El enfrentamiento es entre los Kurus y
los Pandu, que son familia, Arjuna hijo de Pandu y quien debería haber heredado
el reino, enfrente, sus primos hijos del rey Dhrtarastra. Conduciendo el carro
de combate de Arjuna el dios Krisna, que responde a las dudas, conflictos y
preguntas que este se hace acerca de tener que combatir para conseguir lo que
debería ser suyo, o renunciar a posesiones y poderes, antes de destruí a
quienes ama y lo que es valioso para él.
Siendo una guerra la que se plantea,
lo que yo encuentro en el libro es la paz personal y la paz con el resto del
Universo. Las respuestas de Krisna, se refieren a la guerra y sus explicaciones
morales y espirituales de nuestras creencias, pero va más allá, al leerse y
mirarlo como una guerra personal o con quienes comparten y manifiestan el
Universo y la Vida con nosotros.
Arjuna dijo: “Mi querido Krisna, al ver a mis amigos y familiares
ante mí con tantos ánimos de pelear, siento que los miembros del cuerpo me
tiemblan y la boca se me está secando”. Cap-1, verso 28.
“¡Oh, Govinda!,
¿de qué nos sirve un reino, la felicidad o incluso la propia vida, cuando todos
aquellos para quienes los deseamos se encuentran ahora formados en este campo
de batalla? ¡Oh, Madhusudana!, cuando maestros, padres, hijos, abuelos, tíos,
suegros, nietos, cuñados y demás familiares están dispuestos a perder la vida y
sus propiedades, se encuentran ante mí, ¿por qué habría yo desear matarlos, aun
a pesar de que si no lo hago, ellos me maten a mí? ¡Oh, sustentador de todas
las entidades vivientes!, no estoy dispuesto a pelear con ellos ni siquiera a
cambio de los tres mundos, mucho menos por esta Tierra. ¿qué placer vamos a
tener de matar a los hijos de Dhrtarastra”? Cap.-1, versos 32-35
El dilema es, hasta dónde estamos
decididos a destruir, por conseguir lo que deseamos o ambicionamos.
Castigamos, abusamos y violamos
nuestros: Cuerpo, mente, alma, emociones, sentimientos y cuanto somos,
simplemente para conseguir algo sin valor, al ser algo efímero que nos llevará
a desear algo diferente tras conseguirlo.
Abusamos, violamos y asesinamos la
Tierra, para conseguir lo que ambicionamos.
Matamos, asesinamos, abusamos y
violamos a nuestras familias, amigos y vecinos, simplemente por nuestras ansias
de poder, de conseguir lo que deseamos o ambicionamos, a pesar de que no
destruyamos sus cuerpos, simplemente cuando les atemorizamos con nuestra
maldad, carencia de humanidad y responsabilidad, les obligamos a renunciar a su
Dignidad, a su condición de seres que tratan de alcanzar la humanidad,
erradicando el Amor y el respeto, simplemente porque cuando uno de esos
enemigos, herede o se apodere de nuestro poder, lo ejercerá sin la Dignidad a
la que renunció.
De alguna forma, hemos olvidado que no
son los cargos, los títulos o los nombres, los que dan la Dignidad a algo. es
el ejercicio de nuestras funciones con responsabilidad, teniendo como base o
cimientos la Dignidad, la que le la dignidad a un cargo, título o al nombre.
Somos nosotros los responsables, de
que nuestra convivencia se manifieste en paz, Dignidad y armonía.
Preguntándonos como Arjuna, si vale la
pena destruir, lo que nos permite manifestar la Vida en nuestra existencia, que
es cuanto nos rodea.

No hay comentarios:
Publicar un comentario