Si
miramos los principios por los que hemos creado nuestras sociedades,
encontramos que estos son principalmente: “La Ley y los Derechos”. Es evidente
que hablamos de Justicia, de responsabilidades y otros principios, pero es la
Ley y los Derechos, los que han servido a los poderes para el abuso y la
violación del pueblo, siendo el camino elegido para obligarle a la renuncia de
su Dignidad.
Las filosofías antiguas y las
religiones, en el principio eligieron una sola Ley: “El Amor”, que fue
explicada en unos pocos puntos aplicados a la convivencia.
La Ley ha servido para el castigo de
todo aquel que no cumpliese lo que le era ordenado y careciese del poder o la
habilidad de poder evadirse del castigo. Los Derechos para obligar a la mayoría
a tener que cumplir con sus responsabilidades, para que la minoría tuviese
derechos, pues los de la mayoría nunca han sido respetados.
Ese poder, que en un principio fue creado
para la protección del débil por el fuerte o el grupo, poco a poco derivó hacia
la ambición y el deseo de controlar a los demás.
Casi desde un principio el camino
elegido para el dominio y la obediencia ciega del pueblo, fue la del abuso y la
violación, ejercida por una minoría que recibía beneficios del poderoso. Los poderosos
son siempre minorías, la mayoría siempre es ostentada por el pueblo, que si no
renuncia a su Dignidad, puede tener dirigentes que generen el máximo bienestar
posible del pueblo.
Ello hace necesario que el poder,
necesite de la suficiente gente del pueblo que abuse y viole a sus vecinos,
para que con el pretexto de protegerlos el poder les obligue a renunciar a su
Dignidad.
Una vez que se renuncia a la Dignidad
del pueblo, no importa quién o qué ostente el poder, cualquiera que ocupe una
posición en la sociedad o el grupo, carecerá de Dignidad, no importa que seamos
buenas personas la carencia de Dignidad, hace que no nos respetemos y
carezcamos de respeto por lo demás, pues la carencia de Dignidad es el origen
del miedo y la cobardía, no para protegernos, sino para inmovilizarnos y sonreír
cuando somos violados o abusados y mirar para otro sitio si son los demás.
Las buenas personas ayudan a los
abusados y violados, siempre que no se pongan en el punto de mira o simplemente
esperen obtener algo, que principalmente se relaciona con el poder o su
protección. Pues no es posible no esperar beneficios de lo que hacemos,
careciendo de Dignidad.
La mayoría hemos oído la historia o
fábula, de lo fácil que es romper una rama final y lo imposible de hacerlo con
un haz de ramas finas. La Dignidad significa respeto y el respeto unión, nada
puede romper un pueblo con Dignidad. Ni el hambre, ni el abuso o violación,
pues la Dignidad no permite que estas aberraciones nazcan.
La Dignidad, es el origen del Poder,
pues la Unión y el Respeto, hace que cada individualidad respete y cumpla con
su función, para beneficio de Una Sociedad, donde todo es Respetado: “La
Humanidad”.

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