Había trabajo, de jóvenes
podíamos comprarnos piso y vivir del trabajo, teniamos Seguridad Social que no
teníamos que esperar meses o años para ser atendidos, se construían carreteras,
ferrocarril, pantanos, tendidos eléctricos y sin ser ricos, se podía vivir.
Viajé por media Europa,
India, Tailandia, Turquía, en vacaciones, muchas veces de mochilero y no tenía
ni idéa de política. Fui a una manifestación, donde cada uno me decía que iba
por un motivo diferente y no regresé a otra, pero me negué a trabajar cuando la
empresa trataba de obligarme y me negué a dejar de trabajar cuando los piquetes
trataban de obligarme, teniendo que bajar el director a decirme que parase la
máquina. En la mili, le dije al teniente que si había que ir a África a pegar
tiros , si me daban tiempo para visitar a mis padres, que no me pillarían en
España, me amenazaron con un consejo de guerra, pero mi decisión de no ir fuera
de España a tirotearme con alguien desconocido era firme.
Núnca tuve problemas por la
política o mis rebeldías, por lo que cuando me dijeron que había vivido en una
dictadura asesina y sin libertad, me quedé un poco sorprendido, más aún, cuando
me dijeron que yo era fascista por vivir en esa dictadura y no haberme rebelado
y matado a todos los de derechas.
Como escribo a menudo,
incluso siendo diestro, no rechazo, ni ataco a mi lado izquierdo, siempre he
considerado que si no hay lado derecho, es porque ha desaparecido el izquierdo.
Hoy veo a la juventud y sus
pastores, parecido a lo que leía de los tiempos cercanos a la guerra civíl: “La
izquierda tratando de eliminar a la derecha”, la derecha sin saber si tiene
lados en el extremo, como la izquierda o tiene que quedarse en el centro,
estando de acuerdo con la izquierda o desaparecer.
Siempre he pensado, que los
políticos están al servicio de quienes les pagamos y damos dinero para que
paguen lo que necesitamos o puede mejorar nuestras vidas. Hay infinidad de
formas de invertir nuestro dinero y de qué se decide que hay que hacer primero.
Obviamente, no pueden preguntarnos a cada uno, qué queremos que se haga primero,
por lo que tienen que tomar decisiones.
Los políticos, más que ser
de derechas o de izquierdas, lo importante es que sean honrados y que tengan
Dignidad. Cuando el número de funcionarios, políticos, asesores y palmeros, es
exagerado, para las funciones que hay que realizar en la empresa de Servicio
Público o gobierno, lo primero que falta es la Dignidad, si además hay falta de
honradez, lo supérfluo es, saber si roban con una mano o la otra.
Tenemos una juventud, que sólo conoce
sus derechos: “Tenemos derecho a …”, vemos manifestaciones y sobre todo violencia
en ellas. Pero lo único que exigimos es: “Lo que tienen que hacer los demás”. Sindicatos
y gobierno que no construyen viviendas, ciudadanos que no forman cooperativas
para construirse sus viviendas, pedimos subida de pensiones, pero no que suban
los precios. En mi caso, cuando cobraba 400€ de pensión, mi poder adquisitivo
era mayor que con los 600€ que cobro ahora.
El número de trabajadores por cada
pensionista disminuye, los años en los que se cobra pensión aumentan, los pisos
que se construyeron en el periodo de la dictadura o con su inercia en el
principio de la democracia, son los de renta baja y los que han comprado los
fondos buitre, que son los que quiere la juventud que se expropien para tener
ellos una vivienda.
La democracia, es tener la Dignidad de
respetar a los demás, y sobre todo a nosotros mismos para ejercer nuestras
responsabilidades, que principalmente consiste en: “Cumplir con nuestras
responsabilidades, para que millones de demás obtengan sus derechos, y que
nuestros derechos sean creados con el cumplimiento de sus responsabilidades, de
millones de demás”.
Fascismo no es ser diestro o zurdo,
sino no respetar a los demás.

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