No pretendo molestaros

Al parecer, algunas personas se sienten ofendidas porque no las agrego a mi foro. No tengo, ni pertenezco a ninguno, simplemente escribo y lo publico en abierto, para que libremente pueda ser leído o comentado por las personas que lo deseen. Suelo comentar las páginas que me lo permiten y les parezca bien, de las personas que me añaden a su foro. Suele ser lo que siento al ver lo que han publicado, intentando dar una visión diferente, desde la que ha sido escrito. Lo que os agradezco.

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Yui Shin

jueves, 26 de junio de 2014

UN DEDO

          Sigo con los obreros en casa, así que os repito un escrito publicado el 30/9/13.

          Desde antiguo sabemos que cuando el dedo del sabio señala la Luna, el ignorante solo ve el dedo.
          Un Maestro Zen, ante cualquier pregunta, levantaba el dedo índice como respuesta. Un día al saber que su ayudante le había imitado. Le llamó y al hacerle una pregunta, este, levantó el dedo imitando al Maestro, que le seccionó el dedo de inmediato. Ante una nueva pregunta, sumido en el dolor, intentó levantar el dedo y al notar su ausencia, encontró la iluminación.
           La Luna Llena simboliza la Mente Pura, la Original, así como la Realidad.
          Hoy, en nuestros días, la realidad está determinada por la ciencia y todos sabemos que podemos tocarla y verla. Aquello que no cumple estos requisitos es irreal o inexistente.
          ¿Qué señala realmente el dedo del Maestro, del Sabio?
          ¿Qué Luna, es la señalada y debemos percibir?
          La ignorancia, que se muestra cuando se percibe el dedo, no es muy diferente de la ignorancia del que percibe la luna. Muchos Maestros a lo largo del tiempo han recibido numerosas preguntas acerca de este gesto y un gran número de respuestas, que la mayoría de las veces han sido desechadas.
          La Luna no puede ser percibida, ¿o es que puede ser percibido algo inexistente, el Vacío, la Nada?. Lo verdaderamente maravilloso no es el dedo, ni tan siquiera la luna, lo increíblemente maravilloso es la energía, la Vida que mueve el dedo, que permite flotar y brillar a la luna, que permite la existencia del universo y del átomo.
          Una Vida que está en todo lo que existe y en lo que no tiene existencia, sin embargo no podemos verla, ni sentirla. Su comienzo es, antes de que existiera un principio y su tamaño es, el suficiente para aceptar y abarcar Todo.
          Luchamos y nos esforzamos por conseguir lo que no podemos llevarnos, sufrimos por todo lo que es movido y se mueve por la vida, nos desesperamos por saber qué somos y lo que la vida es, vivimos perdidos en si son galgos o podencos, en si lo importante es el dedo o la luna. Nuestro mar de confusiones solo nos permite arrastrarnos como náufragos en el desierto de nuestro deseo de posesiones.
          El problema de la vida es siempre el mismo, no se puede añadir algo a un lugar ocupado o que está lleno.
          ¿Qué puede aprender quien se llena con su conocimiento?, ¿Qué puede mejorar, avanzar o cambiar, quien está lleno de sí mismo?, ¿Cómo recibir lo que la Vida nos da, cuando estamos llenos de deseos y conceptos?
          Cada uno de nosotros somos propietarios de la tierra, del universo, el único condicionante es el no repartir. En cuanto repartimos, podemos creer que poseemos el trozo más grande, pero no podremos poseer el Universo entero.
          Al final los que lo desean y los que no, llegamos al lugar donde realmente señala el Maestro, al lugar de donde salimos llevando nada y volvemos exactamente igual, con nada que traer, que es, lo que realmente hemos poseído a lo largo de nuestras vidas, nada.
          El dedo del Maestro señala a la vida, el dedo del Maestro es la Vida, el Maestro es la VIDA. La VIDA es absoluta, no hay nada que señalar, nada que pueda señalarla, nosotros somos también esa VIDA, ¿Cómo podríamos poseer algo, siendo TODO?.
          Somos vagabundos en la vida, que es también la Vida, pero nos olvidamos de lo único realmente importante que tenemos en esta vida física, para alcanzar cualquier meta, “nuestra responsabilidad para con la Vida, este es el compromiso que adquirimos con ella, cuando decidimos aceptar vivir nuestra individualidad, hacerlo en una vida de libre albedrío, sin ataduras y siendo totalmente responsables de ello. Este momento es el del corte del cordón umbilical, con la firma de nuestra primera respiración.
          Este es nuestro compromiso y el único camino a una vida en libertad, ejercer nuestra responsabilidad.


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