Todas ellas, son relatadas dependiendo
de las simpatías y de la ideología. No importa el sufrimiento, el que pensemos
que los demás no tienen humanidad, simplemente los de nuestra ideología pueden
asesinar y los demás son asesinos si lo hacen.
Tenemos una guerra en las noticias y
otra que apenas se menciona: Irán y Ucrania. Una, es genocidio y se ha comenzado
por la ambición de Trump. La otra, casi olvidada la comenzó el Gran Putón. En
una, la excusa es que es una dictadura, que no hay derechos para los ciudadanos
y que además, quieren tener armamento nuclear. La otra, todavía no lo tengo
claro, si no es la ambición de apoderarse de la casa de los vecinos, para que
no entren en Europa y la OTAN, lo que haría que dejasen de ser tan vulnerables,
por haberle devuelto a Rusia el armamento nuclear y el uranio, con la promesa
de mutuo respeto.
Dice Sánchez al igual que Zapatero: “No
a la guerra”. Imagino que no tienen ni idea de dónde se origina o cuál es la
semilla de ellas. Hay mucha otra gente que lo dice, pero: ¿Qué hacemos
realmente para que no nazcan?
Ambos dos, han proclamado la memoria
histórica, pero la de la izquierda, que recuerden cómo han sido derrotados,
perseguidos y desterrados de España. En cambio, las víctimas de la izquierda
republicana, no debe tener memoria, porque son abusadores. Las miserias tras la
guerra civil española, sin ayudas del resto de países, al no entrar en la
guerra mundial, tuvieron algo que ver conque los republicanos, regalaron el oro
de los españoles a Rusia, el odio contra las derechas y fachas, promulgada y
alentada por los dos, en el intento de que nos odiemos los unos a los otros y permitirles
a ellos, ostentar el poder.
Esa es una de las semillas de la confrontación,
que permite el nacimiento de esas guerras que ellos dicen no querer.
El Universo tiene defensas para
mantener el equilibrio, y si algo no puede adaptarse desaparece, pero no hay
guerras o confrontaciones entre las diferentes individualidades.
Nosotros perdimos la dirección con un
primer paso equivocado. Nuestras religiones y filosofías, relatan guerras entre
los dioses y que intervenían en las nuestras ayudándonos a destruir al enemigo.
El deseo de Eva y Adán, de comer de lo
único que no les pertenecía, nos impidió continuar la existencia paradisiaca,
amando a todo cuanto existía. Un Dios que hemos definido nosotros, nos dio la
Creación, pudiendo dar nombre a todas las plantas y animales, pues el Universo
era nuestro hogar común. Lo único que se había reservado para Él, era un simple
manzano entre miles de ellos que sí eran nuestros.
La ambición de poder, deseando
alcanzar el poder de Dios que provenía del fruto de ese árbol, robamos lo que
no era nuestro, hiriendo de muerte nuestra capacidad de Amor, asesinada por el
deseo y la ambición.
Sus hijos deseaban poder y riqueza, el
uno daba lo mejor de lo que tenía sin esperar nada a cambio, el otro daba lo peor
y envidiaba que Dios tuviese mejor relación con su hermano. Por lo tanto, le
asesinó.
Son las semillas donde nace la
confrontación, la ambición, el deseo, la envidia, las que forman el bosque que
nos impide ver nuestra humanidad y nos lleva a la guerra. Son los demás los
culpables de todo lo malo, por lo que hay que exterminarles.
Vencer, significa quedarnos solos,
pues habremos asesinado a todos los demás. No hay que evitar la guerra, no hay
que buscar la paz, pues en el Amor no hay guerra y por tanto es innecesaria su
otra mitad: la paz.
Pero la Paz, es algo que nos incumbe a
todos, impidiendo que las semillas germinen en nosotros mismos y no aceptar que
alguien nos lleve a la confrontación.
No hay Amor sin respeto por lo que
algo es, tampoco si no respetamos nuestra Humanidad y el ser Hijos del Universo
y por tanto hermanos de cuanto en Él existe.
La Verdad de algo que no deseamos, es
no crearlo, no teniéndolo que destruir. La pobreza, la miseria, los abusos, las
violaciones y las guerras, no pueden crearse desde el Amor y la Humanidad, por
lo que no es necesario el nacimiento de su otra mitad.

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