¿Qué parte o porcentaje de cuanto compramos, lo hacemos como impuestos?
Es obvio que tenemos que pagar impuestos, pues hay que pagar a nuestros empleados, encargados de administrar, contratar servicios y cobrar sus salarios. Son nuestros obreros, nuestros servidores, por lo tanto es nuestra responsabilidad, el que nos sirvan correcta y honradamente.
Es su responsabilidad el
realizar su función: crear y mantener los servicios necesarios, mantenerlos
para que puedan ser usados en perfecto estado y administrar e imponer la
Justicia en nuestra convivencia, en todas las circunstancias.
Es por ello por lo que
pagamos impuestos, pero la pregunta es si realmente sabemos y nos explican, la
parte o porcentaje de nuestro capital que les damos, para los servicios que
nos prestan y los salarios que cobran.
El IVA, es algo que pagamos
en todo aquello que compramos, y aun siendo natural que suban los precios, me
pregunto qué parte de ese precio son impuestos, y si estoy pagando o soy robado,
abusado y violado por mis empleados. Si hemos pagado el IVA en las partes, en
el transporte, en su manipulación, en los sueldos de los obreros, y además
pagamos el IVA en el producto final: ¿Qué porcentaje del precio corresponde al
IVA y demás impuestos pagados anteriormente?
Porque en productos poco
elaborados y sin muchos componentes, podríamos acercarnos al 50%, e imagino que
en otros llegaríamos al 80% o 90%.
Lo que sería un montón de
dinero, que haría que pudiésemos exigir, que los servicios y derechos fuesen establecidos correctamente
y funcionase la Justicia.
Problemas de carreteras, de
transporte público, de la S.S., de la Justicia, de la convivencia, de los
derechos a: vivienda, sanidad, protección ciudadana y una lista interminable de
malfuncionamiento en las entidades y servicios públicos.
Leyes que protegen a una
parte, que puede ser una de las mitades, que al fortalecerla, abusa y viola los
derechos de la otra. Hablamos de Mari Carmen la anciana desalojada y culpamos a
la parte que nos alquila las viviendas, que sólo tratan de mantener una empresa
que dé trabajo y proporcione beneficios al no ser una ONG.
No es posible proteger al
inquilino sin proteger al arrendatario (particular o empresa), de impagos y
okupas, de destrozos en la vivienda, de realquileres o de mal uso de la
vivienda que hemos alquilado.
Esto solo, haría posible
que quienes tuviesen más de una vivienda se atreviesen a arrendarla en lugar de
vendérsela a un fondo: “El respeto por sus derechos”.
Las bajadas de alquileres o
el contrato indefinido, no solucionaría el problema del inquilino. Hay que
tener un número suficiente de espacios alquilables, sean pisos o habitaciones y
un número de pisos comprables, para la población existente.
Yo he vivido en Australia
en un edificio que alquilaba habitaciones, pagaba todas las semanas y si no lo
hacía me echaban a la calle. Algo que respeta los derechos de ambos.
Un alquiler indefinido,
hace que una familia que tiene hijos y dos pisos, no lo alquile, si un día lo puede
necesitar para uno de ellos y no puede pedirle al inquilino que lo abandone
dando un plazo razonable.
El miedo de los tenedores
de pisos, hace que suban los alquileres: Mantener y pagar por un piso que no te
pagan el alquiler, gastar cientos de miles de euros, porque alguien que no ha
pagado alquiler durante años lo ha destrozado, para que pueda vivir en él tu familia, venderlo o
alquilarlo nuevamente, deriva en una gran subida del precio de alquiler y las
garantías solicitadas.
La mejor ayuda que un
sindicato puede hacer por los derechos de sus afiliados, es exigirles cumplir
con sus responsabilidades, porque si pagan puntualmente y cuidan de la
vivienda, los alquileres podrán ajustarse mejor a los salarios, pues cuando suben
los salarios, sube el precio de todo.
El respeto, es el mejor camino para que los alquileres mantengan unos precios asequibles, sobre todo,
si parte del dinero que nos roban o damos como impuestos a los gobiernos, lo usan para construir viviendas asequibles.

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