De las nuestras, sólo una, ha
permanecido desde el comienzo de nuestra manifestación en la Tierra, realmente
nunca ha sido escrita como ley, y se ha transmitido como la Ley: Del más grande
y del más fuerte, del más poderoso, como que el pez grande se come al chico y
que el más fuerte abusa y viola al débil, impunemente.
A lo largo de nuestro existir, siendo
nómadas o sedentarios, tribales o reinos, dictaduras o democracias, esta ley ha
permanecido inmutable, sin que sea necesario escribirla, pues es la base y alma
de todas las leyes emitidas por el poder de turno, al menos en su letra. Pues
la capacidad de ser retorcida y cambiado el significado, permite que
fácilmente, lo que se nos dice de que se emiten para proteger la Justicia y al
débil, es traducido y usado para la impunidad del poder, cualquiera de ellos,
incluyendo a sus protegidos, amigos y quienes les reporten beneficios, porque
desde antiguo, hemos sabido que: Hecha la ley, hecha la trampa.
Y es que cuando el pueblo era abusado
y violado, porque su vida y hacienda era propiedad del poder de turno. Las
víctimas tenían a los esclavos, de los que podían abusar y violar, sintiendo
que ellos también tenían poder.
Al poder le importaba poco si eras
esclavo o ciudadano, simplemente abusaba y violaba de quien quería, pues el
poder, siempre es el último de la fila de violadores y abusadores, por lo que
su impunidad permanecía, mientras no hubiese cambio de poder.
Cuando el pueblo ha sentido, que no
podía aceptar que, por derramarle el café, el té, la bebida o la comida al amo,
pudiese ser apaleado o condenado a muerte. Cuando el pueblo ha creído que el
amo, no tiene el derecho de abusar y violar a sus hijas o sus esposas, o
incluso de ellos mismos, se les ofreció la democracia: “El poder reside en el
pueblo”. Por lo que el pueblo, asesinó y combatió a los reyes, y los que dirigían
las revoluciones, alcanzando el poder, pero no el pueblo, sino los que los
habían usado para obtenerlo.
Desconozco si hay Justicia en alguna Democracia, pues cuando el pueblo es abusado y violado, la salida es que, tras décadas o siglos de abusos y violaciones, la reacción del pueblo es la renuncia a su Dignidad. Dejando de defender la Verdad y la Justicia, para aguantar o aceptar en silencio, los abusos y violaciones del poder.
Una de las Leyes de la Creación y por
tanto existente desde al menos el Principio o incluso como origen de ese
Principio, es la de: “Amarás a Dios (El Todo como Uno) sobre todas las cosas, y
al prójimo (El resto del Universo) como a ti mismo. Esto es el Principio de la
Dignidad, el primer paso para el Amor, la única Ley, que permite que la
Humanidad sea la manifestación de una sociedad.
Cuando una sociedad, acepta ser
abusada y violada, porque hay otros más débiles de los que puede abusar y
violar, es la solución del poder, crear hambre, necesidad y miseria suficiente,
para que nos sintamos afortunados de que al menos nos dejan estar, a pesar de
que realmente seamos incapaces de vivir.
Vivir, significa amar, amar es la
entrega a algo, la Ley de la Creación, es la entrega al Universo, para Ser
Amor.
Abusar y violar a algo más débil que
nosotros, no es que el pez grande se come al chico o pequeño. La Vida se nutre
de la vida, el pez pequeño no produce sobras y el grande come lo necesario para
cumplir su función en la Vida: Ser pez grande. El pequeño sólo es pez pequeño,
y se entrega a la Vida como alimento, al igual que el grande.
Nosotros alimentamos nuestra ambición
y cobardía, al abusar y violar, no somos peces grandes o pequeños, sino los que
hemos fracasado en ser: seres Humanos.
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