Me preguntó si le veía, y le respondí
que sí.
¿Estamos hablando?, le miré pensando
si se quería reír de mí.
Mientras hables conmigo, mientras me
veas, todavía no puedo ser Dios para ti.
Pero lo que te he preguntado es si lo
eres, no si eres mi Dios.
Si me posees, ¿Cómo puedo ser TU
Dios?, si hablas conmigo, ¿Cómo puede existir Dios fuera de ti?, si me estas
viendo y no ves a Dios, ¿Cómo puedo serlo?
A veces me preguntan por mi religión,
si soy de alguna secta o cuáles son mis creencias.
Obviamente es algo que siendo mío, no
puedo dar a nadie, pues tratar de que tenga algo mío, sería no respetar su
libertad de ser él mismo.
En algún escrito anterior, hacía
referencia a un libro que leí estando en Japón: “SHINJA”, Creyente, no es el
creyente o el creyente en ..., sólo: “SHINJA”.
Creo en Dios, al que le tengo que dar
vida en mí, no en una entidad a la que le pido que solucione mis
equivocaciones. Creo en cualquier dios o Dios, que nos dice que en el Amor no está
sólo Él, sino nuestro Ser.
Pero que su responsabilidad fue darnos
Libertad, la nuestra es cómo la usamos.
No pienso en Él, como un algo, alguien
o entidad, sino en un Todo, en el que existe la Libertad de manifestarle y
darle vida, o podemos olvidar incluso nuestra humanidad y manifestar el mal y
la indignidad.
Mi camino es el de verle en todo
cuanto existe en el Universo, sea este finito, Infinito, con varios universos o
un Multiverso. Porque al final tendré que dejar de verle en mí y en cuanto me
rodea, pues sólo cuando deje de verle, de hablarle, estará tan adentro de mí,
que yo habré desaparecido como individualidad separada.
La realidad es, que nada desaparece en
un Todo, pues ese Todo incluye cuanto existe en cada Ahora.
Sigo buscando, el dejar de buscar,
pero toda semilla, vuelve a serlo, cuando ha nacido y madurado el fruto.
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