Se llamaba Confucio, y no, no es que
estuviese confundido o confundiese a los demás, es un nombre chino. Escribió,
que por ejemplo un corrupto, ladrón, abusador o violador, no podía usar el
nombre de Juez, presidente, ministro, servidor público o religioso. Tampoco podía
considerarse un ser humano, incluso el nombre de persona, no se correspondía
con las funciones que ejercía.
Hoy usamos el nombre que nos dicen
para designar algo, decimos que es para entendernos, pero lo único para lo que
nos ha servido es para que el pueblo y sus ciudadanos renuncien a su Dignidad.
Llamamos gobierno a cualquier
organización criminal, que abusa y viola nuestros derechos. Audiencia a una
organización que se dedica al abuso y violación de: la Verdad, la Dignidad y la
Justicia, que protege al poderoso y se dedica a abusar y violar al débil o
indefenso.
Llamamos empresario u organización de
empresas, a quienes tratan a sus obreros y trabajadores, casi como esclavos y
no les paga de acuerdo con las ganancias que obtienen, y a sus clientes como
víctimas de su usura, al establecer precios muy por encima de los costos a los
que se les ha sumado los beneficios y un remanente para modernización y
sustitución de la maquinaria.
Llamamos obreros o trabajadores, a
quienes van a un lugar donde les darán un dinero semanal o mensual, sin aceptar
las responsabilidades de su función.
Llamamos vecinos o paisanos a quienes
se aprovechan de nosotros, quienes huyen de la responsabilidad de ser
ciudadanos responsables de la situación, de un edificio, un pueblo o un país.
Pero
no son los demás solamente, los que están incluidos en esos grupos, nosotros
estamos incluidos en el demás de todos ellos.
Todos
somos responsables de la sociedad que hemos creado, de usar nombres que no se
corresponden con las funciones que se ejercen, blanqueando y excusando el que
una Audiencia tenga la función de una Organización Criminal y que los
funcionarios sean sicarios o cómplices silenciosos necesarios para la
Corrupción y Abuso Judicial.
Eso
no justifica el que los ciudadanos, abusemos de los vecinos necesitados,
indefensos o débiles. Que no cumplamos con nuestra función de cuidar el lugar
donde vivimos y exigir al gobierno que cumpla su función creando todo aquello
por lo que le damos dinero y les pagamos un sueldo.
Y
es que, lo que decía Confucio, servía para todo. El Sol necesita ayuda de la Luna
y las estrellas, para que iluminen por la noche, no para que hagan su trabajo,
sino que le ayuden simplemente cumpliendo su función de Luna y estrellas.
Todo
el Universo, realiza su función como Universo, porque cada individualidad cumple
con la suya. Sólo nosotros los que pomposamente y engañándonos, decimos que nos
llamamos seres humanos, sin tan siquiera, saber las funciones que hay que
realizar para serlo.
Cuando
todos cumplimos nuestras funciones individuales, podemos llamarnos sociedad,
cuando nos respetamos y respetamos al resto del Universo, podemos decir que
tenemos Dignidad, cuando nuestra sociedad convive en armonía y nos ayudamos,
respetamos y cumplimos con nuestras responsabilidades, hay Amor en nuestra
sociedad.
Es
al menos, lo que creo que escribió un chino, con ojos pequeñitos y hace miles de
años, que al parecer hemos olvidado, si es que alguna vez nos ha importado.
Pero nuestra función seguirá siendo el quejarnos de los demás, culpables de
todos los errores que tengo que arreglar “YO”.

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