El círculo podríamos decir que es la
unión o formación del Uno de un número infinito de circunferencias, siendo la
esfera el Uno de infinitos círculos. Algo que podríamos usar para definir que
el Universo Infinito, es el Uno de esferas infinitas multi-direccionales y dimensionales.
En cualquiera de estas figuras, el
principio y el final puede considerarse en un mismo punto, tras recorrer la
totalidad de su circunferencia. Este punto puede ser cualquiera, pues principio
y final son un mismo punto, aquí o ahora, en su oposición o manifestación dual.
Lo curioso de los círculos en Zen, es
que la mayoría nunca llegan a cerrarse, siendo que ambos extremos comienzan y
terminan en el Vacío, la Nada, la no-manifestación, dan la impresión de que no
importa el esfuerzo puesto en recorrerlos, el resultado es que no podremos
retornar al principio.
El Maestro, nos recuerda probablemente
que vivir no es dar vueltas y recorrer el tiempo, el espacio o pasar de un
estado a otro. Que vivir significa simplemente ser manifestación de la Vida y
ser manifestación de algo, debe ser siendo lo que se manifiesta. El círculo Zen
nos recuerda la eternidad de ser Círculo, de ser Zen, donde se deja de ser lo
que aparentamos, lo que hemos creado o pensamos ser, para simplemente serlo, no
cualquier cosa, sino manifestar lo que somos en nuestra realidad, que podríamos
darle el nombre de energía o Vida.
Pero en el Infinito, en lo Absoluto,
no hay algo fuera que pueda darle nombre a algo. Lo que nos recuerdan los
Maestros con este círculo, sólo ellos lo saben, cada uno lo que Él ha visto en
esa Eternidad del círculo. Nosotros debemos encontrar lo que nosotros vemos, en
un círculo que comienza en el Vacío, se manifiesta y termina en el Vacío. Obviamente
el principio y el final es el Vacío, su manifestación es la irrealidad, de ver
unos puntos a los que les damos el nombre de circunferencia, que obviamente
tienen que estar separados de nosotros y hace imposible el que un día podamos
ser Círculo o Zen.
Cuando Shakyamuni dice que el Concepto
de Buda, es el Ser Todo, y que cada individualidad del Todo es Buda, nos señala
que recorrer el círculo, no es el movimiento el que nos permite recorrerlo,
pues el movimiento sólo nos permite existir en un punto en cada ahora. Recorrer
el círculo Zen, significa ser ambos, pues para ser Buda, que es recorrer la
totalidad del círculo de la Eternidad, de olvidar el Principio y el Final, no
basta con ser Todo, hay que ser cada individualidad, que hace necesario el
olvido de la nuestra, no para negar nuestra existencia, sino para Ser lo que
Somos: El Círculo Buda.

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