Es el sino de existir en la dualidad,
para determinar lo que algo es, es imprescindible que tenga su opuesto. No
puede existir un arriba sin un abajo, un amor sin indiferencia u odio, el bien
sin el mal.
Sólo hay algo que no necesita compararse
con su otra mitad, no porque no la tengan sino porque están incluidas en su
unidad: Aquí y Ahora. El aquí carece de espacio o puede ser infinito, el ahora
carece de tiempo o puede ser la Eternidad.
Es precisamente en la incomprensión de
Conceptos creados por otras mentes, por lo que durante siglos en occidente
hemos negado la existencia del Vacío o Nada, algo que se manifiesta en los
Conceptos de oriente y que para nosotros lo Eterno e Infinito sólo puede ser
Dios. Porque el Universo tiene que manifestarse desde algo, no desde la nada o
vacío.
Es lo que nos ha llevado a crear
nosotros a Dios, para que este pueda crear el Universo y sobre todo a nosotros,
pues animales y plantas, incluso el Universo manifiestan a Dios, pero no
necesitan a uno que los cree a ellos.
Este existir en la oposición o mitades
separadas de la Individualidad: Dios-Universo, nos obliga a buscar metas desde
la confrontación: El Bien contra el Mal, la derecha contra la izquierda y
viceversa, el hombre contra la mujer, lo femenino contra lo masculino.
Toda la Vida, todo el Universo, nacen
del equilibrio de los opuestos, todo nace de sus diferencias armonizadas. Si una desaparece,
es aniquilada o no existiesen ambas polaridades, el Universo sería simplemente Vacío
o Nada, al no poder percibirse.
Nosotros luchamos contra el machismo,
sin darnos cuenta de que la solución no es combatirlo, sino armonizarlo con lo
femenino. El abuso y la violación nacen de la cobardía, de la falta de respeto
por nosotros mismos, pero no es sólo cuando la cobardía es masculina o
femenina, sino cuando está en ambas polaridades.
El respeto por nosotros mismos, nos
lleva a no vendernos, a ser fieles a nosotros mismos y ello conlleva el respeto
por los demás.
Una mujer que se precie, no se pone en
escaparate de venta y luego tratar de elegir al comprador. Un hombre que se
precie, se gana lo que desea, pero no lo posee. Pensar que podemos poseer algo,
incluso aquello que compramos, es una ilusión.
Nuestra libertad, no sólo depende de
nosotros, sino de que los demás la respeten. Porque si no el resultado es la
confrontación, la pérdida de nuestra humanidad y por tanto de la libertad.
Nuestra Libertad, no depende de que
los demás respeten nuestras decisiones, sino de que los demás cumplan con sus
responsabilidades. Cuando todos hacemos lo correcto, la sociedad se manifiesta
como Libertad.
Pero tan importante como que los demás
nos respeten, esta el respeto propio, porque sin él, no respetaremos a los
demás.
Porque el equilibrio ho
mbre-mujer, no
está en vernos separados y mitades opuestas, sino en vernos como una sola
individualidad. En la Dualidad, el hombre tiene mitad masculina y mitad
femenina, la mujer igualmente, tiene mitad femenina y mitad masculina.
Hombre-mujer, tienen una mitad
masculina y otra femenina, pero no está en la mujer o en el hombre, sino
dependiendo de por donde, en qué circunstancia y momento se divide la
individualidad.












