Leyes y derechos, que dependen de la
sociedad en la que se vive, pues cada una tiene preferencias según su historia
y costumbres.
Pero hay pocas sociedades, donde los
abusos y violaciones del poder de turno, no fuese la Ley que imperaba. La esclavitud
del débil o del perdedor, ha sido algo común hasta tiempos recientes. En nuestros
días tenemos la trata de personas, los abusos y violaciones de los indefensos,
que podemos llamarlo como queramos, pero sigue siendo esclavitud del indefenso
y abuso del fuerte, poderoso o simplemente gentuza sin Dignidad.
Son derechos y leyes, las dos patas
que nos han traído al camino equivocado, que difícilmente desemboca en la
Humanidad.
¿Qué Humanidad puede ser impuesta por la
imposición o el castigo?, que es el camino de la Ley. Se determinan unas leyes,
que deben ser obedecidas o recibir el castigo si se incumplen.
Leyes que ampararon la esclavitud y la
posesión del esclavo por su dueño. Que llevó a la mujer, a simplemente traer
hijos, obedecer al hombre y trabajar en el hogar o donde se le dijese. Que obliga
a la víctima a demostrar más allá de cualquier duda que ha sido abusada, robada
o violada, o se presupone que miente o está equivocada, para lo que es
necesario: la documentación que lo acredite, testigos, fotos o que el
delincuente o asesino confiese su arrepentimiento.
Las mismas leyes, dicen que cualquier
delincuente o asesino, tiene el derecho de la presunción de inocencia, para lo
que puede mentir, destruir pruebas, quemar o hacer desaparecer el cuerpo del
delito o buscar un abogado que mediante el retorcimiento de la letra de las
leyes, cree la duda razonable.
Leyes que exigen, que si el gobierno no
cumple con sus funciones y hay delitos derivados de dicha incompetencia, se
emiten leyes que amparen a los abusadores, violadores y delincuentes, pues los ciudadanos
decentes pueden ser abusados y violados por el gobierno, ya que carecen de los
derechos democráticos que se les da.
Años de no construir viviendas
sociales, de especulación del terreno y de la construcción, de olvidarse de que
la Constitución dice que los ciudadanos tenemos derecho a un hogar digno. Nos ha
traído, a que esta función se ha transferido a constructoras, autonomías y
ayuntamientos, y todos los departamentos del gobierno la han transferido a los
ciudadanos que tienen más de una vivienda, a las empresas que se dedican a
alquilar viviendas a quien no quiere o puede comprarla.
Para evitar que haya especulación,
ante la falta de viviendas para todos los ciudadanos nacidos o que han venido,
que ante la demanda sube sus precios, la solución está en establecer leyes,
que: Amparen a los okupas, basándose en que son personas necesitadas y que
quien tiene más de un piso es un estafador, muchos de ellos tienen coche,
gastan el dinero que obtienen en otras cosas y si se sacrificasen como algunas
personas con más de una vivienda, podrían pagar el alquiler, cuidar la vivienda
o comprarse una.
Los grandes y pequeños almacenes,
incrementan sus precios en un porcentaje, para compensar los robos, los daños,
y otras causas diversas. Quien alquila un piso, que puede ser robado,
vandalizado y semidestruido, no puede cobrar un alquiler justo con los salarios
que establece el gobierno, si este no crea leyes que le protejan o paga los
desperfectos o falta de pago, pues no se trata sólo de defender al delincuente.
Pero la responsabilidad de crear un
número suficiente de viviendas dignas, que tengan un precio asequible para las
familias trabajadoras, no es de las personas que tienen más de una vivienda o
se dedican a alquileres, es la responsabilidad de quienes reciben miles de
millones de euros de nosotros, al que deberíamos llamar: “Desgobierno”.
Cambiar su responsabilidad, por leyes
que castiguen a los ciudadanos que respetan la Ley, no es Justicia.







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