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Yui Shin

miércoles, 1 de octubre de 2014

LA CEGUERA DE CUPIDO

          No se cuantas veces a lo largo de mi vida, me he preguntado, ¿por qué Cupido se tapa los ojos para disparar las flechas?, siendo que en un tema tan delicado como el amor, hay que ir siempre con los ojos bien abiertos.
          Observando cual es el proceso de enamorarnos, me doy cuenta de que unas veces lo hacemos por lo que vemos, otras veces es por el sonido de una voz, de una música, nos encantan algunos dolores o el tacto de una piel, pero sobre todo es lo que vemos al contemplar a nuestro amor, lo que realmente nos convence de estar enamorados.
          Entonces, ¿por qué Cupido se tapa los ojos para disparar las flechas?, probablemente si disparas una flecha a alguien y no le das en el corazón, es que tiene otras partes, otros lugares donde no vive el amor, siendo por lo tanto una persona que puede sentir amor por: lo que ve, por lo que oye, por lo que huele o por el placer del tacto. Siendo por tanto un placer o que le guste algo, pero no Amor realmente.
          Tiene que ser, que una flecha disparada al azar, siempre nos de en el corazón, lo que haría que Cupido no pudiese equivocarse, al encontrar a una persona enamorada. Cuando no te importa la apariencia, cuando no te importa el sonido, el olor o el tacto de una piel reseca o anciana, para sentirte uno con algo, cuando dejas de ser dos con alguien, para ser uno, lo que es amar. Cupido sabe entonces que no se equivocó de diana.
          Nos hemos acostumbrado tanto a mirar antes de amar, que hemos creído que podemos amar la vida, porque nos da: buena salud, personas con las que disfrutar, poder, dinero, o una vida agradable. Y ese es el baremo por el que medimos nuestros amores, ¿qué y cuánto nos da? Esto es lo más importante para decir que amamos.
          Mirando a Cupido, me pregunto también si los orientales, que en algunos idiomas no tienen la palabra amor con nuestro significado, si no querrían decir lo mismo con los monos simbólicos del buen vivir. Amar la Vida es: no ver, no oír, no oler, no tocar, no tener sexo. Porque como se dice en nuestros días, hacemos el amor y no la guerra.

El error probablemente está, en que lo que nos dicen los monos y Cupido es que hay que ser Amor, lo que no podemos ser a través de los sentidos, sino del corazón, con lo cual no habría posibilidad de que nacieran las circunstancias para: la guerra, las envidias, el odio, la ambición y todo lo que nos hace la vida entretenida, a cambio podríamos vivir en un mundo lleno de creatividad, porque el amor es creatividad, ser Amor nos convertiría en creatividad, esa que ha dado origen al Universo, llamada también Vida. Probablemente Cupido se tape los ojos, para sentir el deseo de discriminar o diferenciar, a la hora de mandarnos la flecha al centro de nuestro Ser. 

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