Desde nuestro principio, hemos
reclamado los Derechos que creemos merecer y debemos disfrutar.
En miles de años, seguimos pidiéndolos,
sin tan siquiera preguntarnos las causas por las que no los hemos conseguido,
ni parece que lleguemos a tenerlos en el futuro hacia el que caminamos.
Cuanto deseamos o pedimos, tiene una
razón: No lo tenemos o no estamos en ese lugar. La pregunta debería ser: Por
qué, no tenemos un deseo milenario de todos.
Cuando nuestro esfuerzo se dirige a
crear lo que deseamos, es cuestión de tiempo el conseguirlo. ¿Por qué entonces
no conseguimos disfrutar de los derechos que tenemos como seres humanos?
Para cualquier derecho, es necesario
que los demás adquieran y cumplan con una serie de responsabilidades. Eso nos
concede el poder gozar de nuestro derecho a algo, pues son los demás los que
tienen que crearlo para nosotros.
Pero los Derechos Humanos no podemos
poseerlos, sino que somos los responsables de crearlos para los demás, simplemente
cumpliendo con nuestras responsabilidades y como dice Shakyamuni, hacerlo
Correctamente.
Es el cumplimiento correcto de
nuestras responsabilidades, lo que asegura los derechos humanos de los demás y
el que creemos una sociedad regida por la Humanidad.
Esto nos lleva a preguntarnos por lo
que es correcto, pues siendo todos diferentes, nos parece complicado el decidir
lo que es Correcto. El principio o base de lo Correcto, es simple: No desees
para los demás lo que no deseas para ti mismo o ama al prójimo como a ti mismo.
Algo que debe tener como base el Amor, hacia uno mismo y el resto del Universo,
pues es el Amor el que transmuta en Uno la Diversidad.
Trabajar y pagar sueldos, como desearíamos
que los demás hiciesen con nosotros, gobernar y ser un ciudadano responsable,
como desearíamos que los demás se comportasen con nosotros, respetar a los
demás con el respeto que deseamos para nosotros.
Y es que para pedir un derecho alguien
ha tenido que violarlo con anterioridad, al no cumplir con su responsabilidad
como ser humano. Si no somos abusados o violados, nuestros derechos están
siendo respetados. Y no es cuestión de respetarnos nosotros, sino el respeto
por los demás lo que asegurará sus derechos, al igual que el respeto de los
demás asegurará los nuestros.
Las responsabilidades no están
preestablecidas: Al trabajar somos trabajadores o empresario, si tenemos hijos
somos padres, si pareja su otra mitad, si nos comprometemos o alguien nos
necesita, esas son las responsabilidades de un ser humano que busca encontrar y
transformarse en Uno por medio del Amor.
La filosofía y las religiones, nos lo
han explicado con la carta de un menú, pero no pueden prevenir nuestras
intolerancias o gustos, ni el que nadie sea capaz de cocinar lo que hay en el
menú y nos muramos de hambre.
Establecer una Humanidad que se
manifieste disfrutando de sus derechos, es nuestra responsabilidad.
Manifestarnos como Seres Humanos, es el primer paso, respetando y actuando
correctamente en el desarrollo de nuestras funciones es el segundo, el Amor es
la meta.

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