No pretendo molestaros

Al parecer, algunas personas se sienten ofendidas porque no las agrego a mi foro. No tengo, ni pertenezco a ninguno, simplemente escribo y lo publico en abierto, para que libremente pueda ser leído o comentado por las personas que lo deseen. Suelo comentar las páginas que me lo permiten y les parezca bien, de las personas que me añaden a su foro. Suele ser lo que siento al ver lo que han publicado, intentando dar una visión diferente, desde la que ha sido escrito. Lo que os agradezco.

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Yui Shin

lunes, 25 de mayo de 2015

CONVIVENCIA ANIMAL


          Dicen los Maestros, que hay que tener cuidado con lo que le pedimos a la Vida o simplemente pedimos, porque a veces nos es concedido.
          Cuando algo nos es dado, no solamente recibimos el disfrute y la posesión de lo concedido, también contraemos la responsabilidad no solamente de lo que hacemos nosotros con ello y de los resultados de nuestro uso, sino que: el bienestar, la vida y las necesidades y consecuencias de la actividad de ellos, es responsabilidad nuestra. Hemos pedido, no el poseer lo que nos es concedido, lo que realmente nos es concedida es la responsabilidad: De defender el bienestar y su libertad por encima de las nuestras, la continuidad en su vida, proporcionarles sus derechos, alimento, un hogar digno y hacernos responsables de las consecuencias que su integración social acarreen.
          Por mi parte: no soy cazador, ni pescador, soy vegetariano, me gustan los animales en libertad y procuro respetarles y ser amigo de los que desean serlo míos, dejarles en paz a los que no quieren que me acerque y siendo su amigo en la distancia.
          Pero no, no soy activista. Nunca he creído en la imposición de mis conceptos, ni en desear el mal a los que piensan diferente y cazan, pescan o comen carne. Tampoco lucho por la desaparición de las costumbres antiguas, no voy a ellas, ni tan siquiera invitado y gratis; he estado en festivales costumbristas en zonas alejadas o en tribus, en las que al estar de invitado no podía negarme, incluso he comido carne, a veces ni tan siquiera he preguntado de qué, al final era una vida que mantenía la mía, al igual que las verduras, legumbres, frutas y demás vegetales, o la vida de los componentes del aire, o las del agua.
          Pero sí que a veces pienso que cómo es posible que destruyamos los bosques, los mares, contaminemos el aire, exterminemos en nuestra expansión, el hábitat de innumerables especies animales y vegetales, terminando con su posibilidad de supervivencia. Fumigamos y lanzamos innumerables pesticidas, bactericidas, y tantos agentes que impiden la vida de plantas y animales, exigimos tantos bienes y alimentos que impedimos la vida natural, además de destruirla. Comemos carne y matamos a los animales, sin que hallan vivido, disfrutado o tenido una actividad propia de su especie, tenemos mascotas y las alimentamos con carne y despojos de otros animales, comemos verduras que son: sulfatadas, obligadas a crecer con fertilizantes, puestas sin posibilidad de conocer otras plantas y solamente para que vivan hacinadas, para un mayor beneficio y cantidad.
          Hay algunas especies que en el poco terreno, con las condiciones que estamos produciendo y con la exigencia de que no nos molesten, incluso podrían desarrollarse al menos en pequeñas cantidades. Pero para otras, las condiciones a las que hemos llevado sus hábitats, su supervivencia sería imposible.
          Tenemos a las mascotas, en unas condiciones que nos parecen ideales, que ellas agradecen, porque saben de alguna manera, que son en las únicas en las que las dejaremos vivir. Pero la mayoría de las veces es: el cariño y la compañía que sentimos nosotros al poseerlos, el motivo de que sus vidas sean perdonadas, que aceptemos comprarles alimentos preparados, de carnes de otros animales sacrificados o los despojos de los que nosotros hemos comido, que les vistamos con ropas o les disfracemos para que sintamos que tenemos una familia.
          Queremos terminar con las costumbres antiguas, porque vemos el sacrificio y el sufrimiento animal, deseando el mal de las personas que sí desean su continuidad. ¿Estaríamos dispuestos a aceptar el gasto que implicaría, el mantener en las mismas condiciones en las que viven ahora a estos animales, a pagar los sueldos de todas las personas que viven de estas actividades?. Aceptaríamos en convivir en grandes espacios todos juntos, para rentabilizar el terreno y que les quedase más espacio virgen a los animales y que vivan en libertad, renunciaríamos a tantos bienes y necesidades, como despilfarro de carburantes y energías, para que las aguas y la atmósfera permitiese una salud mejor en animales y plantas.
          Las mascotas son castradas, alimentadas con alimentos que no comerían en libertad, encerrados en un pequeño espacio, los animales son criados hacinados, cebados, drogados y asesinados (sin sufrimiento) para que nos enriquezcan el paladar y la gula, los vegetales no tienen mejor vida. Pero nos preocupan animales que viven en un espacio más amplio, que pastan en el campo en semilibertad, que son criados con más cariño que los usados como alimento, y que al final tienen una remota posibilidad de luchar por su vida.
          Voy a seguir sin ir a velo, sin verlo en televisión, pero tengo dudas entre que sufran al morir o que al no ser rentables, les sea permitido vivir.
          Es la responsabilidad lo que la Vida nos da con nuestros deseos, no el disfrute y posesión de lo entregado, porque de todo lo que recibimos, lo más importante, lo más grandioso, es el responder con nuestra responsabilidad de su libertad.

Génesis 2:19-20
19-20 “Y Dios el Señor formó de la tierra todos los animales y todas las aves, y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre. El hombre les puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves y a todos los animales salvajes, y ese nombre se les quedó. Sin embargo, ninguno de ellos resultó ser la ayuda adecuada para él”.

          Ellos fueron puestos a nuestro cuidado, para que aprendiesen, para que nos acompañasen y alimentasen, para que les alimentáramos incluso con nuestro cuerpo, porque toda la creación es una sola Vida, de la que somos responsables en su manifestación y forma de relacionarse.


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