DINAPIGUE (10-IV-82)
Hoy releyendo el
escrito, me lleva a la lectura de una situación en la Linterna Mágica, del Lobo
Estepario. Una partida de ajedrez en la que las figuras van creando su propia
partida, cuando la situación se hace escabrosa y cuando él es incapaz de
moverse, de tomar una decisión, el personaje de la habitación, pasa su mano por
el tablero, dando por terminada la partida, colocando de nuevo las piezas y
comenzando una partida nueva.
Es algo que
continuamente vivimos, pero que no por ello aprendemos a reaccionar en el
momento preciso, quedándonos anonadados ante las situaciones de nuestras vidas,
que eternamente, comienza y termina, ahora.
En la pequeña habitación, el vacío, el silencio absoluto.
El compositor escucha atentamente, las infinitas notas, componentes de
la sinfonía perfecta del silencio.
Cruza por su mente, la primera nota de la nueva música, el arpegio,
claro, suave, rompe el espacio, llenando con sus vibraciones, el vacío de la
habitación.