No pretendo molestaros

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Yui Shin

domingo, 10 de diciembre de 2017

¿QUÉ BUSCAMOS?

El monje Chao-chou preguntó a su maestro:"¿Que es el Tao?"
"Tu mente de todos-los-días [ordinaria, cotidiana, habitual] es el Tao"
"¿Y cómo puede uno volver a sintonizarse con ella?"
"Al tratar de sintonizarte es precisamente cuando te desvías", replicó Nan-chuan.

"Es un error pensar que sentarse silenciosamente en contemplación sea esencial para la liberación. La verdad del Ch'an se abre por sí desde dentro y nada tiene que ver con la práctica de la meditación. En el Zen, no hay nada que ganar, no hay nada que entender; ¿que hacéis pasando el tiempo con las piernas cruzadas? (...) Algunos hablan de iluminar la oscuridad de la ignorancia, pero en el Zen no existe dualismo, no existen Iluminación e Ignorancia por separado, no hay bodhi [sabiduría] ni klesa [pasiones]. En el Mahayana toda forma posible de dualismo es condenada pues no expresa la verdad última. La Naturaleza Búdica no puede ser manchada por pasiones ni purificada por la iluminación. Está por encima de todas las categorías"
"El Camino no es cuestión de saber o no saber; 'saber' es falso entendimiento, y 'no saber' es ignorancia ciega. El verdadero Camino está más allá de toda duda, es vasto e ilimitado como el cielo vacío; ¿Cómo podría, haber ahí lugar para correcto o incorrecto?"
A raíz de este diálogo, Chao-chou obtuvo su satori
"Es precisamente, por el hecho de buscar el hallazgo de la Naturaleza Búdica, que uno produce el efecto contrario de no encontrarla; (...) no puede ser buscada ni solicitada, ni asimilada a través de la sabiduría o el conocimiento, ni explicada en palabras, ni puede hacerse tangible o alcanzarse a través de ningún tipo de acciones u obras meritorias; (...)
Si se cree que se puede usar la mente para buscar, se falla en comprender que aquello que busca y aquello que es buscado son en realidad lo mismo; (...) A los hombres les asusta el olvidar sus propias mentes, tienen miedo de caer a través del vacío sin nada a lo que poder agarrarse, no saben que el vacío no es en realidad sino el reino mismo del Dharma.
En otros tiempos, las mentes de los hombres eran agudas; con sólo oír una frase, abandonaban el estudio y eran llamados "los sabios que, abandonando todo aprendizaje, reposan en la espontaneidad".
Hoy en día, la gente solo busca atiborrarse de conocimientos y deducciones, poniendo gran énfasis en las explicaciones escritas, y a esto lo llaman practicar."

          Cuando Shakyamuni nos habla de Buda, del Vacío, del dolor, del sufrimiento, nos dice frases y nos enseña, desde donde alcanza nuestra comprensión. Sus palabras quedan en el aíre, al ser la explicación de su “Experiencia Personal”, algo que también nos transmite, para que sepamos en algún lugar de nuestro Ser que su enseñanza no está en las palabras, sino en su experiencia, en la vivencia de Unidad, de Seidad, de Vacío, en el que la experiencia le hace trascender la propia unión, para saber más allá del conocimiento, más allá de toda duda, que “Todo es Buda, que Buda Es Todo”.
          Por eso, su enseñanza no es la de: “Meditar, practicar, buscar, encontrar, luchar, esforzarse, conocer, Nirvana, Iluminación, o sus opuestos. No está en el sufrimiento, la Impermanencia, incluso no está en el Dharma”.
          No hay nada que podamos hacer o usar para encontrar su Iluminación, ni para transformarnos en Buda.
          Él, Shakyamuni, no nos dijo sobre un creador, un Dios o algo que realmente pudiésemos alcanzar o cambiar, nos dio con sus palabras ilusiones, premios que alcanzar, mientras no éramos capaces de aceptar nuestra Realidad, para mantener nuestro movimiento. Existir en el Aquí y Ahora, es algo que no podemos evitar. Pero nuestra mente discriminatoria, se ahoga sin metas, sin deseos, sin algo que podamos alcanzar. Nos imposibilita el poder manifestar lo que somos, pues no aceptamos olvidar lo pasado o no vivir en el deseo de lo que seremos, de lo que tendremos.
          Donde hay dualidad, donde hay percepción, donde hay algo que alcanzar u olvidar, estamos mirando en las palabras, no en la experiencia de Shakyamuni.
          No es encontrar algo, sino Ser lo que somos, de lo que trata la enseñanza de Buda, su Dharma.
          No hay que conocer a Buda, hay que serlo, no hay que entender o practicar el Dharma, hay que serlo, no hay que convivir en la virtud de la Sangha, hay que ser Sangha.
          Es por ello por lo que Dios no es algo externo o interno, es lo que somos. No puede crear, porque Es Todo. No puede ser conocido o percibido, porque no hay nada fuera de Él, por eso solamente puede ser Vacío. Porque nada puede percibirse, lo que es percibido es siempre la dualidad existente en la no-percepción del Vacío, la mitad que observa la otra mitad, sintiéndose separada.
          Todo lo que intentamos saber, aquello que percibimos y conocemos de las religiones, de las filosofías y conceptos, nuestra total dedicación a buscar y practicar, es lo que nos impide reconocerlos en su realidad, que solamente puede ser reconocida Siendo, en la Seidad de Ser.


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