No pretendo molestaros

Al parecer, algunas personas se sienten ofendidas porque no las agrego a mi foro. No tengo, ni pertenezco a ninguno, simplemente escribo y lo publico en abierto, para que libremente pueda ser leído o comentado por las personas que lo deseen. Suelo comentar las páginas que me lo permiten y les parezca bien, de las personas que me añaden a su foro. Suele ser lo que siento al ver lo que han publicado, intentando dar una visión diferente, desde la que ha sido escrito. Lo que os agradezco.

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Yui Shin

sábado, 19 de octubre de 2019

¿QUÉ VEMOS?

          Comentaba en la publicación de Brisamarina Om: “La polilla muere, al encontrar la luz. Nosotros morimos al encontrar la oscuridad, condenados a seguir viviendo. La polilla es la oscuridad que desaparece en la luz. Nosotros somos los que encontrando y buscando la oscuridad, debemos desaparecer para iluminarla”.
          A veces comentamos algo desde una sensación, un sentimiento que nos lleva a entender algo en lo que nos dicen o leemos, que trasciende incluso nuestro conocimiento. Pero al mirarlo con el entendimiento, con el recuerdo de lo que hemos aprendido, o con la memoria de lo que nos han enseñado, rechinan las palabras en nuestra mente.
          Es en esos momentos cuando olvidamos, que la relación no es para comparar o ver qué conocimiento es mayor, sino que convivimos para aprender. Ese aprendizaje es el que guardamos en el conocimiento, en la mente, mientras que la Sabiduría atemporal se conserva en la Consciencia Universal y parte en la nuestra, para cuando estemos preparados para aprender.
          Pero la Sabiduría pertenece a la Consciencia, no por saberlo todo, sino por no ser consciente de existir.
          Cuando miramos algo desde la Dualidad que vivimos, todo nace y muere relacionado con nuestra percepción.
          Cuando miramos desde la Unión de los opuestos, la Vida y la Muerte existen en alternancia. Las cosas nacen y mueren, desapareciendo de la Existencia.
          Cuando miramos desde el Uno, percibimos la Unidad de los opuestos, pero no percibimos que existe un dentro y un fuera, originado por nuestra percepción. Vemos una Vida Eterna, confrontada con una realidad que muere, un Todo en el que hay partes que no siguen su ley. Es el Dios de las Matemáticas, de las Religiones, de los Filósofos. Que existiendo un Uno que es Todo, sus partes tienen consciencia propia, lo que les permite existir con unas leyes propias.
          Cuando miramos desde el Todo, seguimos existiendo viendo, percibiendo y buscando nuestra Unión con ese Todo. Siendo que el Todo, no puede tener algo que le mire o perciba.
          Quizás cuando nos perdemos realmente es cuando creemos mirar desde lo Absoluto, que es el Vacío no porque algo no exista, sino porque no puede ser percibido por algo que exista aparte de Él. Las Matemáticas, no pueden nacer o usar, en el uso de ellos, Absoluto y el Vacío. No hay un algo tendiendo a infinito, no hay algo que pueda concebirse como Absoluto, al no haber algo que pueda percibirle. Cómo explicar entonces que hay un Vacío, que es Absoluto, existiendo en un Aquí y Ahora, que no pueden ser percibidos, que no puede saberse que existen o que no existen, porque la Dualidad que cree percibirlos, es en Sí Misma, Absoluto Vacío.
          La Luz la usamos como sinónimo de Sabiduría, elevando la Dualidad, a la Unión de sus opuestos. Por lo que todo cuanto la alcanza, muere como individualidad separada, desapareciendo el yo consciente que sabe que existe, no la individualidad.
          Cuando somos conscientes de lo que somos, nacemos a la Dualidad de la separación, la Ignorancia, la Oscuridad.
          Al ocupar nuestra consciencia en la vida de la separación de los opuestos, morimos de alguna manera en nuestra Naturaleza Original como Todo y Luz, estando condenados a vivir en la búsqueda de regresar de donde nunca hemos salido.
          La Luz y la Oscuridad nunca dejan de ser Sabiduría, son los opuestos que nunca llegan a serlo, por ser Absoluto, donde no existe la Individualidad o las mitades.
          En el Ahora no existe pasado o futuro, porque están en su propia Naturaleza. No existe el cambio, en “Este siglo”, siendo un Ahora, no nace ni muere nada, no se crea o destruye nada, porque Todo está incluido en la Seidad del Siglo. No hay en Él un futuro donde algo pueda ser cambiado, solamente saliéndonos del Ahora, podremos percibir las circunstancias, cambios y existencia de sus individualidades.
          No cambia nada de lo acaecido en el siglo, pero dependerá desde dónde y cómo miremos, lo que podremos ver y entender.
          Por lo que tiene que ser algo personal, pues si usamos el conocimiento adquirido o memorizado, estaremos viendo lo que alguien vio, desde un lugar, momento y condiciones desde donde nunca hemos mirado.



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