Para decidir lo que tiene que hacer,
le dice a su Dios, que conduzca el carro de guerra al centro de los dos
ejércitos y le pregunta por lo que él piensa dentro de las leyes terrenales y
desea y que le responda por las Leyes Universales, que son las que pertenecen a
Dios.
Krisna que es su Dios, sólo puede
llevar el carro de guerra donde le diga Arjuna, ya que no puede olvidar la
Libertad con la que somos creados los hombres. Es precisamente esa Libertad, la
que obliga a Arjuna a aceptar la responsabilidad de tomar una decisión, que
derivada de su Dignidad Humana, le responsabiliza de que sea la correcta.
No puede culpar a Krisna, de la decisión
que tome, pues Él nunca le dirá u obligará a cumplir con la decisión del
conductor del carro, que siempre estará entre el Yin y el Yang, entre un
ejército y el contrario, exigiendo que aprenda a decidir lo que es correcto.
Krisna le explica las Leyes
Universales como respuesta, lo que el Universo hace en la relación de todas sus
individualidades, que es aceptar la responsabilidad individual, porque el
Universo muestra el equilibrio entre todas las decisiones individuales, pues al
igual que Krisna, está obligado a respetar la Libertad Individual.
“Para mí sería mejor que los hijos de Dhrtrasta, armas en mano. Me mataran
en el campo de batalla, desarmado y sin ofrecer resistencia”. Dijo Arjuna cap.
1, verso 45.
“¡Oh, hijo de
Prtha, no cedas a esta impotencia degradante! No es digna de ti. Abandona esa
mezquina flaqueza de corazón y levántate, ¡oh, castigador del enemigo!”.
Respondió Krisna cap. 2, verso 3.
Sentirnos impotentes para hacer lo
correcto, es impropio de quienes aspiramos a convertirnos en seres humanos. No
importan las equivocaciones, siempre y cuando aprendamos de ellas, qué es lo
que habría sido correcto en ese momento y situación, para poder aplicarlo en
nuestra evolución en la convivencia con el resto del Universo.
Las palabras de Krisna, no animan a
Arjuna a combatir contra el otro ejército de ciudadanos, amigos y familiares,
sino en la batalla que sólo Arjuna puede librar: “Crear la Humanidad,
convirtiéndose en un ser humano”.
Le trata de enseñar, que el combate no
es obligar a los demás a hacer lo que nosotros pensamos que es correcto o sólo
mejor, que no hay responsabilidad ajena en nuestras decisiones. Lo hace con el
ejemplo, al no decirle lo que tiene que hacer, sino solamente, recordándole las
responsabilidades que tenemos de convivir con los principios Universales,
aquellos en los que el funcionamiento de nuestra sociedad es la de una sola, porque
nosotros pertenecemos a ella como sociedad y no como individualidad separada e
irresponsable.
Hay que ser valientes, no para señalar
las culpas ajenas, sino para hacernos responsables de nosotros mismos, en el
camino que lleva a la Humanidad, no de los demás, sino la de todos y cada uno. La
Humanidad existirá para mí cuando yo me manifieste como ser humano, lo correcto
no es que lo hagan los demás, la Corrección y lo Justo que hay en la Vida para mí,
es solamente lo que yo he aportado.

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