No pretendo molestaros

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Yui Shin

viernes, 10 de abril de 2020

PREMIO O CASTIGO

          Cada cosa obtenida en nuestras vidas, es fruto de nuestro buen hacer y esfuerzo, cuando es lo que deseamos, lo que hemos buscado obtener o poseer.
          Cuando el resultado de nuestro hacer y esfuerzo, es aquello que no buscamos, no deseamos, y a pesar de ello somos cargados con su peso. Las razones son: que el destino nos ha traicionado, que hemos sido castigados injustamente por un dios envidioso, que la envidia de los demás ha hecho inútil nuestro buen hacer y esfuerzo, o simplemente, hacemos responsable a todo, menos aceptar la posibilidad de que podamos habernos equivocado.
          Cuando los buenos resultados son de los demás, las razones son: casualidad, ayuda divina, o conformismo de quien no tiene posibilidad de hacerlo mejor.
          Nuestros premios en la vida, son consecuencia de nuestro hacer. Cuando recibimos lo no deseado, decimos ser castigados, por: envidia, incomprensión, o injusticia.
          Cuando alguien consigue bienestar o felicidad, las razones son: corrupción, abuso, suerte, falta de humanidad, ayudas espurias, y cuando menos falta de honestidad y honradez. Todo ello debido a la ambición, avaricia y falta de escrúpulos y empatía con las necesidades ajenas.
          Todo nuestro malestar, cimentado y apoyado en nuestra envidia, en el sentimiento de que los verdaderos acreedores a ese bienestar y felicidad somos nosotros.
          Nuestra falta de responsabilidad, nuestra inhibición de las consecuencias de nuestras acciones e inhibiciones, al manifestar la personalidad y sociedad que hemos creado, nos ha llevado a encontrar en la cercanía, a los demás como responsables de cuanto nos rodea, en el aspecto desagradable o falto de la humanidad que se presupone. En el termino medio, la culpa es el castigo de un dios, al que se le atribuye el engaño en cuanto a habernos creado libres, al ser su castigo principalmente y para algunos, quizás los menos, el premio de cuanto tienen y son. Ambos casos, es la inhibición de responsabilidad propia en cuanto a la sociedad y la personalidad que hemos creado, si creemos en ser poseedores del Libre Albedrío.
          Las crisis, las enfermedades, la miseria, el hambre, la pobreza, son las consecuencias de grupos de gente poderosa sumida en la ambición, o que somos castigados por dios, por culpa de los demás. Porque las consecuencias en las que estamos sumidos, son por el hacer de los demás o las decisiones de abuso de algún poder.
          Hemos olvidado, que la Vida no castiga o premia. Hemos olvidado que Dios, como Padre, premia o castiga, para ayudarnos a fortalecer nuestra Humanidad, sin la cual somos hijos pródigos, porque hemos rechazado el ser sus hijos, a pesar de que esto sea irrenunciable. Nunca hemos sido rechazados por Él, que nos premia o castiga, en Su Aceptación de que seamos aquello que hemos creado, que obtengamos aquello que merecemos por nuestros hechos e inhibiciones.
          La Vida y Dios, nos dan como Premio y como Castigo, el Ser lo que nosotros creemos, aceptando que serán y manifestarán las consecuencias, efectos y resultado de nuestra manifestación y elecciones en el Libre Albedrío.



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