He escrito a menudo sobre ellas, para
ser guardadas en las estanterías o en el desván, cuando no para ser tiradas o
quemadas. Son dos Conceptos que nos pueden llevar a la entrada del camino que
debemos recorrer, para realmente ser lo que decimos ser y no plasmamos en
nuestro vivir: “El primer paso”, que define la Meta a la que vamos y el budista
que dice: “Que la duda pequeña, lleva a una Iluminación pequeña; si no hay
duda, no hay Iluminación; que sólo la Gran Duda, lleva a la Iluminación
Perfecta”.
Todos aseguramos tener humanidad,
dignidad y hacer lo correcto. La Gran Duda no es dudar de los demás, sino
asegurarnos de la corrección en nuestro vivir, que es lo que nos permite llegar
a las puertas del camino, que nos llevará a manifestarnos como Budas, como Uno,
donde el Todo sólo desconoce las partes en las que se manifiesta. Es nuestra
Libertad, la que nos hace responsables de asegurar, el que cada paso es dado en
la dirección que el Universo y la Vida nos han establecido.
Es por ello, que es necesario e
imprescindible, preguntarnos y asegurarnos de los pasos que damos, y que sean
dados en la dirección correcta.
El problema no está en equivocarse,
sino que la Gran Duda, no nos haga ver la equivocación o que no aprendamos de
ella. El problema real, es cuando no damos ese paso por la duda de la desconfianza,
miedo o inseguridad, que impedirá que lleguemos a la entrada del Camino.
Lo natural es el bien, la dignidad, la
humanidad y la justicia, necesarias para el equilibrio natural del Universo. En
todo el Universo, sólo nosotros tenemos la Libertad, que nos permite ir
oponiéndonos a esos principios, lo que es seguro es que no es responsabilidad de
los demás, ni son los culpables de que nosotros caminemos en la dirección
equivocada, la responsabilidad del Todo y lo que Es, es individual.
Nosotros hemos creado el servicio
público, dirigido por un gobierno, compuesto por tres poderes: Administrativo, Legislativo
y Judicial. En sus departamentos, trabajan funcionarios pagados por el pueblo,
para que realicen correctamente el servicio al pueblo. El que se sirvan del
pueblo para conseguir sus intereses, es caminar en el sentido contrario y
erróneo al natural y naturaleza del Camino.
Servir y ayudar, no es considerado lo
mismo, ayudar a un necesitado de un tipo, que ayudar a un necesitado que quiere
abusar o violar a otra persona, animal o planta. Los dos casos son una
necesidad de ser ayudados, pero ayudar sujetando a una víctima no es correcto.
Cuando la Justicia que establecemos
respetando los derechos de los ciudadanos, establecen la presunción de
inocencia en un delincuente o acusado de algo, está estableciendo que se admite
la presunción de falsedad en quien denuncia o ha sido víctima.
Cuando un Juez establece una Sentencia
condenatoria, por cómo los abogados retuercen la letra de la Ley y amparada por
la letra de la Ley establecida por los otros dos poderes, está violando su
función, por la que es pagado por el pueblo: “Proteger y Defender la Justicia”,
no confundiéndola con la interpretación de las leyes establecidas por quienes
mandan y que incluso a veces, violan los Derechos del Pueblo.
En ambos casos, el primer paso dado carece de Dignidad, lo que impide que haya Justicia en su caminar y que nos
lleve a la Humanización.
Pero el primer paso que permite el
abuso del poder, es el que da el pueblo cuando renuncia a su Dignidad, que le
hace responsable de sus decisiones y no permite hacer a los demás los
responsables. La Dignidad no impide que el pueblo sea abusado y violado, o que
un ciudadano abuse o viole a otro. Lo que sí impide es que abusemos o violemos
a los demás, porque alguien nos lo ordene, sea este el gobierno y alguien con
poder.
El servir a una mafia, cártel u
organización criminal, no nos da Dignidad cuando amenazamos o asesinamos a
alguien porque no nos paga o hace lo que le exigen, no hay nada que pueda dárnosla,
sino el caminar en el Camino Correcto.

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