No pretendo molestaros

Al parecer, algunas personas se sienten ofendidas porque no las agrego a mi foro. No tengo, ni pertenezco a ninguno, simplemente escribo y lo publico en abierto, para que libremente pueda ser leído o comentado por las personas que lo deseen. Suelo comentar las páginas que me lo permiten y les parezca bien, de las personas que me añaden a su foro. Suele ser lo que siento al ver lo que han publicado, intentando dar una visión diferente, desde la que ha sido escrito. Lo que os agradezco.

Si tenéis que pagar para entrar en la página, no es la original. Como digo a la derecha es Gratuita y sin publicidad.
Yui Shin
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sábado, 24 de diciembre de 2022

DENTRO Y FUERA

           A veces entender esas palabras simples como: Ego, dentro, fuera y otras palabras usadas en los libros escritos desde antiguo, que tratan de que encontremos esa verdad y ese significado que sólo cuando no se entienden las palabras, podemos llegar a comprender.

          Hubo un programa de televisión llamado Barrio Sésamo, he visto algunas partes, en otros programas, pues cuando comenzó a emitirse, probablemente estaba por India, y al terminar probablemente en Japón. Pero he visto en alguna ocasión, cuando enseñaban el significado de algunas palabras para los niños,

          Algo tan simple como dentro y fuera, es algo que oímos muchas veces y que pocas escuchamos. Al menos cuando nos hablan o leemos de la espiritualidad o el desarrollo personal, que debería convertirnos en humanos e incluso en los padres de Dios.

          En budismo el ego no tiene entidad, que no significa que no exista.

          Para transmutarlo, para trascenderlo, los libros sagrados y de filosofía del Espíritu, nos dicen que miremos, que hay que ir a nuestro interior, que la Verdad reside en nuestro interior.

          Los problemas y el cargar con nuestro ego, la infelicidad y la falta de humanidad, es lo que encontramos mirando fuera.

          Fuera encontramos el mundo, el Universo de los deseos, de los sentidos, de la Dualidad, del engaño, lo irreal para el Espíritu, es la vida donde importa lo que se tiene, el ego, el poder, el conseguir tener cuanto se desea. Todo ello, nos dicen que lo encontramos cuando vivimos mirando hacia afuera, porque sólo el ego puede hacerlo.

          La mayoría de las veces, nuestro entendimiento al leer esos libros, al escuchar repetidas las palabras escritas, apenas pasa del entendimiento que nos enseñaron en Barrio Sésamo.

          Cuando escuchamos al Espíritu, no sólo sus palabras son Silencio, sino que debe serlo nuestro entendimiento de lo que escuchamos.

          El Dentro del Universo, del Espíritu, no puede ser el de nuestro cuerpo, el de nuestra mente o nuestra alma. Ni tan siquiera de quien es el poseedor de esos cuerpos. El dentro al que hay que mirar, sólo pueda estar fuera de nuestro ego, más allá de nuestra percepción.

          El Dentro donde hay que mirar, es en el Espíritu, que según nuestra definición Es Todo. Siendo Todo, cualquier percepción, cualquier cosa que se encuentre debe de estar y existir dentro, pues no puede haber fuera en el Espíritu.

          Mirar en nuestro Interior para encontrar la Verdad, hay que hacerlo siendo Espíritu, o Nuestra Naturaleza Original. Lo que nos llevaría a ver cuanto nos rodea como el mismo Espíritu que nosotros. Sólo entonces podremos comenzar a mirar dentro de nosotros, hasta que no veamos, no haya ojos, quien mire o algo que pueda ser visto.

          En ese momento, estaremos viendo en nuestro interior. Al contrario que en Barrio Sésamo: No habrá explicaciones, ni percepción de ver, ni alguien que pueda mirar, ni existirá algo que se pueda ver.

          El Dentro que se mirará entonces, es el que Shakyamuni, decía que se llamaba Vacío, donde Nada tiene entidad, donde no hay percepción como dicen los Sutras, un Dentro sin dentro, como es natural en un lugar donde no hay puerta, como dicen los koan.



viernes, 2 de diciembre de 2022

ENTENDIMIENTO ZEN

           Nuestra cultura, nuestro enseñar y aprender, ha estado en el uso de las palabras correctas, para explicar una situación que es entendida como ha sido explicada.

          Obviamente hay quien está de acuerdo y quien no, lo que va aportando modificaciones, que a veces sólo es el sentirse diferente entendiendo lo contrario que los demás, aprendiendo lo contrario de lo que nos dicen.

          Los maestros, profesores y catedráticos, han sido ensalzados o vilipendiados no por sus conocimientos, sino por la facilidad en explicarlos para que sus discípulos o alumnos, aprendan correctamente lo que les es enseñado.

          Es quizás nuestra mayor dificultad para entender el Zen, donde aprender lo que te enseñan, es visto como un fracaso o falta de dedicación y esfuerzo en la práctica. El discípulo, debe superar a su Maestro, sólo para poder ser discípulo.

          El Maestro pregunta, responder con el entendimiento, desde la mente, puede ser alabado, por la profundidad del entendimiento del discípulo, pero lleva a que el Maestro no pueda transmitir su linaje, su aprobación de que el discípulo ha dejado de llevar ese nombre, por serlo.

          El Zen muchas veces es la sinrazón, el koan, pero pocas veces entendimiento de lo que el Zen es.

          Los Maestros Zen, no tienen nada que enseñar, nada que transmitir, por ello no tienen nada que explicar. No tienen palabras que puedan explicar el Zen, no es como nuestras filosofías o religiones, donde todo está escrito y aclarado, para poder enseñarlo. Una vez aprendido, podemos enseñar a otros que comienzan. Porque hay libros que explican qué es lo que se está enseñando.

          En Zen todo lo que nos pueden enseñar, es lo que entendemos nosotros, que no puede ser lo que dice el Maestro. Entender lo que nos dicen, lo que hay escrito, sólo sirve para ser erudito, no para alcanzar el Zen, que en última instancia es lo que el Maestro comienza a hacer, cuando lo hemos alcanzado.

          Nosotros cuando leemos entendemos las palabras, entendemos las frases, entendemos lo que nos dicen, podemos recordarlo y repetirlo si nos ha gustado. Cuando estamos de acuerdo con lo que dicen las palabras, podemos decir las mismas palabras, las mismas frases y no comprendemos que haya tantas personas que no nos entienden. Podemos publicar y repetir un mismo mensaje, porque es algo que define perfectamente algo que nosotros entendemos.

          El Zen, no está falto de entendimiento, porque lo primero que hay que aprender, que nada es lo que describimos o explicamos, que todo afortunadamente es sólo lo que es, y a veces alguien descubre lo que Es, pero desgraciadamente, cuando alguien lo entiende, no queda quien entienda.



jueves, 1 de diciembre de 2022

MUMONKAN

 
     Apenas unas páginas, relatando unos 48 casos, que llevan la Lógica de lo ilógico, a probar si nuestra mente puede ver el dedo y lo que señala, o ha dejado de haber quien pueda ver el dedo y al Maestro que señala el Vacío.

     Demasiada escritura, para encontrar un lugar que no tiene puertas, que no puede ser penetrado, ni tan siquiera salir de él.

     Porque lo que convierte el campo en pueblo o ciudad, no son los edificios y las calles, sino sus puertas.

     La Entrada sin Puerta, que deja de ser entrada o salida. The Barrierless o Gateless Gate, La Puerta sin Puerta. Algo que no lleva a ninguna parte, que no impide ir a cualquier parte.

     Pero nuestro entendimiento, nuestras costumbres, han llenado de puertas la Vida, lo que nos ha llevado a tener que abrir puertas eternamente, para encontrar el Ser, que nunca las ha tenido.



lunes, 22 de noviembre de 2021

LOS PILARES DEL ZEN

          Hay un libro titulado “Los Tres Pilares del Zen”. Incluso en los Sutras nos hablan de los Tres Pilares del Budismo: Buda, Dharma y Sangha.

          Hay dos Pilares para mí, en los que hay que subirse para contemplar lo que el Zen enseña, lo que es imprescindible conocer para comprender el Zen más allá de lo que nos trae tranquilidad o un yo complacido.

          Uno se estableció en India, con su concepto de Vacío, śūnyatā, śūnyá.

          El otro el de los opuestos, el del Yin y el Yang del taijitu chino.

          Son conceptos difíciles de entender y manejar en el pensamiento occidental, nuestra estructura, nuestra forma de analizar y ver o comprender lo que las cosas son, a nivel de comprensión mental.

          Cuando leemos las Escrituras Zen, los Sutras del budismo o el pensamiento o escritos de los Maestros Zen, tratamos de analizarlos, de comprenderlos desde la Lógica, desde el análisis de las palabras o de los conceptos filosóficos occidentales.

          Algo parecido, a tratar de comprender el mundo marino desde un tratado de botánica. No deja de ser la explicación de una misma vida, de un mismo todo, pero es casi imposible llegar a una comprensión mental de lo que es un pez.

          Mirando alrededor desde lo que en occidente llamamos equilibrio, nuestra sociedad es un DESEQUILIBRIO ABSOLUTO.

          Cómo entender entonces, que en budismo romper el equilibrio es imposible.

          Que el cielo del Yang y la Tierra del Yin, no pueden desequilibrarse.

          Que la Impermanencia, permite ese equilibrio, porque todo se manifiesta no siendo algo aislado, sino como el Equilibrio del Todo, el Equilibrio y manifestación de Buda.

          Luego ese equilibrio, permite que cada individualidad se manifieste en el ahora, siendo lo que es.

          En equilibrio como individualidad, y en equilibrio como Cielo-Tierra.

          Luego lo que permite que Todo sea lo que Es, porque puede ocupar un lugar exclusivo para esa individualidad, que no interfiere, añade o quita algo a esa individualidad, pero que es Imprescindible para su existencia: Un Vacío que la acoge por toda la Eternidad y que se manifiesta como aquello que lo ocupa, y al mismo tiempo le da su Naturaleza de Vacío.

          El Yin y el Yang, son también Muerte y Vida, cuerpo luminoso y oscuro o sin luz, pero no en su oposición, sino como indicación de su equilibrio y armonía.

          La dificultad de explicar, es que hay que hacerlo desde nuestro entendimiento, pero sin poder saber lo que entenderá quien escucha, e imposible saber lo que ha oído quien oye lo que decimos.

          Subidos en los Dos Pilares, con un pie en cada uno, sólo falta recordar el koan del poste de 100 metros de altura: Hay que dar un paso más, sabiendo que la altura de ambos pilares es Infinita.



sábado, 21 de agosto de 2021

POLVO EN EL ESPEJO

           Lo primero que se registra de las enseñanzas de un monje zen llamado Hui Neng, es una estanza, que ni tan siquiera pudo escribir por ser analfabeto.

          Es la respuesta y aclaración de otra escrita por el monje principal del monasterio donde vivía.

 

“Desde el principio, no hay (no es como un) árbol bodhi (La Iluminación)

ni (la mente) soporte de ningún espejo claro.

La naturaleza búdica es siempre pura; (y la mente Vacío)

¿Dónde podría posarse el polvo?”.

 

No hay frutos, no hay ramas, ni hojas, ni flores: En la Iluminación.

La mente o la Mente, no es un espejo claro que refleja la Verdad o la Realidad.

Todo cuanto existe es Puro en su Naturaleza. Siendo como dice Shakyamuni: todo Vacío.

          Qué necesidad hay de limpiar un espejo para que refleje la Pureza o la Verdad.

          Pasamos nuestra vida, limpiando el Universo, nuestras vidas y acciones, nuestras inhibiciones, tratando de borrar cuanto hemos creado, para que reflejemos la Humanidad, a Dios, a Buda, reflejando nítidamente, la Pureza de lo que consideramos nuestro Verdadero Ser.

          Dice el Zen, que si vemos a Buda deberíamos matarlo, al no poder ser el Verdadero, sino una ilusión, un sueño, una pesadilla o estamos siendo engañados.

          Y, sin embargo, sólo podemos ser el espejo que refleje nuestra verdad, nuestra realidad, el buda que somos.

          Mientras Buda es el espejo que refleja el Universo de nuestra humanidad, perdida toda su capacidad de reflexión, por la acumulación del polvo que producimos en la ignorancia de nuestro vivir.

          Los Conceptos, nos tratan de señalar el lugar que deberíamos ocupar, el lugar que pensamos que deberíamos crear para existir en Él.

          Es el dedo que señala, y vemos el dedo, la mano, el cuerpo, la luna o la montaña, pero no podemos ver nuestros ojos.

          Y, sin embargo, no hay dedo, no hay mano, ni nada que sea señalado, sólo los ojos, que no pueden verse.

          No hay espejo o polvo, no hay nada que ver, pero aún peor que creer que los hay, es creer que no.

          Desde un Principio, somos Bodhi, nada más existiendo.

          Pero reflejamos aquello que hemos creado, aquello que creemos ser, aquello de lo que huimos, aquello que deseamos. En el reflejo está cuanto soñamos, porque no hay espejo, ni Bodhi, ni principio.

          Cómo podremos, leer y vivir la estanza, si hemos llenado el Vacío.

          Cómo podremos, no ensuciar el espejo, si no dejamos de mirarnos, a pesar de ser el espejo.



miércoles, 21 de julio de 2021

EL OBSERVADOR

           La Meditación, especialmente el Zen, nos dice que debemos sentarnos y ser el simple observador de lo que acaece.

          En silencio, sin opinar, sin reaccionar, sin juzgar o discriminar, aquello que es percibido por el observador, que debe permanecer meditando, sin inclinarse a un lado u otro.

          Tras años de práctica, cuando parece que está alcanzando la meta, el Zen nos dice que no hay observador, que no hay algo que observar, que no hay espejo donde puedan depositarse nuestras ilusiones y sueños, que no hay ilusiones y sueños en una realidad, donde los sueños son sueños reales, las ilusiones son reales ahora, y sin embargo no pueden depositarse o ser observadas, al existir en su Seidad que existe en un solo Ser.

          Nos parece incongruente, nos parece que el Zen es una serie de mentiras, en las que nos niegan el tiempo, el espacio, al hablarnos del Aquí y Ahora, que nos niegan lo que somos, al decirnos que somos Vacío, que tratan de confundirnos, cuando nos dicen que nos encontraremos siendo el observador, y cuando casi lo conseguimos, nos dice que no hay observador o algo que observar.

          Recuerdo que en uno de mis viajes estuve varios días sin comer, tenía un hambre terrible y se escuchaba más fuerte el ruido de mis intestinos que mi voz.

          Me hablaron de que debería comer, que todos mis males estaban resueltos en la comida, desgraciadamente, cuando comí: mis intestinos dejaron de hablar, mi hambre murió y desapareció y dejaron de interesarme los alimentos.

          A veces, cuando soñamos, cuando nos ilusionamos en ir a algún sitio, sólo podemos tenerlo, hasta que vamos y lo convertimos en el único lugar del Universo donde no podemos ir.

          Ser el Observador, no puede conseguirse sin trascender la Dualidad, donde existen el observador y lo observado, donde se rompe la discriminación y prejuzgar del ego, pero que es necesario que el yo y el ego sigan existiendo, para que alguien lo haya conseguido.

          El Observador Zen, tiene que ir un paso más allá, donde sólo existe: Meditación, Zen, Universo, Todo, Observador, pero sin alguien que pueda saber, conocer, llamarles o darles nombre, por lo que se dice que hay Vacío, no porque no hay todo cuanto hay, sino porque no hay diferenciación, separación o percepción del yo, y por tanto de demás.



viernes, 12 de marzo de 2021

LA DUALIDAD SIMPLE

           Quizás la explicación más natural de la Existencia es que tiene dos mitades, y que por serlo tienen que estar en oposición.

          Si se determina que una está arriba, la otra estará abajo; si una es buena la otra será mala; incluso puede darse que una sea pequeña y la otra grande, sin dejar de ser iguales.

          Es el Yin y el Yang, que se considera en cada individualidad observada, como teniendo en su existencia esas dos mitades, sin posibilidad de que deje de manifestarse en ningún momento o circunstancia.

          Nuestra relación con la Dualidad, es sólo por medio de saber lo que se ha explicado de Ella. Sin embargo, nuestro vivir, hacer y actitud ante la existencia, es la de incomprensión de que no puede dejar de hacerlo en esta Dualidad de opuestos o polaridades contrarias, siendo que es la forma simple de percibirla en sus dos mitades.

          Nuestra búsqueda siempre ha significado, que hay que destruir una mitad, para conseguir una vida plena y feliz, una convivencia de hermandad y humana, evolucionar hasta alcanzar el estado de divinidad.

          Olvidamos, que el Uno por su propia Naturaleza está obligado a conservar sus dos polos opuestos. Que no se puede destruir: El Mal, la Guerra, el Odio, ni la Ignorancia. Su destrucción conllevaría la desaparición del propio Uno, que no puede existir con una sola mitad.

          Incluso en lo Absoluto, para tener dos mitades o ser absoluto, algo tendría que estar actuando de observador, para percibir este concepto. Por lo que al desaparecer la percepción de lo Absoluto, se crearía un estado de Vacío, donde no habría: Observador o algo que pueda ser observado, que podría llevarnos a considerar ese Vacío, como la No-Existencia de algo.

          Incluso el Vacío del budismo, es Dual, tiene sus dos mitades, existen los opuestos. Pero quién si triturásemos el Universo, si lo convirtiésemos en polvo fino, en partículas o átomos, podría encontrar la Tierra, o una constelación, o saber lo que él es.

          Es algo parecido a lo que sería ese Vacío, todo existiendo en Él, sin discriminación, sin percepción de separación y sin ego. Todo existiendo como las células de una individualidad, que no conocen la individualidad, ni se perciben separadas de las otras células, cada una manifestándose en lo que ella es y siendo al mismo tiempo la Individualidad en la que un observador externo pensaría que es una parte de ella.

          Pero esa célula, ese átomo, no es parte de una Individualidad, sino que su Ser ella misma, la hace solamente Ser, olvidando el yo limitador de lo que es su Realidad de Ser.



sábado, 20 de febrero de 2021

MI UNIVERSO

           La ciencia y la filosofía, nos sorprenden continuamente con sus descubrimientos acerca del Universo en el que vivimos y que imaginamos, tratando de conocer aquello que no podemos percibir o entender, el porqué de su manifestación.

          Algunos de los que investigan, se acercan a Dios, al descubrir cuán inmensa es la ignorancia del Universo del que formamos parte, nuestro cuerpo infinito. Por más que hemos aprendido, lo único que ha permanecido constante es la inmensidad de lo que ignoramos. Otros en cambio viendo la mecanicidad y los automatismos que muestran los cambios que acontecen, sin necesidad de entenderlos o no, piensan que hay un principio en Él y que obviamente llegará un fin, pero que no hay un Dios que sea el responsable de su Creación y que exista fuera del Principio y Final.

          Hace muchos años, pero no tantos, estando todavía en Japón, argumentaba acerca de los Infinitos Universos de Buda, la existencia de un Buda rigiendo cada Universo, que en realidad, sin importar el número de Universos y de Budas, sólo hay un Buda y por tanto un solo Universo.

          En la argumentación entró la Reencarnación y temas que para mí tienen una misma explicación, que no es Verdad, pero que creo, que tampoco es Mentira.

          Cuando escucho hablar de: Multiversos, Universos paralelos, de burbuja, cuánticos, de antimateria. De agujeros negros, de vibraciones, de energías, de las partículas primigenias y evolucionadas ladrillos de nuestro Universo, y tantas cosas como descubrimos a diario, regreso al desconocimiento de nuestro cuerpo cercano, que nos lleva a deteriorarlo, enfermarlo y hacer imposible que podamos ser sus células.

          Descubrimos la división del indivisible átomo, cada vez encontramos cosas más pequeñas, más indivisibles. Al final llegaremos a la conclusión de que los átomos, tienen un centro y muchas cosas formando parte de ellos, formando un Universo en sí mismo. Podremos dividir, encontrar manifestaciones de la Vida, muchísimo más pequeñas, para descubrir un Día que son Universos en sí mismas, porque el ladrillo constructor de la manifestación de la Vida es el Vacío, la Nada, que pueden construir un Universo Infinito, en lo más pequeño que podamos encontrar.

          Toda Individualidad es en sí misma un Universo, formada por estrellas y galaxias, con un tamaño que se adapta al Universo donde se manifiestan, al menos así lo entendí al leer el Sutra de Vimalarkiti. No importa el tamaño de ese Universo, siempre será el Reino de Buda, pensamos que debería de haber muchos Budas entonces. Pero cada Universo está compuesto de Infinitos Universos, por lo que al final, al igual que nuestro cuerpo consta de muchos órganos y sistemas, de muchísimas células y un número infinito de átomos. Que nuestro yo consta de cuerpo, emociones, mente, alma, y muchas partes que no incluimos o desconocemos, y sin embargo solamente hay un yo, un cuerpo Un Buda.

          Miramos el Universo en el que, estando incluidos, queremos conocer todo lo que no consideramos nuestro yo, sea la Tierra, las personas, los animales o aquello que consideramos yo o nuestro. Por lo que tendremos conciencia de lo que percibimos fuera de ese yo, la relación de un yo externo y lo que se manifiesta externo a esa burbuja del yo que reconocemos.

          La existencia en el Ahora, hace que cada nuevo ahra sea la Reencarnación del anterior, por lo que en un segundo habrán existido un número infinito de reencarnaciones.

          Las filosofías, las religiones y la mística, nos hablan de muchas cosas, que nos parece que son desterradas por los nuevos descubrimientos, que no es necesaria la existencia de un Dios, porque el Universo es el que nos provee de lo necesario y no necesita cuidador.

          Pero es nuestro entendimiento de lo que recibimos, el que permitirá conocer no todos esos Universos, sino el Universo que somos, al Dios que existe rigiendo ese Universo, para lo que no importa cuánto descubramos, lo importante es Serlo, algo que como existencia, se manifiesta en la Consciencia, pero no en la conciencia.

          En la Consciencia de ser la película que abarca todas las situaciones y tiempo, en un solo Ahora, en el que está incluida Toda la Existencia.



jueves, 18 de febrero de 2021

A UN DEDO DE LA VERDAD

                El maestro zen Gutei, solía levantar su dedo cuando explicaba cuestiones relativas al zen. Un discípulo muy joven comenzó a imitarlo, y cuando alguien le preguntaba de qué había hablado su maestro, el muchacho levantaba el dedo.

               Gutei se enteró de lo que estaba ocurriendo y un día, en el momento en que lo estaba haciendo, tomó al muchacho, sacó un cuchillo, le cortó el dedo y lo tiró lejos.              

               Cuando el chico salió corriendo, Gutei le gritó: «¡Alto!» El muchacho se detuvo, se dio la vuelta y vio a su maestro a través de las lágrimas.

               Gutei tenía el dedo levantado. El muchacho fue a levantar su dedo y cuando se dio cuenta de que no estaba, hizo una reverencia. En ese momento se iluminó.

 

          La Iluminación no es algo que pueda ser alcanzado, no es algo que a lo que pueda llegarse por medio del conocimiento o incluso la Sabiduría.

          Pero tampoco podemos, estar Iluminados por medio de aparentar estarlo, ni por imitar lo que hacen los que sí han alcanzado la Iluminación.

          Cada día, amanece, cada día llega a su mitad al mediodía, donde tiene una mitad de luz que comenzará a transformarse en oscuridad. Poco a poco, llega la noche, la oscuridad y sin darnos cuenta apenas tenemos recuerdo del Sol, que ha alumbrado hasta esos momentos.

          Mirando el cielo, vemos las estrellas, a veces la Luna, otras la luz reflejada en las nubes o que pasan a través de ellas, como si de una lámpara cubierta por un velo se tratase.

          Incluso en lo más profundo de la oscuridad, los ojos u otros sentidos, nos permiten conocer aquello que nos rodea, si bien, no podemos ver con claridad lo que es.

          Y, sin embargo, ni el Sol ni las estrellas, han dejado de brillar, exactamente igual de día que de noche. Nuestro permanecer en la oscuridad, no es por falta de luz, sólo algo se interpone entre la luz y nosotros, podemos ver su reflejo, pero nos sentimos incapaces de ver la verdad de lo que nos rodea.        

          Gutei, sabía que podía reflejar la luz, pero que no podía eliminar la oscuridad de quien preguntaba. Entre el Maestro y el discípulo, no puede haber nada, para que la luz puede iluminar la oscuridad del discípulo.

          Por ello, ante cualquier pregunta, levantaba imperturbable y sin cambio el dedo. El discípulo que no portaba nada, percibía el reflejo de la Luz de Gutei, que encendía la suya poco a poco.

          Pero quien descansa en las explicaciones, quien sólo ve el dedo levantado, las explicaciones y el dedo, se interponen entre ambos, y sólo la oscuridad puede percibir quien, en busca de la luz, carga con su conocimiento, con su memoria, con su repetición de que es portador de la luz, porque incluso lo más sutil es suficiente para no percibir la Luz del Maestro, la Luz de Buda.

          El joven discípulo, portó su luz, cuando dejó de interponerse con el Sol, Iluminando cuanto había alrededor.

          Porque no es posible mostrar lo que no se Es, sólo podemos ser reflejo de lo ajeno, de lo aprendido, de lo memorizado, que sólo brinda oscuridad a quien vive como topo, o en las profundidades de la Tierra, donde no llega la Luz.

          Un dedo levantado, Sabiduría e Ignorancia, en un dedo, que parecen diferentes, pero son sólo Uno.



lunes, 15 de febrero de 2021

LUNA LLENA

 No es verdad

Mi amor,

Que el Amor ilumina

Ambas orillas,

Cuando la Luna Llena

Brilla en nuestro corazón.

 


1)     La Luna Llena, simboliza la Mente Pura en Zen.

jueves, 4 de febrero de 2021

ENCONTRANDO EL AMOR

           Amar, ese sentimiento que necesita un corazón que ame, un corazón al que amar.

          Parece tan natural amar a quien nos ama, cuando aporta algo deseado a nuestras vidas, que apenas miramos si amamos a la persona o lo que recibimos de ella, a veces lo que nos permite darle nos es suficiente para amar.

          Cuando alguien nos ama, pero no encontramos algo que nos interese para responder, solemos llamarlo acoso, pesadez, o persona falta de entendederas, pocas veces lo llamamos amor.

          A veces, también nos esforzamos, en que nos ame quien no nos ama o consideramos inalcanzable. Algo que si conseguimos, llenaría nuestro ego, y algunas veces conseguimos mantener y corresponder con nuestro amor.

          Pero cuando algo Es Amor, cuando alguien Es Amor, solamente el llanto amargo, puede responder, al sentir que alguien en quien confía, en quien ha depositado su confianza, le ama, por lo que cree haber recibido, por lo que espera llegar a ser, gracias al Amor que algo externo Es.

          No sé si mi Maestro, veía a sus discípulos, tampoco si sabía que los tenía.

          Sin importar cómo éramos, sin importar nuestra aplicación, nuestro hacer, o si sólo estábamos por la comida y el alojamiento, nos amaba por igual, se entregaba a nosotros y conseguía resolver nuestras necesidades, sin mirar las suyas.

          No esperaba nada, sino que viviésemos cada momento en nuestras vidas, no como Él creía que se debía vivir, sino como nosotros pudiésemos hacerlo.

          Quizás por ello, cuando oía que era amado, fuesen lágrimas amargas lo que produjese en su corazón.

          Viendo que seguíamos amando, viendo cuanto nos acompañaba en la Vida fuera de nosotros, algo que debía satisfacer nuestras necesidades y deseos, nuestros sueños y ambiciones. Un corazón que debía ser llenado por otro corazón de amor, para poder amar.

          Amamos la flor por su belleza, por su aroma, por su colorido, por aquello que encontramos, nos gusta o recibimos de ella, pero no la amamos por ser flor, por ser lo único que hay en nosotros: Amor.

          La Flor del Amor, florece en el Maestro. Aquél que ha perdido la capacidad de amar, porque se ha convertido o transformado en lo que siempre ha sido: Vida.

          El Maestro no florece, no huele o percibe la flor. El Maestro no tiene discípulos o a quien enseñar. El Maestro no puede amar la Flor, ni la Flor, puede tener Maestro.

          Desde antes del nacimiento del tiempo, el Maestro siempre ha sido Flor.

          Es el discípulo quien en busca de sí mismo, cree que puede vivir fuera de la Flor, que tiene que verla, percibirla o encontrarla. El Maestro siempre ha sido Flor, porque la Flor siempre ha sido discípulo.

          La Flor: vive, se nutre, huele, tiene el color, manifiesta y Es, sólo Amor.



lunes, 1 de febrero de 2021

LA MENTE SOÑADA

           Es curioso que entre las frases y escritos de mi Maestro, haya uno que no sólo se repite en los cánticos, sus charlas y en los escritos que conservo: Bodai y sobre todo Bodai Shin.

          Bodai es ese Ser Iluminado, al menos para mí, más que una persona Iluminada, es el Espíritu de la Iluminación.

          Bodai Shin es la mente de ese Ser, paso necesario para perdiendo la mente en el nombre, ser el Espíritu de la Iluminación, más que algo Iluminado.

          Es una de las metas para ser alcanzadas, convertirnos en Bodhisattvas, desarrollando la Mente de Buda, para alcanzar el estado de Bodhi.

          Bodai Shin, es la forma corta en japonés de anokutara -sanmmyaku -sambodai -shin. Que es la determinación de alcanzar la Iluminación Perfecta. Ser uno con Buda y su Naturaleza de Bodhi en sanscrito o Bodai en japonés.

          Mirando las definiciones, lo que dicen los libros, el leer esas metas que nos parecen imposibles, esos estados en los que nuestro miedo a no ser, a ser nada, a no percibir o saber que existimos, nos hacen que sólo nos permitamos el alcanzar esos estados, confiados en conservar lo más importante: el Yo que percibe, que hemos alcanzado la meta.

          Soñando con alcanzar ese estado, olvidamos que no hay otro momento para manifestar esa Mente que Ahora.

          Creemos que ese Bodai, está escondido y sólo es alcanzado por unos pocos privilegiados, que han encontrado la Sabiduría, que han evolucionado por encima de cualquier esperanza de las que hemos considerado posibles.

          Encontramos personas, que nunca manifiestan sus problemas, personas educadas, sin educación, con estudios y sin ellos. Que siempre están pendientes y dedicados a solucionar los problemas ajenos, sin pedir nada a cambio.

          Otros se interesan por los problemas ajenos para obtener ventaja, conociendo las debilidades ajenas y ocultando las propias.

          Al igual que cada actitud en nuestras vidas, las motivaciones y uso de las situaciones son infinitas. Pero hay una simplificación, la encontramos en el Camino Óctuple, ese que nos recuerda, que el final del Sufrimiento está en manifestar nuestro Ser Correctamente, en cada Aquí y cada Ahora.

          Conocer los problemas ajenos desde el Amor, impide que el yo busque algo.

          Conocer los problemas ajenos sin amor, sólo busca el interés del yo que nos domina.

          Cuando el Maestro dice que: “La Mente de Buda, Bodai Shin, es la mente ordinaria, la mente de cada día de todos”.

          La búsqueda del Bodai Shin, el soñar con alcanzarlo, el creer que hay que alcanzar un nivel extraordinario para llegar a sentirnos Uno con Todo cuanto se manifiesta, no es más que encontrar el Amor, viviendo correctamente siendo su manifestación.

          Buscamos un sueño, pero Bodai Shin no es sólo dormir para soñar, sino el Despertar, la Iluminación del Amor, para sin dejar de ser lo que somos, manifestar la Compasión, el Amor de Buda, ese que podemos manifestar y ser Ahora, si manifestamos correctamente nuestro Ser.



jueves, 21 de enero de 2021

UN PRIMER PASO

           Me ha venido al recuerdo mi primera experiencia con el Zen.

          Había llegado a Japón y deseaba encontrar un Maestro que me instruyese en Zen. Mi primer contacto fue con Turismo, desde donde me enviaron a un templo donde ya no enseñaban al retirarse el Maestro.

          Entonces fui a Kamakura, donde había un templo del que hablaba Suzuki en uno de sus libros que había leído. Es Engakuji, uno de los templos importantes de la escuela Rinzai.

          Esperé en uno de los templos pequeños con un monje, el regreso del Maestro de los novatos en Zazen. Cuando regresó del hospital, me apunté a un fin de semana de Meditación, un Sazen Kai, si no recuerdo mal. Me traducía una muchacha que hablaba inglés, me dieron unas explicaciones de las normas y posturas, vieron que apenas me mantenía sentado en el suelo sin agarrarme a mis rodillas, que se me quedaban las piernas levantadas, que no había practicado Meditación, que no sabía lo que era el Zen y que no tenía idea de lo que era la Escuela Rinzai.

          Me asignaron un sitio, me senté como pude y aguanté lo que pude antes de moverme.

          Me empezaron a golpear con el kyosaku pronto, pues me dolía todo, pero pasé las primeras sentadas.

          A mi lado habían sentado a un americano, de 1,90 aproximadamente, fuerte, grande y que se sentó con aparente facilidad, que había practicado Zen en Estados Unidos.

          Una de las veces que me golpearon, lo hicieron en el sitio equivocado, el golpe en el omóplato en el hueso, me repercutió por todos los lugares donde era capaz de sentir dolor, era tan intenso que me olvidaba a ratos del dolor en las piernas. Me pidieron disculpas por el error, pero me acordé del golpe por lo menos una semana, cuando el dolor dejó de ser tan intenso y podía tocarme sin miedo.

          Por la noche, golpearon también al americano, al erguirse, miró al monje o novicio que lo había hecho. Al rato volvieron a golpearle y a la tercera vez, sin que llegaran a golpearle, se levantó y se marchó.

          Dormí en el mismo sitio que meditaba, y al día siguiente, de nuevo tenían que espabilarme y relajarme con nuevos golpes de kyosaku.

          Llegó el final y el monje del templo donde me había alojado, se acercó y habló con el Maestro. Vino y me dijo que regresábamos a su templo, que el Maestro le había dicho que si conseguía poder sentarme y mantener una buena postura, que podría regresar y quedarme cuanto quisiera o pudiera aguantar. Pero que a continuación iba a hablar el Maestro del Monasterio y si alguien se movía mientras hablaba, sabía que se había movido. Que probablemente no estaba preparado para soportar sentado en seiza, la duración de la charla.

          Estuve unos días con él, me dijo que el Maestro le había preguntado por mí y que se había sorprendido de que aguantase hasta el final, pero que debido a su edad, mi falta de flexibilidad física, mi desconocimiento del Zen y de japonés, su ignorancia del inglés y la dureza del entrenamiento en Engakuji, consideraba que era mejor que me iniciase en otro sitio y que sería bien recibido si me preparaba mejor.

          Es el primer paso en dirección a mi Maestro, al que siguieron y antecedieron, muchos otros primeros pasos.

          La foto ignoro si es de Obama, de los caminos en los que practiqué años después el Takuhatsu. Pero la nieve me recuerda los Takuhatsus de febrero, cuando salíamos cada día a pedir, sin importar el tiempo: sol, nieve, lluvia, calor, frío, cada mañana salíamos durante varias horas, caminando en la nieve, con los pies y manos amoratados, con unas alpargatas tipo romanas, hecha con cuerda por nosotros, una suela atada a las espinillas.

          Pasos que no llevan a ninguna parte, pues tratar de salir de aquí, nos obliga a cargar con el Maestro, que no puede ignorarnos, hasta que no nos quedamos Aquí, por mucho que caminemos.



martes, 19 de enero de 2021

VIDA Y MUERTE

           El tiempo se ha olvidado, de esos tiempos en el que los dioses del Olimpo buscaban el elixir de la Inmortalidad.

          Los dioses abandonaron el Olimpo, entraron en nuevos cielos y se marcharon de nuestras vidas, al competir con ellos en la búsqueda de la Inmortalidad.

          Todos, dioses y humanos, hemos buscado evitar la muerte, encontrar que la hemos vencido, desterrado y que finalmente somos la Vida misma, existiendo en una Eternidad en la que tendremos tiempo para lograr cuanto deseemos.

          Obviamente, no hemos entendido lo que son la Vida y la Muerte en nuestro vivir.

          ¿Qué pensamos que sería una existencia Eterna, sin Muerte?, probablemente, no hemos llegado a pensarlo, por nuestras ansias de terminar de vivir o no dejar de hacerlo.

          La Vida sin Muerte, sería un páramo donde sólo podría vivir y manifestarse la Muerte. Carente de tiempo, carente de espacio, carente de algo que pudiese vivir, sin que nada pudiese nacer, sin poder salir de una Eternidad de desolación,

          Podríamos tener árboles floridos eternamente, sin dar frutos; ríos caudalosos, en los que el agua carecería de movimiento, donde los peces permanecerían en un mismo lugar, sin movimiento, eternamente; mares en calma o tormentosos, en los que las olas no se moverían; cielos claros, lluviosos, nubosos, donde no habría movimiento, donde las gotas de agua nunca llegarían a la tierra. Si estuviésemos en esa Eternidad de Vida sin Muerte, no habríamos podido nacer, no habríamos envejecido, ni nos habríamos movido del lugar donde fuimos creados.

          Nada puede vivir, fuera de la Muerte. Es quizás algo que puede desmoralizarnos, asustarnos, desesperarnos, cuando la esperanza es, que la ciencia encuentre los medios de regenerar nuestras células, para que existamos eternamente.

          La ciencia, trata de encontrar el medio de despertar nuestras células cerebrales, aumentar nuestra capacidad de pensamiento, y entonces poder alcanzar vidas longevas o eternas.

          Pero regenerar, significa, que tiene que ser posible acelerar la Muerte, algo que nos parece posible, pero nunca podremos lograr.

          La Vida nace y muere en cada Ahora, tan rápidamente, que la Vida nunca deja de ser Muerte, no hay intervalo de tiempo. Nosotros existimos en él, ese tiempo que se hace largo o corto, sin importar el que ha transcurrido, por tanto, en nuestro vivir vemos la transformación de vivir y morir.

          En esa transformación, independientemente del tiempo transcurrido, independientemente de cómo lo hayamos percibido, hay un número infinito de ahora.

          Incluso lo que ha muerto, tiene que seguir viviendo para existir en la Muerte, porque al igual que en la Vida Eterna y sin Muerte, sólo se manifiesta la Muerte.

          En la Eternidad de la Muerte, sólo se puede manifestar la Vida, porque algo tiene que estar naciendo para que pueda existir la Muerte.

         Podríamos tener árboles floridos muriendo eternamente las flores, para ser frutos; ríos caudalosos, en los que el agua no permanecería en el mismo lugar por su movimiento, donde los peces tendrían que nadar para permanecer en un mismo lugar, moviéndose eternamente; mares en calma o tormentosos, en los que las olas se moverían; cielos claros, lluviosos, nubosos, donde las gotas de agua llegarían a la tierra pulverizando las rocas. Si estuviésemos en esa Eternidad de Muerte sin Vida, tendríamos que nacer, para envejecer, no pudiendo permanecer en el lugar donde fuimos creados.