Pero realmente ha sido nuestros sino,
nos hemos dedicado a filosofar, dar nombres, crear tratados de ética, de
escribir y decir que somos seres humanos, del amor que sentimos por todo en la
vida, de que no somos mejores porque no nos dejan, y cerramos los ojos para ver
el mundo alrededor, confiados en que lo que nos cuentan sea mejor de lo que veríamos.
Desde un principio, hemos creado los
problemas y después cuando nos salpican, tratamos de arreglarlos, diciéndole a
los demás lo que tienen que hacer, si tenemos poder o riqueza o tratando de
solucionar los problemas, que incluso los necesitados olvidarán lo que hemos
hecho, para seguir diciendo que no hacen nada para salir de sus problemas,
porque no les dejan.
Siempre hemos creído, que las palabras
son dirigidas a los demás y que nosotros bastante hacemos con escucharlas e
incluso entenderlas y estar de acuerdo en lo que habría que hacer.
Finalmente, nos hemos convencido de
que lo importante es saber lo que hay que hacer, con los problemas que hemos
creado.
Me pregunto, en qué sociedad viviríamos
si, en lugar de hablar de solucionar los problemas que hemos creado, hubiésemos
hecho y actuado de forma que los problemas no se hubiesen creado y no
tuviésemos que hablar de ellos.
La Vida, ya nos ofrece problemas que
resolver, es nuestro aprendizaje para convertirnos en seres humanos. Nunca, la
Vida ha necesitado que nosotros creemos problemas a los demás y a nosotros
mismos, sería suficiente con que nos uniésemos para resolver los que la Vida
nos ofrece.
Crear dictadores y hambre en África, Sudamérica,
grandes zonas de Asia, en los países desarrollados, en los democráticos, nos ha
traído la necesidad de huir de nuestros hogares, para malvivir en otros lugares
o delinquir, cuando no conseguimos encontrar otro oficio o por ser nuestra
naturaleza personal. ¿Qué se puede hacer?, cuando eres maltratado en tu hogar,
cuando eres explotado, cuando eres abusado y violado por vecinos dedicados a la
delincuencia, cuando no lo eres por los poderes de gobierno o económicos. Como salir
honradamente, cuando quienes tienen el poder, te llevan al hambre o la
delincuencia.
Desconozco qué hechos hemos dejado de
realizar, pero sí sé, que las palabras y lo que deberíamos hacer, nos han traído
a la sociedad que tenemos, a las ideologías que tenemos y a la falta de
Dignidad, que nos permitiría el respeto por nosotros mismos y por todo lo
demás.
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