No pretendo molestaros

Al parecer, algunas personas se sienten ofendidas porque no las agrego a mi foro. No tengo, ni pertenezco a ninguno, simplemente escribo y lo publico en abierto, para que libremente pueda ser leído o comentado por las personas que lo deseen. Suelo comentar las páginas que me lo permiten y les parezca bien, de las personas que me añaden a su foro. Suele ser lo que siento al ver lo que han publicado, intentando dar una visión diferente, desde la que ha sido escrito. Lo que os agradezco.

Si tenéis que pagar para entrar en la página, no es la original. Como digo a la derecha es Gratuita y sin publicidad.
Yui Shin

sábado, 8 de agosto de 2026

CEUTA

          Miles de invasores pidiendo derechos, comida y respeto. Algo que deberíamos pedir en nuestra casa y sin embargo lo hacemos en la casa del vecino.

          Vemos natural, que si nuestros padres no nos permiten ser vegetarianos, podamos pedir este derecho a los vecinos y comer en sus casas. Que cualquier cosa que nos prohíban o no nos permitan nuestros padres, podemos pedírselo como un derecho a los vecinos que se lo permiten a sus hijos.

          Leemos historias de viajeros y filósofos que recorrieron el mundo en busca de aventuras y conocimiento, algo natural de nuestra búsqueda de humanidad, en nuestro hogar la Tierra o en nuestra casa el Universo.

          Pero el respeto, la libertad y nuestros derechos, debemos obtenerlos en nuestra habitación, de nuestros padres, de nuestro país, de nuestros dirigentes. Para ello hay que exigirlo, no por la fuerza, sino por respeto a nosotros mismos y nuestros hermanos. Pues nuestros asalariados reciben nuestro dinero, para usarlo en conseguir nuestro bienestar, dentro de las posibilidades que nos permiten nuestras circunstancias.

          Cuando somos abusados por el poder, por los servidores públicos, por nuestros hermanos, amparados por los carentes de Dignidad y llenos de cobardía, que necesitan esconderse tras la letra de la ley emitida por el poder, para obtener impunidad en sus abusos o corrupciones. O esos hermanos, que no sólo violan la Ley, sino a nosotros por la obtención de beneficios, que no se llevarán cuando mueran.

          Tenemos demasiados países ricos con un pueblo en la miseria. Demasiados dirigentes que se sirven del pueblo, mediante el abuso y la violación. Demasiados ciudadanos, que por conseguir las migajas o una limosna, cometen abusos y violaciones de sus hermanos o se dedican al abuso y la violación de la delincuencia.

          Nuestra renuncia a la Dignidad, nos lleva a violar nuestros derechos y los de los demás. Nuestra cobardía nos lleva a pedir esos derechos a quienes los dan: a los vecinos, a otros países, a los que les llevamos nuestra carencia de Dignidad, exigiendo unos Derechos que no hemos sabido conseguir en nuestros hogares, con nuestros hermanos.

          No sólo el país es nuestro, nuestra es la Tierra, el Universo, pero la Dignidad debe estar en nosotros y llevarla donde vayamos. No podemos exportar nuestra cobardía y pedir los derechos o un grade de bienestar en casa ajena, donde sus ciudadanos han conseguido lo que nosotros no hemos sabido conseguir.

          No podemos exportar nuestra carencia de Dignidad o nuestras costumbres, pedir que sean respetadas en sitios con costumbres diferentes, simplemente porque nos permiten exigir derechos, que no hemos sabido defender en nuestra propia casa, en nuestra sociedad, en el sitio donde debimos aportar y obtener la Dignidad, el respeto y una vida que cubriese nuestras necesidades.

          Cuando permitimos que alguien abuse y viole nuestro ser, lo fácil es huir donde nos respeten. Pero la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Traigo el respeto por los demás, porque me respeto yo?

          Producir drogas, abusos y violaciones, da dinero, pero trae el hambre y la miseria para el pueblo. Es la Dignidad, el respeto y el esfuerzo, lo que trae la riqueza suficiente, que no es tener mucho, ni poco, sino la aceptación de que lo que tenemos con nuestro esfuerzo es suficiente siempre, independientemente de la cantidad.

          Respeto, unión, empatía, amor, todo ello asentado en la Dignidad, hace una sociedad feliz, que tiene por hogar la Tierra.


LA SENDA DEL PODER

Si miramos los principios por los que hemos creado nuestras sociedades, encontramos que estos son principalmente: “La Ley y los Derechos”. Es evidente que hablamos de Justicia, de responsabilidades y otros principios, pero es la Ley y los Derechos, los que han servido a los poderes para el abuso y la violación del pueblo, siendo el camino elegido para obligarle a la renuncia de su Dignidad.

          Las filosofías antiguas y las religiones, en el principio eligieron una sola Ley: “El Amor”, que fue explicada en unos pocos puntos aplicados a la convivencia.

          La Ley ha servido para el castigo de todo aquel que no cumpliese lo que le era ordenado y careciese del poder o la habilidad de poder evadirse del castigo. Los Derechos para obligar a la mayoría a tener que cumplir con sus responsabilidades, para que la minoría tuviese derechos, pues los de la mayoría nunca han sido respetados.

          Ese poder, que en un principio fue creado para la protección del débil por el fuerte o el grupo, poco a poco derivó hacia la ambición y el deseo de controlar a los demás.

          Casi desde un principio el camino elegido para el dominio y la obediencia ciega del pueblo, fue la del abuso y la violación, ejercida por una minoría que recibía beneficios del poderoso. Los poderosos son siempre minorías, la mayoría siempre es ostentada por el pueblo, que si no renuncia a su Dignidad, puede tener dirigentes que generen el máximo bienestar posible del pueblo.

          Ello hace necesario que el poder, necesite de la suficiente gente del pueblo que abuse y viole a sus vecinos, para que con el pretexto de protegerlos el poder les obligue a renunciar a su Dignidad.

          Una vez que se renuncia a la Dignidad del pueblo, no importa quién o qué ostente el poder, cualquiera que ocupe una posición en la sociedad o el grupo, carecerá de Dignidad, no importa que seamos buenas personas la carencia de Dignidad, hace que no nos respetemos y carezcamos de respeto por lo demás, pues la carencia de Dignidad es el origen del miedo y la cobardía, no para protegernos, sino para inmovilizarnos y sonreír cuando somos violados o abusados y mirar para otro sitio si son los demás.

          Las buenas personas ayudan a los abusados y violados, siempre que no se pongan en el punto de mira o simplemente esperen obtener algo, que principalmente se relaciona con el poder o su protección. Pues no es posible no esperar beneficios de lo que hacemos, careciendo de Dignidad.

          La mayoría hemos oído la historia o fábula, de lo fácil que es romper una rama final y lo imposible de hacerlo con un haz de ramas finas. La Dignidad significa respeto y el respeto unión, nada puede romper un pueblo con Dignidad. Ni el hambre, ni el abuso o violación, pues la Dignidad no permite que estas aberraciones nazcan.

          La Dignidad, es el origen del Poder, pues la Unión y el Respeto, hace que cada individualidad respete y cumpla con su función, para beneficio de Una Sociedad, donde todo es Respetado: “La Humanidad”.