No pretendo molestaros

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Yui Shin

lunes, 13 de julio de 2026

LAWFARE

           Dicen que es: “Cuando hay denuncias falsas y se usan para desprestigiar o destruir a los oponentes en política”.

          Pero lo que yo me pregunto es, si cuando el oponente no es el político, si el oponente es el pueblo y es abusado y violado por los políticos y judicialmente, también podría denominarse Lawfare.

          Entre políticos, el resultado suele ser que uno de ellos tiene el poder y el otro tiene que trabajar, al menos es lo que parece suceder en España, donde se sale de la política y se encuentran trabajos con alta remuneración.

          Pero cuando la asociación de los poderes: político y judicial, se dedica al abuso y violación del ciudadano indefenso, las consecuencias es que el poder se convierte en abusador y violador, y el pueblo en renunciante de su Dignidad.

          La consecuencia natural es que se guarda silencio al ser abusado y violado, lo que permite la inmunidad del poder. La consecuencia que debería preocuparnos, no es la renuncia de nuestra Dignidad, sino que cualquier ciudadano que acceda a un puesto o función, alta o baja, de poder o de rebaño, llevará la Indignidad a su entorno.

          La Indignidad es cobarde en Naturaleza: “Sólo se ejerce desde el poder o la fuerza”, algo que nos asegura que al renunciar a nuestra Dignidad, nuestra sociedad será: “Una sociedad donde el medio en el que se desarrolla la corrupción será el de la cobardía, el abuso y la violación”.

          Algo que convierte esa guerra de la ley, más que una guerra entre la política y lo judicial, en una guerra entre: “La Ley y la Justicia, entre la Indignidad y la Dignidad”. Su consecuencia es lo que podemos ver a nuestro alrededor, ya que el resultado en nosotros es difícil que podamos verlo. “El ojo no puede ver al ojo, nada puede percibirse a sí mismo”.

          Al final, como tantos de los problemas de nuestra sociedad y nuestra convivencia, con nosotros mismos y el entorno universal, sólo tiene un camino, que debe ser recorrido individualmente por todos nosotros: “Acoger y amar nuestra Dignidad”. La renuncia no la destruye o aparta de nosotros, simplemente es ignorada y ocultarnos que la percibimos.

          En cualquier momento, podemos recuperar su uso en nuestra manifestación, en el camino hacia la Humanidad. Desterrar la cobardía preservando y usando correctamente el miedo, respetando lo que somos y su uso para lo que decimos y presuponemos que somos, respetando todo lo demás, pues durante milenios y podríamos decir en toda nuestra existencia, hemos buscado ese Uno o Todo del que decimos formar parte.

          Y es que la ley es innecesaria donde se tiene Dignidad, semilla de la Justicia, el Respeto y la Unidad nacida del Amor.

          Desde siempre ha habido abusos y violaciones desde el poder, sin importar qué poder era. El Judicial sólo tenía una ley y obediencia: “Al más fuerte, fuera el rey o quien ambicionaba serlo”, sin conocer lo que sería llamada Justicia.

          Un pueblo abusado y violado desde la asociación y Coleguismo de sus poderes, no tiene a alguien con Dignidad, al que se le permita ejercer cualquier tipo de poder, pues sirve a la Indignidad y es soporte y mercadeo, de los abusos y violaciones que realiza, amparado por el silencio del pueblo.

          La guerra que usa la Ley para conseguir el poder, lo único que no ha conocido, ni puede conocer es la Justicia, invisible o inexistente, para quien no tiene Dignidad.



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