No pretendo molestaros

Al parecer, algunas personas se sienten ofendidas porque no las agrego a mi foro. No tengo, ni pertenezco a ninguno, simplemente escribo y lo publico en abierto, para que libremente pueda ser leído o comentado por las personas que lo deseen. Suelo comentar las páginas que me lo permiten y les parezca bien, de las personas que me añaden a su foro. Suele ser lo que siento al ver lo que han publicado, intentando dar una visión diferente, desde la que ha sido escrito. Lo que os agradezco.

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Yui Shin

viernes, 30 de diciembre de 2016

¿DÓNDE VAMOS?


          Leía esta mañana en la Gaceta de Intereconomía, un artículo que por su importancia y gravedad, me ha parecido de lo más inquietante. Son de esas noticias, en las que aparentemente todo el mundo está de acuerdo, pero que se nos escapa en nuestra inocencia y buena fe, lo que conlleva la noticia, tras lo que rechaza toda la sociedad.
          Lo escrito es acerca de la Pederastia, algo horrible que solamente una gentuza sin sentimientos, sin empatía, sin valores y honor, lleva a cabo. El enfoque es desde las diferenciaciones que se hacen entre las palabras: “Pederastia y pedofilia”, las condenas que a veces se imponen, algunas personas que la han llevado a cabo con ensañamiento y llegando incluso al asesinato, y las corrientes que al igual que con tantas personas que se salen de las leyes y las reglas más elementales de convivencia, se comienza por decir que son enfermedades o simplemente se buscan excusas para esconder los actos.
          El artículo comienza, con lo que se piensa es el encaminamiento para que se pueda, si no legalizar, algo que la mayoría rechazaría, encontrar la manera de que no sea delito. Esto es lo que expone al comienzo del artículo, como explicación de la situación: “El primer paso para normalizar la pederastia es enfatizar las diferencias con la pedofilia. Mientras que la primera aún sería reprobable, la pedofilia no consistiría más que en una pulsión sentimental que se siente hacia los niños, que no tiene por qué desembocar necesariamente en práctica reprobable alguna. Obviamente, se trata de generar una idea neutra de la pedofilia: es un impulso, y como tal, inevitable; una orientación… ¿les suena?
          Una atracción, ¿Quién, no se siente atraído por la inocencia y la belleza de un niño?, ¿Quién, no aprecia la belleza y artesanía de una espada samurai?. Pero esto no hace que sea usada para hacer daño o delinquir. De la misma manera que el amor, la empatía que nos retrotrae a nuestra niñez al contemplarlo, no puede permitir el abuso de su indefensión, inocencia y el exceso de confianza, en las que son supuestamente personas, que le rodean.
          Hay gentuza, que fuera de toda humanidad y sentido de honor o valores, dicen: “Que su amor por los niños les ha hecho caer en la tentación, pero que no pensaba hacer daño”. Solamente le han destrozado la vida, dicen que por amor. Estos, son a veces personas que no tienen poder o los medios para pagarse viajes para abusar de la necesidad de otras sociedades, donde tienen que vender sus cuerpos y los de sus hijos, unas veces por necesidad y otras por ambición. Abusando de lo que más nos hace amarnos a nosotros mismos y poder amar a los demás: “La Dignidad”, utilizando el hambre y la necesidad.
          Pero es, a los que pueden pagar a las mafias traficantes de personas y que no les importa llevarles niños y niñas, infantes, desde la más tierna edad a la adolescencia, a estas gentuzas que al tener poder y dinero, creen que pueden experimentar las acciones más bajas de la deshumanización, siendo protegidos por los que tendrían que investigarlos y enjuiciarlos, por las leyes, el miedo y la indecencia de los que deberían proteger en especial a la infancia, siendo a veces la familia la que los lleva para lograr sus ambiciones.
          Cada día tratan de introducir más educación sexual en la enseñanza, a edades más tempranas, cada vez más explícitamente, probablemente bajarán la edad para consentir las relaciones, y estas personas con el poder o el dinero y los regalos, dentro de las leyes, podrán corromper la inocencia de la infancia.
          Viendo el sentido común de los adultos, capaces de votar a los gobiernos que tenemos alrededor, de apoyarlos, morir por ellos, amarlos y perder el honor y la amistad por decisiones, que tienen en el poder a los que están, a los supuestos humanos fuera de toda humanidad. Haremos lo posible porque puedan votar los niños, que puedan elegir libremente, que tomen decisiones, que carguen con su responsabilidad.
          No tengo hijos, pero no me gustaría vivir para ver esta situación.
Hemos caído tan bajo como personas, estamos tan lejos de la humanidad, que confiaba en que no caeríamos más bajo, que lo que hay alrededor son las minorías ruidosas, que es producto de nuestra ignorancia.
Pero al parecer hay lugares más bajos, podemos ponernos a la altura de los terroristas, para vivir en una sociedad, que más que ignorante, sería indigna de existir.


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