“La Suprema Personalidad de Dios dijo: Mientras hablas con palabras
cultas, te lamentas por lo que no es digno de lamentarse. Aquellos que son sabios
no se lamentan ni por los vivos ni por los muertos”. Cap.
2- verso 11.
“Sabed que
aquello que se difunde por todo el cuerpo es indestructible. Nadie puede
destruir a esa alma imperecedera”. Cap. 2- verso 17.
“Se dice que el
alma es invisible, inconcebible e inmutable. Sabiendo esto, no debes afligirte
por el cuerpo”. Cap. 2- verso 25.
“Sin embargo,
si no cumples con tu deber religioso de pelear, entonces ciertamente que
incurrirás en pecado por desatender tus deberes, y, en consecuencia, perderás
tu buena reputación como guerrero”. Cap. 2- verso 33.
Hay un alma inmutable, que continúa
viviendo tras la desaparición del cuerpo físico. El cuerpo es considerado
irreal en la filosofía oriental, tiene un tipo de existencia como un sueño,
pero que de alguna manera afecta la Impermanencia del Alma, no en su Ser, sino
en la forma de manifestarse como materia.
Lo importante de ese esfuerzo porque
la Humanidad se manifieste en nuestra apariencia física, es permitir que ese
Alma Inmortal, se manifieste en la materia, con su propia Naturaleza, sin ser
modificada y destruida por nuestra Libertad.
Si miramos en nuestra sociedad, si miramos
el alma de nuestra sociedad, podemos ver cómo hemos usado toda nuestra Libertad:
Guerras, destrucción de nuestro
entorno como cualquier cáncer, abusos, envidias, destrucción y desaparición de
lo considerado enemigo o que no nos gusta, el cuidado del cuerpo y el olvido de
la sabiduría, cuerpos descuidados y hacer culpables a los demás de nuestros
problemas físicos, quejarnos de la debilidad del cuerpo, quejarnos de la fuerza
de la mente y los deseos físicos, … No hay límites para quien no lucha o mejor
dicho se esfuerza, por alcanzar lo que decimos ser: Seres humanos creados con
Alma Divina.
Nuestro entendimiento no pasa de ver
en estos libros, lo que nos dicta la ignorancia de creer que la vida es lo que
vemos, lo que nos dicen y no lo que hemos creado con nuestra irresponsabilidad.
Nuestro vivir no es simplemente estar aquí y pasar el tiempo disfrutando de lo
que nos gusta y deseamos, siempre atormentados y perseguidos por los abusos y
violaciones del fuerte sobre el débil. Nuestra responsabilidad es la de
convivir como Vida, como Uno, que es realmente lo que encierran y tratan de
explicarnos los Libros Sagrados. Obviamente, es lo que alguien ha percibido
desde su interior o desde el ser Uno con el Universo, explicado como ha podido
y con las limitaciones del entorno y sus capacidades y cultura.
La reputación del guerrero que dedica
su vida, para recordarnos que somos Amor, que somos Vida e individualidades de
un Todo. Del guerrero que destruye la separación, las envidias, las ambiciones,
los abusos, las violaciones y que no permite el crecimiento del cáncer en
nuestras almas y corazones.
Esa es la lucha que Krisna trata de
recordarle a Arjuna, la de combatir, con todo eso que queremos que impide que
caminemos hacia la humanidad.
Pensamos que esas luchas desde el
deber religioso, son contra quien le da otro nombre a nuestro Dios, o si hay que
adorarle, respetarle o seguir al pie de la letra lo que dicen sus libros, si
hay que hacerlo de pie, de rodillas o postrado.
La realidad que transmite este pequeño
libro es que: “No hay Dignidad o Dios en las religiones, en lo escrito, en los
cargos posiciones o ritos, menos aún puede darnos una religión algo de ello. La
Dignidad y Dios sólo nacen en las religiones, cuando lo manifestamos y cuidamos
nosotros”.
La Dignidad no está en la posición,
cargo o función, sino en la persona que lo ejerce.











