Todas las civilizaciones antiguas,
tuvieron dioses que les enseñaron la cultura que tuvieron, cómo construir
grandes obras, tener una sociedad avanzada y conocer el Amor que da vida al
Universo.
Al final nos abandonaron, viendo que
no estábamos preparados para amarnos, para respetarnos a nosotros mismos y a lo
demás y que no era el momento de traernos sus enseñanzas.
Todo cuanto nos enseñaron, lo usamos
para asesinarnos con métodos más sofisticados, unas veces porque llamábamos a
nuestro dios por un nombre diferente, otras porque ambicionábamos lo que tenía
el vecino, otras por el poder sobre los demás que permitiese que sintiéramos
que éramos alguien poderoso, dado que nuestra autoestima no aceptaba lo que éramos
como personas y nuestros miedos y vergüenza, nos llevaban a tratar de dominar a
los demás controlados por el ego.
De nada nos han servido las enseñanzas
de principios y valores humanos, que han tratado tantas veces de que los
aprendamos y usemos en nuestra convivencia.
Los poderes, los fuertes, han necesitado
dominar a los demás para ocultar su auto desprecio y cobardía. No hay mayor
cobardía que abusar y violar la vida de los débiles o necesitados, para
sentirnos fuertes y poderosos.
Todas las enseñanzas nos han aportado
la entrega, el respeto, el ayudarnos y compartir, el amor por nosotros mismo y
por todo cuanto compone el Universo que somos. Pero nosotros sólo hemos usado
el conocimiento para abusar y violar cuanto nos rodea, para sentirnos
poderosos.
Esos abusos y violaciones, mantenidos
durante siglos y milenios, han conseguido que hallamos renunciado a nuestra Dignidad,
origen de nuestra humanidad, amor y por tanto respeto por nosotros mismos y por
cuanto nos rodea.
Algo que esos dioses que decimos
venían de las estrellas, que no usaron su poder para conquistarnos o
destruirnos apoderándose de la Tierra, sólo nos enseñaron los principios de la
Humanidad y conocimientos que nos permitiesen evolucionar y convertirnos en
seres humanos.
Hemos desarrollado el ego,
convirtiéndole en nuestro dios, en nuestro dictador, en el director de nuestra
manifestación, que impide que respetemos nuestro vivir. El que la inmensa
mayoría renuncie a su Dignidad, debido a los abusos y violaciones ejercidas por
los que sus egos, les obligan a sentirse poderosos o fuertes, mediante el abuso
y violación de los demás, cuyo único fin es el poder y el dinero, procede de la
cobardía, de la no aceptación de sí mismos, de la incapacidad de sentir Amor,
careciendo de Dignidad.
Pero cuando una sociedad, tiene la
totalidad o mayoría de sus miembros que han renunciado a su Dignidad. ¿Cómo puede
tener Dignidad la sociedad?, si cualquiera que ocupe un puesto o posición, si
cualquier institución o función está integrada por estos ciudadanos, que son gente
que ha renunciado a su Dignidad.
Porque hemos olvidado, que Dignidad es
la semilla del Amor, que ambas nacen del respeto por nosotros mismos y por
cuanto nos rodea.
¿Cómo podrían los dioses de las
estrellas, permanecer en quienes no desean tener y coexistir con Dignidad?
Es debido al Amor que deseaban
enseñarnos, por lo que existimos, pues gente como nosotros, los habríamos
exterminado para apoderarnos de cuanto tenían, usando nuestra tecnología y que
éramos más poderosos que los terrícolas.
