Consideramos que el Universo es Infinito,
algo que hace que su luz no pueda iluminar nada, pues no existe nada fuera del
Infinito, quizás por ello, el polvo estelar comenzó a unirse en algún momento,
formando grandes esferas que al concentrarse más y más, se encendieron para
iluminar el interior y poder verse a Sí mismo.
Siendo Uno, es imposible percibir las
partes, por lo que aun teniendo consciencia de las partes, las percibiría
siendo Universo en ellas y ellas siendo Universo en Él. Eso sólo podría percibirse
como: “SER" Universo, que es uno de los nombres que algunos Maestros desde
antiguo le han dado a Dios: "El SER".
El simple hecho de Ser lo que eres en
cada ahora, el Amor al Ser lo que Es y no desear o añorar nada más, tener
suficiente con servir al Universo con lo que se es y no necesitar tener
conciencia de lo que se es, es lo que crea el Paraíso en el Universo, pues
siendo Infinito, no hay otro lugar donde establecerlo.
El Universo al Iluminar sus
individualidades o partes, nunca las ha percibido como individualidades
separadas, sólo las acepta como Siendo Universo. La definición de esa situación
Universal, que Shakyamuni encontró es la de: “Buda es Todo, todo es Buda”, que
yo entiendo como: “El Universo es Todo, cada una de las individualidades son
Universo”.
Algo que nos dice que no hay
separaciones o confrontaciones entre las individualidades que integran el
Universo, algo que podemos encontrar en que existirá Eternamente. La
desaparición del Paraíso, la expulsión que nos cuenta la Biblia, es simplemente
el percibirnos desde el ego, siendo una individualidad separada de las demás y
por tanto usando nuestra libertad, no estar al servicio de ninguna otra,
incluido el Universo o Dios.
Esa creación de la confrontación y
separación de las individualidades, es nuestra obra, somos sus creadores, al no
escuchar al Universo, del que formamos parte como Unidad. Algo que podemos ver
con claridad en la confrontación de las células y órganos que componen nuestro
Universo, las confrontaciones entre nuestra mente, nuestra materia y nuestros
sentimientos.
Nadie necesita hablarnos de las
consecuencias, podemos verlas nosotros, simplemente aceptando nuestra
responsabilidad y abrir nuestros ojos a lo que somos y estamos creando.
El budismo y muchas otras religiones
si no todas, nos hablan de un tipo de Iluminación, algo que hace que seamos
conscientes de que tenemos un espíritu en nosotros que recuerda todavía nuestro
origen y Naturaleza: Recordando que somos hijos de Dios, perdiendo el ego,
recobrando nuestra Naturaleza Original o simplemente aceptando ser Uno.
Creemos que la Iluminación es la de
nuestro ego, por lo que veremos con claridad la realidad del Universo o que
será nuestro yo, el que verá las cosas bajo la luz de la Iluminación.
El Universo siendo Infinito, no podía
Iluminar hacia fuera, sólo lo podía hacer hacia dentro. La luz, hizo que parte
de sus individualidades se percibieran a sí mismas como diferentes a todas las
demás, un principio de dualidad que nos llevó a nosotros a la separación con el
resto del Universo. La Iluminación de la que nos hablan los Maestros,
simplemente nos permitirá abandonar el ego, el yo separado, para ser Universo y
servirle siendo lo que somos, el SER.
Cuando no hay ego, cuando somos Uno,
cuando somos Amor y nos entregamos a Todo para ser Uno, habremos regresado al
Origen: “El Paraíso”.

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