No pretendo molestaros

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Yui Shin

jueves, 19 de marzo de 2026

DÓNDE COMBATIR

          Arjuna se niega a combatir, no quiere luchar contra los enemigos a los que ama. Krisna, le dice:

“La Suprema Personalidad de Dios dijo: Mientras hablas con palabras cultas, te lamentas por lo que no es digno de lamentarse. Aquellos que son sabios no se lamentan ni por los vivos ni por los muertos”. Cap. 2- verso 11.

               “Sabed que aquello que se difunde por todo el cuerpo es indestructible. Nadie puede destruir a esa alma imperecedera”. Cap. 2- verso 17.

               “Se dice que el alma es invisible, inconcebible e inmutable. Sabiendo esto, no debes afligirte por el cuerpo”. Cap. 2- verso 25.

               “Sin embargo, si no cumples con tu deber religioso de pelear, entonces ciertamente que incurrirás en pecado por desatender tus deberes, y, en consecuencia, perderás tu buena reputación como guerrero”. Cap. 2- verso 33.

          Hay un alma inmutable, que continúa viviendo tras la desaparición del cuerpo físico. El cuerpo es considerado irreal en la filosofía oriental, tiene un tipo de existencia como un sueño, pero que de alguna manera afecta la Impermanencia del Alma, no en su Ser, sino en la forma de manifestarse como materia.

          Lo importante de ese esfuerzo porque la Humanidad se manifieste en nuestra apariencia física, es permitir que ese Alma Inmortal, se manifieste en la materia, con su propia Naturaleza, sin ser modificada y destruida por nuestra Libertad.

          Si miramos en nuestra sociedad, si miramos el alma de nuestra sociedad, podemos ver cómo hemos usado toda nuestra Libertad:

          Guerras, destrucción de nuestro entorno como cualquier cáncer, abusos, envidias, destrucción y desaparición de lo considerado enemigo o que no nos gusta, el cuidado del cuerpo y el olvido de la sabiduría, cuerpos descuidados y hacer culpables a los demás de nuestros problemas físicos, quejarnos de la debilidad del cuerpo, quejarnos de la fuerza de la mente y los deseos físicos, … No hay límites para quien no lucha o mejor dicho se esfuerza, por alcanzar lo que decimos ser: Seres humanos creados con Alma Divina.

          Nuestro entendimiento no pasa de ver en estos libros, lo que nos dicta la ignorancia de creer que la vida es lo que vemos, lo que nos dicen y no lo que hemos creado con nuestra irresponsabilidad. Nuestro vivir no es simplemente estar aquí y pasar el tiempo disfrutando de lo que nos gusta y deseamos, siempre atormentados y perseguidos por los abusos y violaciones del fuerte sobre el débil. Nuestra responsabilidad es la de convivir como Vida, como Uno, que es realmente lo que encierran y tratan de explicarnos los Libros Sagrados. Obviamente, es lo que alguien ha percibido desde su interior o desde el ser Uno con el Universo, explicado como ha podido y con las limitaciones del entorno y sus capacidades y cultura.

          La reputación del guerrero que dedica su vida, para recordarnos que somos Amor, que somos Vida e individualidades de un Todo. Del guerrero que destruye la separación, las envidias, las ambiciones, los abusos, las violaciones y que no permite el crecimiento del cáncer en nuestras almas y corazones.

          Esa es la lucha que Krisna trata de recordarle a Arjuna, la de combatir, con todo eso que queremos que impide que caminemos hacia la humanidad.

          Pensamos que esas luchas desde el deber religioso, son contra quien le da otro nombre a nuestro Dios, o si hay que adorarle, respetarle o seguir al pie de la letra lo que dicen sus libros, si hay que hacerlo de pie, de rodillas o postrado.

          La realidad que transmite este pequeño libro es que: “No hay Dignidad o Dios en las religiones, en lo escrito, en los cargos posiciones o ritos, menos aún puede darnos una religión algo de ello. La Dignidad y Dios sólo nacen en las religiones, cuando lo manifestamos y cuidamos nosotros”.

          La Dignidad no está en la posición, cargo o función, sino en la persona que lo ejerce.


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