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Yui Shin

domingo, 9 de agosto de 2015

¿YIN? O ¿YANG?


          Podría no ser casual, que los chinos para determinar la dualidad de la Vida, eligiesen los términos Yin y Yang. Podemos observar en nosotros los occidentales, los grandes problemas que tenemos para entender un concepto tan simple como: “Toda individualidad consta de dos mitades”, que más o menos es lo que obtendríamos de un análisis profundo del significado de dualidad.
          Cuando intentamos comprender, analizar o establecer la naturaleza de las emociones, lo complicado es que nosotros tenemos conceptos fijos, o lo que es lo mismo: “La mitad de odio o indiferencia del Amor, eternamente permanecen siendo odio o indiferencia”. Esto no es solamente con el amor o las emociones, para nosotros lo positivo y lo negativo son cualidades intrínsecas, de la mitad en la que la vemos o simplemente la vemos como una individualidad irreconciliable con su opuesta.
          La visión oriental de la polaridad dual es, analizándola en una manzana en la cual hay: “Una mitad podrida y otra mitad sana”. Por lo tanto cada mitad serían Yin una y Yang la otra. Pero todo es Eternamente Cambiante, incluso esta polaridad, en una individualidad concreta, con sus cualidades y su condición determinadas. Si lo analizamos desde la visión de posición, si nos movemos nosotros, se mueve la manzana, o ambos, cambiaría la posición de arriba y abajo, de atrás-delante, izquierda-derecha, que cambiaría su polaridad de Yin y Yang, así como la porción de sana o podrida que hay en cada mitad Yin y cada mitad Yang.
          Es más complicado verlo en las emociones o en otros aspectos de la Vida, porque solamente observamos desde nuestra posición, desde nuestros conceptos que no incluyen las circunstancias, los biorritmos o el entorno. Es por ello que Buda nos recuerda que no hay una entidad llamada ego, que tenga existencia real. Que intrínsecamente el bien y el mal no tienen Naturaleza en la Vida.

          Es por ello, que solamente desde la observación de nuestra propia creación del ego, se crea la dualidad y por tanto las polaridades, las mitades, el Yin, el Yang, lo positivo y lo negativo. La Naturaleza de la separación y la negatividad, surge solamente en nuestra percepción dual de la manifestación de una Vida Única. Matemáticamente odiar al odio, lo transforma en amor, al realizarse que dos negaciones crean una afirmación.


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