Hombres de
escaso conocimiento se apegan mucho a las floridas palabras de los Vedas, que
recomiendan actividades fruitivas en aras de la elevación a los planetas
celestiales, la consiguiente buena cuna, poder, etc. Como ellos están deseosos
de disfrutar de los sentidos y de tener una vida opulenta, dicen que eso es
todo lo que hay. Cap.2, verso 42-43.
Concentra tu mente en tu trabajo, mas no a los frutos de la acción.
Nunca consideres que eres la causa de los resultados de tus actividades, y jamás
te apegues a no cumplir con tu deber. Cap. 2, verso 47.
Desempeña tu deber de un
modo equilibrado, oh, ¡Arjuna!, abandonando todo apego al éxito o al fracaso. La
paz del yoga es estable, y trae equilibrio a tu mente. Cap. 2, poema 48.
Si observamos cualquiera de nuestros
órganos o partes, o, podemos observar el Universo en sus partes: Ninguna
realiza su función, pensando en obtener algo como recompensa o como fruto de su
responsabilidad en ser lo que es.
El equilibrio del Universo es estable,
siempre manifiesta lo que es aportado por todas sus individualidades, de forma
armónica y equilibrada. No mira lo que hace una de ellas o un grupo, siempre el
equilibrio se manifiesta en su Individualidad.
Nuestro cuerpo, nuestra mente,
nuestros sentimientos, el alma, nunca han sido nuestros, no hay realmente algo
o alguien que posea las partes o individualidades que lo crean. Esas partes son
simplemente lo que somos, y lo que manifiesta lo que somos en cada ahora, es el
equilibrio entre todas ellas.
De todo lo que podamos conseguir en
una o miles de vidas, lo único que portamos y retornamos a nuestro Ser como
Universo, es lo que somos en el momento de nuestra dilución en el Universo que
nos originó: “Todo vuelve o retorna a su origen”. Los científicos lo describen
como: “La energía no se crea o se destruye, sólo se transforma”.
Somos seres eternos, individualidades
eternas, que sólo permanecen manifestándose en el ahora, un espacio tan corto, que
no cabe el tiempo en él. Pero así es arriba en lo Eterno, como abajo en lo Efímero,
en ambos se carece de tiempo. La Eternidad no es una gran cantidad de tiempo,
imposible de medir, es solamente el Ahora de la Vida, del Uno, de Dios, de la
Eternidad, pero no puede ser otra cosa que un simple ahora.
Lo Eterno, Dios es simplemente el Ser,
nada complicado, ser simplemente, ser lo que es, ¿qué?, pues eso, lo eterno o
dios.
Ser lo que somos, implica serlo, es lo
que hay que aceptar pues es nuestra responsabilidad el manifestar lo que somos:
Una parte invisible del Universo, de la Eternidad, de lo Infinito, de Dios.
Es todo lo que podemos poseer, todo lo
que podemos transformar en manifestar lo que somos: Vida, sin forma, sin
posesiones, sin opuesto, simplemente manifestar la Única y Eterna Vida,
manifestarla en un ahora, en el que sólo podremos vivir y ver, lo que nosotros
hemos creado y aportado a Ella.
La paz, el amor, la humanidad, sabemos
que son Infinitas en Ella, pero las que encontraremos en nuestro vivir, será
sólo la que hemos aportado nosotros, como individualidad y como grupo, pues lo
que nos es mostrado es el resultado o consecuencia de nuestra manifestación.
Para ver el Amor, no podemos verlo en
que amen los demás. Ver Paz, no podemos ver la ajena. Que nazca la Humanidad,
sólo es posible si nace en nosotros.
Es lo que creo que Krisna está
explicando a Arjuna, si bien en un lenguaje antiguo, que nosotros tenemos que
traducir y poner en práctica.











