No pretendo molestaros

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Yui Shin

jueves, 30 de octubre de 2014

¿CÓMO HE LLEGADO AQUÍ?

          A veces al organizar nuestras vidas, no nos preguntamos nada, simplemente nos lanzamos y esperamos que Dios y la sociedad, nos llevarán donde queremos ir.
          Es entonces cuando nos surge la pregunta, ¿Cómo he llegado aquí, a esta situación, qué he obtenido, por qué mi vida es de esta manera, por qué mi salud es tan débil? Muchas veces intentamos comprender, las circunstancias los hechos, qué tipo de fatalidad nos ha traído a esta situación, qué hemos hecho o dejado de hacer, en qué nos hemos equivocado, para estar en esta situación que no he buscado, ni me merezco.
          La mayoría de las veces, lo importante no es cómo hemos venido, sino dónde queremos ir, el por qué estamos en esta situación, sino en cuál queremos estar, no mirar la salud que tenemos, sino qué salud queremos ser.
          Desde la noche de los tiempos, desde antes de que supiésemos de religiones, algo en nuestro ser nos ha hecho sentir la culpabilidad de nuestra salud. El otro día, en un reportaje en el cual unos occidentales estaban viviendo con una tribu, que prácticamente vivía en la prehistoria, abandonaban, incluso mataban a los enfermos porque estaban poseídos por la maldición, extendiéndola incluso a sus familias.
          Probablemente esta culpabilidad, nos ha llevado al rechazo, no solamente de la enfermedad sino también y aunque parezca lo contrario de la persona enferma. Cuando nos sentimos enfermos, aparte del sentimiento de lástima, lo primero que miramos es, qué hemos hecho mal, en qué nos hemos equivocado, qué o quién es el culpable, y qué parte de culpabilidad tiene la sociedad y el entorno. En lugar de mirar o pensar que somos una persona enferma, al igual que antes éramos una persona sana, que no hay una enfermedad o una buena salud, invadiéndonos o siendo añadida a lo que somos. Somos una persona con un tipo de salud, como resultado de todas las circunstancias, incluso desde antes de nacer y sobre todo, de nuestra actitud al ser alimentados por estas circunstancias y el aprovechamiento que hemos hecho de ellas.
          La persona enferma es un resultado final y actual, del aprovechamiento de la vida y circunstancias vividas por lo que somos, esa individualidad, ese ser que es el que vive nuestra vida y se desarrolla por medio de ella.
          Una de las enfermedades malditas y extendidas, con una gran variación en su manifestación, es, el cáncer. Las células que forman y protegen nuestra individualidad, de alguna manera, sienten, creen, perciben, que estamos siendo atacados por algún tipo de enemigo, y en su amor por nosotros, defienden nuestra integridad, nuestra individualidad. En su equivocación, destruyen los órganos vitales que no solamente mantienen nuestra vida, sino la suya, su individualidad no puede vivir separada de la nuestra.
          Dentro de los libros que he leído para mi actividad, acerca de las enfermedades, que me han permitido verlas desde otra perspectiva, quizás el que está más cerca de mi pensamiento es: “La Enfermedad Como Camino”, en él trata de explicarse los tipos de actitudes al vivir que nos llevan, a estar receptivos o propensos, a ser candidatos a persona enferma.
          Respecto al cáncer, lo que nos explica es, que de alguna manera, cuando no nos mostramos amor, a veces por: dedicarnos demasiado a los demás, olvidándonos de nosotros; cuando no nos respetamos, dejando que los demás mangoneen nuestras vidas; cuando tenemos una autocrítica destructiva o de menosprecio; cuando no nos aceptamos y no estoy hablando de aguantarnos o resignarnos, estoy hablando de respetarnos porque nos amamos; cuando no respetamos a nuestro cuerpo, que es el que realiza y manifiesta en esta vida, cuanto pensamos y sentimos. ¿Qué es lo que pueden aprender nuestras células?, sino a atacarse unas a otras, es pura genética, por medio de la vida y las experiencias adquiridas, hemos sido dotados con ojos, boca, corazón, unas defensas, un cerebro y cuanto somos, ha sido creado por esa entidad que durante millones de años ha estado evolucionando, por medio de crear una genética, que transmitiera a sus descendientes todo lo que había aprendido.
          Somos células de la Tierra, y la destruimos, tenemos una mente que desarrollar y la descuidamos, tenemos un corazón para vivir amándonos y amando, y lo ignoramos, nos ha sido entregada una vida, un alma, un cuerpo, y no sentimos ningún respeto, a lo más que llegamos es a mimarlo o malcriarlo, destruyendo su salud.
          Debemos sentir, no culpabilidad que simplemente nos hace vivir en el miedo y el rechazo, sino la responsabilidad de aprender de lo bueno y lo malo de esta vida, alimento de nuestro ser.
           Debemos aprender a construir y amar, para respetarnos y que sea lo que nuestras células aprendan. A veces las enfermedades nos indican las equivocaciones, no son nuestras enemigas, sino una parte de nuestra individualidad, de nuestro ser, que hemos creado, no podemos eliminarlas, porque son las que han creado nuestras defensas.

          No hay enfermedades, sino personas enfermas, si la culpabilidad es de alguien, solamente el culpable puede cambiar la situación. Por eso aceptar la responsabilidad de lo que somos, nos da la libertad de cambiar como nos mostramos, queremos ser una persona sana, creémosla, en lugar de crear la enfermedad. Rechazar la enfermedad solamente la fortalece, porque ella no pelea por existir, solamente cuando la creamos, se siente en la obligación de acompañarnos. La mejor medicina es el amor, hacia nosotros mismos, porque somos infinitos, desde un yo pequeño y egoísta, hasta un yo: español, europeo, terrestre, humano, universal. Nuestro amor es simplemente parte del Amor.


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