Un día decidimos que sólo había un
Dios, que había existido desde antes del Principio y que existirá Eternamente,
que había creado todo el Universo, sin que hayamos podido explicar qué
materiales pudo usar, si sólo existía Él, por lo que decimos que nacimos de su
voluntad o de su pensamiento, explicándolo de formas diferentes, pero sin haber
encontrado otras mejores.
A veces he explicado y otras escrito,
que mi Maestro nació cuando yo me convertí en discípulo, por lo que encontré
que la responsabilidad de crear al Maestro era mía, Él no podía enseñarme lo
que sabía o su Verdad, porque eliminaría mi libertad y me convertiría en una
extensión suya. Y Él, no sería maestro si no tenía discípulo. Por lo que para
crear o que naciese Mi Maestro, era necesario solamente que yo me convirtiese
en Discípulo que aprendiese a manifestarme de acuerdo con las Enseñanzas
Universales: “Todo es Uno, todo es Universo, todo es Dios y cada uno de ellos
es el Todo”.
Es mi responsabilidad, el manifestarme
con las Enseñanzas de Mi Maestro, el de manifestar al Dios del que digo ser
Creación, porque es la responsabilidad de lo creado manifestar a su Creador. El
Origen, siempre es el mismo: “El Uno”, pero no puede cambiar o percibir su propia
existencia, sólo puede Ser el Todo y cada una de sus partes o individualidades,
que se manifiestan todas ellas como Uno, sin separaciones o individualidades
que puedan percibirse como Uno, todas ellas tienen que percibirse separadas,
pues es desde la comparación con lo demás, lo que le permite la abstracción de
lo que ella es.
El ojo no ve al ojo, la mano no puede
tocar o percibir la mano, nada puede percibirse a sí mismo. Algo que obligó a
nacer o a tener que crearse la Dualidad, las mitades del Uno, y la separación
de sus mitades, para que cada una percibiese a la otra.
Nosotros percibimos a algo que
llamamos Dios, Vida o Universo, pero la única opción de percibirlos es estando
fuera de ellos, no siendo lo que ellos son.
Por lo que ese: “Todo regresa al
Principio”, o “Todo regresa al Padre”, obviamente nos recuerda que todo sigue
siendo Uno.
Decimos ser seres humanos, cuando
hemos creado una sociedad carente de humanidad. Decimos ser muchas cosas, pero
al final nuestra esperanza es que alguien no lleve donde hemos soñado, pues decimos
ser incapaces de regresar por nosotros mismos. Lo que escribimos es, que todo
el Universo es la Creación de un Dios o Vida, de quien somos hijos, y son ellos
los que destruirán nuestros errores y nos quitarán la Libertad, para que
podamos retornar al Cielo del que procedemos, el Hogar del Uno.
Nuestra falta de autoestima, nuestra
vagancia, nuestra carencia de Dignidad, nos ha hecho negar nuestro origen,
nuestra Naturaleza, todo cuanto hemos escrito en filosofías y religiones, de lo
que realmente somos: Hijos herederos de Dios, con su misma Naturaleza y
responsables de cuidar Su Creación.
Mi evolución, mi aprendizaje y mi
responsabilidad es el retorno al Principio, a la recuperación de la Naturaleza
Original de la que soy manifestación.
Es mi responsabilidad el manifestar la
Humanidad, al Dios en el que sueño, la Vida y Universo del que digo ser parte
importante, soy yo el que debe crear y manifestar al Dios Uno, para que Él
pueda nacer. No es la responsabilidad de los demás el crear la Humanidad, a
Dios o el Cielo y Amor en el que quiero existir, soy yo el único responsable y
por tanto soy yo el que tiene la responsabilidad de crearlo, porque es mi
manifestación la que tiene que dar Vida a ese Yo, del Creador.

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