Manifestamos y somos Vida, pero
obviamente no caminamos, ni nos movemos como lo que somos, pues el Universo
habría sido destruido hace millones de años.
El Universo está sumergido en la Vida,
su manifestación se relaciona y mueve por todo Él. No es la Vida siendo Una, la
que viaja y se mueve por todo el Universo, es su manifestación la que lo hace.
Las piernas que la Vida le proporciona
a su manifestación para hacerlo son: “El esfuerzo o entrega y la Dignidad de
respetar y aceptar lo que lo que se manifiesta y cómo lo hace”. El camino que
sigue para el recorrido es el del Amor, que hace correcta cualquier
manifestación, cualquier camino y todos los pasos dados en el recorrido. La Realidad,
más que el sueño, es la Armonía de las infinitas manifestaciones, que el Amor,
hace que se manifiesten como Una, como Vida, al carecer de ego, que cree la
separación de lo diferente.
Un Universo que cambia antes de que
nazca el tiempo, simplemente es diferente en cada Ahora y sin embargo en su Ser
sólo existe el Ahora Eterno. En un cambio constante y eterno, todo permanece
siendo lo que Es, por toda la Eternidad, sin que por ello deje de existir en la
Impermanencia.
Nosotros somos Vida, somos su
manifestación en diferentes Universos Vibracionales. Decimos que nuestra
manifestación es como seres humanos, un nombre cuya función hemos definido
desde un principio y que desgraciadamente hemos tenido que cambiar continuamente,
al no cumplir con la función que se presupone debe realizar un ser humano, que
hemos determinado nosotros mismos.
El caminar sobre dos piernas, el
pensar y el crear ciencia que podemos usar para destruirnos a nosotros y a
nuestro entorno, no parece ser suficiente para llamarnos por ese nombre. Hoy en
día, el término es usado por cualquiera que carece de humanidad y practica la
carencia de ella, cuyo nombre es el de gentuza, corruptos, abusadores o
violadores, a quienes llamamos y se autoproclaman como seres humanos y por
tanto merecedores de los derechos inherentes en la Humanidad.
Nuestros pies son el ego o confrontación
y la Indignidad, carentes de esfuerzo o responsabilidad al recorrer el camino
de la Indiferencia o del Rencor.
Somos Vida y Universo, caminando
perdidos sin meta y sin futuro, pues alguno de nuestros pasos, nos llevará al
abismo. Siendo la Vida Amor, nuestra manifestación se opone a la función de lo
que somos, lo que determinará nuestra extinción, que no pudiendo ser
determinada por la Vida como Amor, lo será simplemente por la autodestrucción
desde el ego, la avaricia, carencia de Dignidad y la renuncia a nuestras
responsabilidades y funciones como seres humanos.
El Universo es la manifestación de la
Vida, que en su Amor se entrega para ser lo que se manifiesta. Pero si la
manifestación renuncia a su Naturaleza de Amor, deja de ser Vida, para ser algo
que tendrá que desaparecer como manifestación.
Desde nuestro origen, hemos buscado
lo que somos, estableciendo valores y principios, de quienes nos consideramos
que provenimos de los cielos, del Universo y hemos sido creados por los dioses
a su imagen y semejanza, para lo que el primer paso sería manifestarnos como
humanos.
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