No pretendo molestaros

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Yui Shin

miércoles, 17 de febrero de 2016

MURIENDO EN EL ERROR


          Aun más peligroso y mortal que una enfermedad, es el diagnostico erróneo y un tratamiento inadecuado.
          Viendo los resultados de nuestro tratamiento, de las medicinas aplicadas a nuestras enfermedades, y sus resultados, me pregunto si tardaremos mucho tiempo, en analizando los resultados, comprender nuestras equivocaciones.
          Una Tierra, cada día más enferma, una humanidad no nacida, abortada, una sociedad moribunda, una hermandad fratricida, madres que exigen abortar libremente, padres que no aceptan su responsabilidad, hijos que no saben que tienen padres.
          Miramos alrededor y qué podemos contemplar, sino un montón de asociaciones, intentando parchear los destrozos que creamos, moral, social y físicamente. Usando nuestro esfuerzo, trabajo y recursos para destruir y tratar de paliar lo que hacemos.
          Hemos creado religiones, gobiernos, sociedades, estamentos, culturas y cuanto hemos creado, incluso a nivel de conceptos, todos han sido prostituidos, usados para nuestras ambiciones, nuestra rapiña, en lugar de para lo que habían sido creados. Las ciudades se han convertido en dormitorios para las almas, para los valores, para la humanidad, porque simplemente son usadas para amontonar y usar como vertederos de ilusiones, de anhelos, de sentimientos, de sociedad, de hermandad, de sentirse acompañado en el camino hacia donde todos vamos.
          Si miramos alrededor, cuántos países asolados, rotos sus valores, su dignidad, su capacidad de amor, por grupos terroristas, que les han violado física y humanamente, que se han llevado a sus hijos para usarlos como asesinos, que en nombre de defender al pueblo, solamente le ha quitado su dignidad, posesiones y le ha prostituido. Ahora dedicándose a la profesión que muchos de ellos pueden dedicarse, para seguir robando legalmente, la política. Cuántos, grupos terroristas, han cambiado la lucha del asesinato por un partido político, hay demasiados, y no es que el estar al servicio del pueblo, no sea una profesión noble, es simplemente que no hemos hecho un buen diagnóstico, hemos aplicado la peor medicina.
          En Colombia esos terroristas que decían luchar por el pueblo, que han robado tierras, asesinado familias, violado a pueblos enteros, hombres, mujeres y niños, que se han llevado a los niños para prostituirlos y convertirles en asesinos y prostitutas sin sueldo.
          En las ciudades, bandas, quien era más fuerte, quien abusaba de los débiles, ha echado o asesinado familias para quedarse con sus casas, sus posesiones, sus tierras, su dignidad, sus vidas en muchos casos al no poder encontrar sustento o ánimo para seguir viviendo. Todos ellos amnistiados, perdonados por quien no fue herido, sin necesidad de restituir, de remediar en lo posible su indignidad.
          Culpamos a todos, a los estamentos, a los conceptos, a la enseñanza, a los poderes, todos ellos nutridos por el único responsable, el único que es el virus donde nace la enfermedad, el conflicto, la medicina, el remedio, el Pueblo. Este es nuestro error culpando y diagnosticando mal, hemos querido arreglar y tratar la enfermedad, atacando las instituciones, a los demás, a las circunstancias, el cambio climático, las guerras, los poderes, usando como medicina su destrucción, la guerra y la violencia contra ellos.
          Pero la enfermedad radica en nuestros corazones, en nuestra ignorancia, no la cultural, sino la moral sin principios, nuestro buscar algo que nos cambie la vida, que nos haga ser algo que ambicionamos, olvidando que la Humanidad es nuestra única meta.
          Mirando alrededor podemos observar, grupos asociaciones, gobiernos, poderes, todos ellos luchando y ofreciéndonos la mejor medicina para nuestros problemas. Pero en realidad la única enfermedad, el único problema que tenemos es la falta de humanidad, la deshumanización del único que puede enfermar: “El Pueblo”.
          El pueblo es el que crea, religiones, gobiernos, asesinos, poderes, ejércitos, ladrones, barrios, ciudades, culturas. Hablamos de las discriminaciones, pero quién crea más indignidad en un barrio, que los propios que llevan a los hijos del barrio a ser drogadictos, traficantes, asesinos, pandilleros, incultos, sin dignidad, sin valores, nada más que al servicio de un jefe de banda, que solamente quiere triunfar en la guerra contra el que no acepte su supremacía.
          De aquellas etnias, que acentuando sus diferencias, quieren obligar a sus miembros a vivir de espaldas al resto de la sociedad, no permitiendo que sus hijos estudien, viviendo de subvenciones y ayudas, sin aportar apenas al conjunto social.
          Nacionalistas que quieren un rebaño pequeño al que poder controlar, educándoles en las diferencias, en el odio a los demás, en las quejas constantes, en culpabilizaciones ajenas, olvidando que Humanidad, solamente puede ser desde la unidad, desde la hermandad indiscriminada, que solamente hay un país, una nación, una sociedad, una casa, cuando se es humano, cuando se vive en Humanidad.


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