Siglos buscando copiarla o aprenderla
de unos dioses que combatían entre ellos y o bien nos usaban en sus guerras o
intervenían en las nuestras, unos en un lado y los otros en el otro, cuando no
se dedicaban a mirar cómo nos asesinábamos.
Desarrollamos religiones y filosofías,
que trataban de encontrar, al menos la definición del Concepto Dignidad y nos
perdimos en las mismas peleas y en encontrar una definición de Dios, que nos
enseñase a vivir con Dignidad.
Otras veces nos dedicábamos a
asesinarnos unos a otros, porque nos decían algo sobre nosotros, la familia o
algo querido y no importaba si era verdad, equivocación o el desahogo de otra
persona, simplemente arrojábamos nuestro guante y moríamos o asesinábamos
incluso a quien nos decía la verdad, porque eso era nuestra dignidad.
Las religiones nos dicen que somos
hijos o creación del Dios que tiene el nombre que le hemos dado. Las filosofías,
nos dicen que vivir con dignidad es hacerlo de una manera o de otra, según
dicta el poder de turno.
Asesinar en nombre de nuestro dios,
porque lo decía el rey o un noble, porque alguien tenía lo que deseábamos, o
porque la ley decía que eran esclavos y por tanto nuestra posesión, porque
tenían un color de piel o pensaban diferente a nosotros, todo en nombre de la
dignidad, ha sido lo que hemos practicado para llegar a Ella o al menos
definirla en Su realidad.
Pero ¿cómo llegar a un lugar,
caminando continuamente en direcciones erráticas y equivocadas?
Y es que decimos que somos una cosa,
pero creemos que es suficiente con decirlo. Ser hijos de Dios, debería ser
manifestarle en lo que somos. El budismo nos dice que somos Buda, pero serlo
significa actuar, manifestar y vivir como Buda, simplemente sin crear el
concepto de lo que debe ser, sino siéndolo.
No es la Vida Infinita o el Dios
Todopoderoso, quienes pueden darnos la Dignidad, tampoco un puesto o posición,
menos aún el poder, que puede hacer que nos llamen: Don, Señoría o Excelencia,
y por ello pensar que tenemos Dignidad.
La Dignidad no puede poseerse, no
tiene existencia propia, tampoco puede darse o tenerse por algo que dicen
nuestras leyes u opiniones.
Somos nosotros cuando siendo
manifestación de la Dignidad, siendo Dignidad en nuestro propio ser, cuando
permitimos que esta sea manifestada en: La Vida, en Dios o en la función que ejercemos.
La ley ha permitido salvajadas, inhumanidad,
guerras y asesinatos, prácticamente desde nuestra aparición en el Universo como
buscadores de la Humanidad. La justicia ha hecho legales, asesinatos, abusos y
violaciones, simplemente porque era lo que le había ordenado un rey o un noble,
o alguien poderoso al juez. Siendo la Justicia que hemos conocido, el
cumplimiento de la letra de leyes establecidas por un poder, que hacía que
nuestra justicia, considerase Legal, la carencia de humanidad.
La Democracia, es el respeto mutuo
manifestando la Humanidad. Pero seguimos caminando en nuestros callejones:
Hemos separado los poderes del gobierno, se le han dado poderes de rey a los
jueces y el de redactar leyes a otro poder, ambos sirviendo al poder
administrativo.
Algo que no nos ha acercado a la
Dignidad y ni tan siquiera a conocer el Concepto. Como dice el poder: Si
protegen mis abusos son amantes de la ley y la justicia y si no lo hacen son “fachas”
o prevaricadores.
Estas son las opiniones de otro de los
poderes, de los Jueces responsables de proteger y establecer la Justicia en la
convivencia, siendo como es, esta su única función.
Amenazados en su recorrido en la
carrera judicial, por este mismo poder, y estando los jueces organizados en
asociaciones de derechas, izquierdas o de una ideología, siendo que su única
función es el Amor por la Justicia, que es el primer paso para encontrar la
Dignidad en la Humanidad, que debemos aportar nosotros individualmente. No hay
Dignidad en el Universo para mí, si no la aporto yo.

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