganta.

          Transmitir, en una palabra: Pensamiento, sentimiento, emoción, realidad y el entendimiento de quien la pronuncie, a aquél o aquellos que escuchan, no es tarea simple. Es quizás por ello que, al transmitir sus experiencias profundas, sus percepciones de lo que eran en sí mismos, a veces sea la obligación o responsabilidad de quien escucha, la comprensión de cuanto encierra la palabra o palabras pronunciadas, pues en ello se encierra lo que crearemos en nuestro Ser.

          Vivir y existir, son palabras que siendo diferentes, encierran grandes similitudes en nuestro entendimiento al escucharlas.

          Pero a veces, ese entendimiento determina lo que creamos como Concepto de nuestro Ser, del significado de lo que es la Vida, abriendo caminos que crearán una sociedad u otra muy diferente según ese entendimiento.

          En la Naturaleza hay animales que cambian su sexo, según las circunstancias y condiciones, para seguir existiendo como manifestación de la Vida.

          Otros, asesinan a sus hermanos y se los comen, otros destruyen los otros huevos al nacer, existiendo una lucha constante por manifestar la Vida, pues no hay pensamiento consciente del porqué lo hacen, sólo protegen la vida de sus progenitores, o lo que es mejor para su especie y las condiciones de las especies que conforman la sociedad con ellas.

          Podríamos decir que es un fluir, como se dice cuando se busca la felicidad: Fluir como el agua. Pero esa agua lleva alimento a las plantas, calma la sed de los animales, proporciona un hábitat a los peces, anfibios y a quienes se alimentan de quienes viven en el agua.

          Podríamos decir que es el entendimiento que se tiene de: “Fluir”, cuando se vive.

          El entendimiento que se tiene de la misma palabra, cuando sólo existimos, es el del corcho: Dejarse llevar por la corriente, sin ejercer responsabilidad al carecer de voluntad propia.

          Nuestra competencia, es el entendimiento de las palabras, no vivimos, porque no lo hacemos con cuanto nos rodea. En el entendimiento, aceptación y como manifestación de una misma Vida.

          Lo hacemos para existir, destruyendo todo aquello que nos lo pueda impedir, protegiendo nuestra existencia, destruyendo las demás.

          Hay muchos libros y películas, que muestran el mundo y su sociedad tras una guerra atómica o la destrucción de prácticamente todo lo que permite que vivamos y podamos comer la cantidad de gente que habitamos la Tierra, a veces por medio de un meteorito, una nave de otro planeta, o un cataclismo de proporciones gigantescas.

          En todas estas explicaciones o teorías de lo que podría suceder o la sociedad que crearíamos en esas circunstancias, es cuanto menos deshumanizada.

          Todos luchando contra todos, en solitario, en grupo, en manadas depredadoras, pero todos, tratando de destruir a los demás para seguir existiendo, sin amor, sin empatía, sin nada que nos una a los demás, salvo que nos ayude a seguir existiendo.

          Vivir significa algo más que simplemente estar y seguir estando, preocupándonos sólo nuestra supervivencia individual. No es diferente si la individualidad es un grupo, una nación o una especie, existir viviendo, es manifestar lo que habla y se manifiesta en lo que Es: La Vida.



lunes, 8 de febrero de 2021

IGNORANDO LA FILOSOFÍA

           Se me ha olvidado, cuantas semanas duraron las visitas a terapia de una cliente en Madrid.

          Al explicarle el porqué de sus conflictos, desde lo que veía en sus pies acerca de su mundo emocional y mental, su forma de usarlo y la conflictividad que ello podría conllevar, al desequilibrar en su vivir, lo que había aprendido o aceptado de lo que socialmente era correcto y su capacidad de usar en su ser real lo que vivía, me miraba como diciéndome que no entendía el chino.

          A mí, más que decirme que no entendía el idioma en el que le hablaba, su mirada me transmitía que pensaba si estaba loco, si la quería vender algo por su dinero, o que debería trabajar de timador o charlatán en lugar de la reflexoterapia.

          Me pareció que no regresaría, que lo que le expliqué le parecía palabrería de lo absurdo, que pensaba que no había acertado en nada.

          Regresó a la semana siguiente, su mirada no cambió y entre: Este tío no sabe de qué habla o está loco, o que iba a soltar la carcajada, podría ocultar cualquier pensamiento, de´: ¿Qué estoy haciendo aquí?.

          A la semana siguiente, me dijo: ¿Sabes de lo que hablas?

          Al decir que sí, que llevaba años tratando a las personas que venían, me explicó que había sido Catedrática de Filosofía en uno de los mejores institutos de Madrid y jefa de estudios, y que estaba jubilada hacía poco.

          Me explicó las equivocaciones que cometía en mis explicaciones, según los filósofos, y que mezclaba las enseñanzas de unos con otros, siendo que a veces eran contrarias. Preguntando que qué estudios tenía yo.

          Como sabéis no los tengo, aparte de FP. Así que es lo que respondí.

          Fue el comienzo del dialogo, de nuestras argumentaciones.

          Ella con todo lo aprendido, para poder preparar filósofos y lo que había profundizado en esas enseñanzas. Enseñándolo año tras año a sus alumnos.

          Yo, con lo aprendido de observar a mi Maestro. Con lo que había encontrado en mi viajar, la convivencia con mi Maestro y las horas de Meditación, que había servido para pegar todo lo leído y escuchado en mi vivir.

          Pudo ser un año o dos, los que cada semana recibió su masaje en los pies y nuestras argumentaciones.

          Un día me dijo que había estado llorando, en una merienda con amigas.

          Me sorprendió, pero intenté preguntar por si podía ayudar en algo.

          Su respuesta: Se sorprendió a sí misma, riendo como cuando tenía 16 o 17 años, al ver que durante 50 años, la joven había estado perdida, comenzó a llorar, pero de alegría al haberla encontrado de nuevo.

          Su cambio en ese tiempo fue sorprendente, me decía que había unido su juventud en lo que era en ese momento, reaccionaba sin tener que recordar qué debía responder, se sentía bien con ella misma y se compró libros de filosofía oriental, que solíamos comentar en nuestras argumentaciones.

          Finalmente, y como le dije al principio: Usted ha aprendido filosofía para entenderla y enseñarla, yo desconozco la filosofía y lo que explican de los filósofos, pero mi Maestro me enseño a tratar de entender la Vida. Lo mío no es filosofía, sino la explicación de mi entendimiento, del entendimiento de quienes he leído, escuchado y visto, que mi Maestro ha logrado que pueda integrar en mí.