Creemos que es el conocimiento el que nos da la humanidad.
Pero es la ignorancia
que acepta contener la Sabiduría, lo que crea la Humanidad.
Conceptos: Actualidad, Salud, Budismo, Salud del alma, Zen, Búsqueda de la Dignidad.
Pero es la ignorancia
que acepta contener la Sabiduría, lo que crea la Humanidad.
Quien lee, procura leer aquellas
palabras que entiende, sobre todo de su idioma y nivel cultural y de formación.
Pero la mayoría, leemos con la cabeza,
miramos lo escrito con los ojos y analizamos con la cabeza lo que dicen las
palabras.
Es suficiente para entender y aprender
leyendo. No es muy diferente cuando oímos las palabras, las entendemos y
aprendemos.
La mayoría de las veces, el
aprendizaje consiste en memorizar lo que hemos leído u oído.
Pocas veces leemos realmente o
escuchamos. Leer cualquier escrito, situando lo entendido en nuestro Universo,
en nuestro entendimiento, en nuestro vivir y desechando lo innecesario o
guardándolo no en nuestra mente sino en la nube, esa nube que hemos creado en
informática para guardar lo que no nos es útil en el día a día.
Porque lo que leemos o escuchamos,
tiene un lugar en el Universo que vivimos o percibimos, ayudándonos a
comprender el Universo y su funcionamiento desde nuestra visión y parte de la
de los que escribieron o dijeron lo leído o escuchado.
Leer no es sólo para los ojos y la
mente, tampoco el oír es sólo para los oídos.
Al igual que el vivir, leer o
escuchar, es algo que tiene que encontrar el equilibrio entre el corazón y la
mente, entre los demás y nuestra individualidad.
Usar los ojos y el cerebro, nos
permite entender lo que leemos. El corazón, debe darnos la empatía necesaria
para recibir lo que alguien ha escrito.
Porque leer no es entender las
palabras, sino entender el corazón o el alma de quien escribió. No se trata
tampoco de encontrar lo mismo, sino esa empatía que nos permita respetar al
escritor, incluso en su equivocación o pensar contrario a lo expuesto.
Pero
realmente nuestro comentario, suele ser a nuestro entendimiento de lo que hemos
leído.
De
cualquier lectura, lo importante es lo que nos choca, llama la atención o está
dentro de nuestro conocimiento o inquietudes, pero no podemos decir que es lo
importante de lo que hay escrito.
Cada
uno debemos decidir si la gratitud a ese escrito, es alabar lo que hemos
entendido, o simplemente aportar nuestra opinión. Pues difícilmente nuestro
entendimiento, coincidirá con el escrito o consideraremos importante lo mismo
que el escritor escribió por ser importante para él.
Obviamente,
a todos nos agrada que nos digan lo bonito o profundo de lo que publicamos. Qué
nos importa lo que hayan entendido, si lo importante es que nos alaben.
El
dar una opinión, encierra en ella el entendimiento de nuestro escrito, pero
sobre todo nos amplía nuestro conocimiento, con una visión nueva y diferente de
lo que nosotros vemos al escribir.
Mientras convivimos siendo Uno, donde
todo era parte del Universo de nuestra existencia, estuvimos viviendo en el
cielo, armonizando los problemas y caminando todos unidos como un solo cuerpo.
Es cuando comenzamos a percibir y ser
conscientes de nuestra individualidad y la separamos de todo lo demás, cuando
comenzamos a confundir nuestras lenguas, independientemente de hablar el mismo
idioma o no.
Confucio nos dijo que para un nombre
hay una función que se corresponde, o lo que es lo mismo que las palabras
tienen un significado al ser pronunciadas. Pero el entendimiento individual,
hace que ese significado sea diferente para cada individualidad, lo que hace,
que incluso con las mismas palabras tengamos entendimientos diferentes,
parecidos e incluso opuestos, por lo que finalmente los nombres y sus funciones,
no son entendidos en ellos mismos, sino desde nuestro entendimiento.
Es la diferencia que hay entre un
Concepto y un nombre. El Concepto admite todos los entendimientos, equivocados
y correctos, para determinar el significado de un nombre o palabra, su
entendimiento nos llevaría a percibir la realidad de lo que vive, y nos
acercaría a ese cielo, no por la desaparición del Yin, en la que creen todos
los creadores de cielos, sino por su armonización con el Yang, que retornarían
a ser Uno, inseparables y dependientes el uno del otro.
No puede existir un Yin, sin que tenga
su otra mitad Yang. Cuando se unen el agua y la tierra, surge el barro,
independientemente de que nada ha cambiado, habiendo la misma cantidad de agua
y de tierra, sólo hay un nombre de barro para ella.
La confusión de las palabras, nos ha
llevado a crear diferentes filosofías y creencias confrontadas, para hablar de
lo mismo. Hay quien encuentra explicaciones diferentes, hay quien cree defender
o afirmar las explicaciones de alguien, pero realmente todas las creencias son
diferentes, incluso usando las mismas palabras, esa es la Babel que hemos
creado, al no escuchar y unir todas las creencias en Una, para lo que
tendríamos que usar una lógica para establecer la nuestra, que sería modificada
por las experiencias y el entendimiento de lo que creen los demás.
El Yin Vacío, tiene existencia,
incluso si realizamos el vacío en algo extrayendo el aire y cuanto conocemos
de ese espacio, finalmente estaría lleno de vacío.
Porque el Yin no puede existir, sin
estar lleno de algo, aunque sea de sí mismo. La expresión existir significa ser
algo, incluso un Vacío donde no habiendo nada, diríamos que es Nada, porque
nuestro Concepto de vacío significa eso: No haber algo en él.
El mismo problema que encontramos,
cuando llamamos a una puerta y no nos abren. Nuestra percepción es que no hay
alguien allí, no siendo conscientes de que si hemos llamado a la puerta, es
porque había alguien: Nosotros.
O cuando no entramos en un bar o comercio,
porque está vacío, sin ser conscientes de que están los camareros o
dependientes y que si entramos dejará de estar vacío.
Y es que levantamos una torre de
separación, que hemos construido con el entendimiento de las palabras,
alejándonos del cielo, que no se ha separado de la tierra, un espacio lleno de
palabras que no somos capaces de dar vida y encontrar el Concepto, que sin olvidar
la tierra, nos permita vivir en el cielo.
En nuestra evolución, el cuerpo,
nuestras emociones, nuestra mente, se desarrollan escalonadamente y una
apoyándose en la otra.
Se dice que las razas, han sido las
encargadas de hacerlo: La negra desarrolló el cuerpo, apoyada en la necesidad
de aprender y caminar por un terreno desconocido. Podríamos decir que el apoyo
podría ser el alma o una parte espiritual heredada o prestada. Pero es cuando
se desarrolla el cuerpo, de carácter masculino, no porque sea del hombre, sino
por su naturaleza física.
Llegados a un punto de desarrollo,
adecuado y suficiente para poder usarlo como energía y apoyo a nuevas
evoluciones, le tocó a la raza amarilla el acometer el mundo emocional, de carácter
femenino que necesitaba apoyarse en lo masculino, para poder desarrollarse. Siendo
a través de las experiencias del cuerpo y su relación con el entorno, como se
van equilibrando y desarrollando.
Es entonces cuando se necesita una
nueva evolución, el desarrollo de la mente, de naturaleza masculina, que le
correspondería a la raza blanca, apoyándose en las emociones de naturaleza
femenina.
Los movimientos en la Vida, son
siempre por la alternancia entre el Yin y el Yang, que permite que la evolución
sea equilibrada y progresiva.
Esto no quiere decir que la mente o
las emociones, no puedan moverse sin que se muevan las piernas o que sea tan
literal como dicen los libros. Simplemente que caminar con una sola pierna,
trabajar con una sola mano o amar sólo nuestro cuerpo, mente o emociones, o a
nosotros mismos, es vivir en desequilibrio.
La dualidad que es difícil conjuntar
para un movimiento equilibrado en el vivir y la convivencia, es materia y
espíritu, la una tan presente siempre en el día a día y el otro que siempre
está ausente y sólo lo conocemos por lecturas y lo que nos dicen.
El cuerpo y la materia, son incapaces
de ser algo más que una masa de carne, líquidos o minerales, todas ellas
visibles, o bien ser masas gaseosas que no vemos, aunque podamos sentirlas,
afecten nuestras vidas, arranquen árboles y nos permitan vivir al respirar.
El Espíritu, sólo es perceptible y
utilizable por medio de la materia, que es la única que le añora y trata de
encontrarle y unirse a Él. Porque el Espíritu no podría vivir o convivir, no
podría moverse, ni podría equilibrarse, sin que la materia se moviese mientras
Él está apoyado, o su movimiento se apoyase en la materia.
Afortunadamente, en nuestra Naturaleza
de Libertad, está el que podamos equilibrar a ambos en nuestro vivir.
Es el aíre el que equilibra las aguas
del océano, sin él estarían quietas, ocupando un espacio constante, sin
movimiento y como cualquier agua estancada, se corrompería.
Es el cuerpo o la materia, la que le
confiere grandeza al Espíritu y le permite vivir y manifestarse como Vida. Porque
siendo sólo Espíritu y Todo, no habría podido nacer el Universo y nosotros no
sabríamos que existimos siendo espíritu.
Alternancia entre el Yin y el Yang,
entre los opuestos de una misma individualidad, de un mismo Uno.
Sólo el Uno, necesita de alguien fuera
que le diga que sólo hay uno.
Eso llevó a la filosofía y los
filósofos a dividirle en mitades, para que pudiese saber que era dos mitades,
Yin y Yang, dijeron los filósofos. Que, habiéndole partido y dividido, dijeron
que había sólo Uno, al no contarse a sí mismos, los filósofos, que hacían dos. Ni
tampoco contaron a la filosofía, que era la tercera pata de la Trinidad,
necesaria para dar nombres y saber de la existencia del Uno.
Obviamente, por experiencia, por
lógica y sentido común, si sólo hay uno, no puede percibirse, a no ser que unas
partes perciban a las otras. Pero eso sólo daría nacimiento a la Gran Duda:
¿Somos dos, somos muchos?, o encontrar la filosofía, y una parte que haga de
filósofo, que sería la manera en la que podríamos decir: Soy Uno.
Todas las partes de ese Uno,
encontrado y definido por filósofos y aceptado por una mayoría, con nombres
diferentes, suelen existir sin saber que son partes, lo que les impide saber si
son Uno o varios.
Sólo nosotros, que vivimos para crear
divisiones cada vez más minúsculas y confrontadas, decimos, nombramos y creemos
en ese Uno: Indiferenciado, homogéneo y eterno, sin principio, ni final, del que
no sólo somos parte, sino que somos Él.
Siendo los únicos que dividimos, hemos
filosofado que somos Uno, porque podemos dividirlo. Sin darnos cuenta, sin
prestar atención a que sólo desde fuera lo podemos dividir.
La Humanidad la hemos dividido y
destruido desde dentro, porque el Concepto integra a todos. Pero destruir y
dividir el Uno, sólo podríamos hacerlo desde fuera. Algo que nos llevaría a que
no seriamos ni tan siquiera parte de la Dualidad, pues no seríamos la otra
mitad o tan siquiera, una parte del Uno.
El Uno Absoluto, es un Concepto que
sólo tenemos nosotros, no es verdad, ni mentira. Pero para que el Concepto se
haga realidad en nuestro vivir, no es suficiente con filosofar, hay que aceptar
la responsabilidad de crear las condiciones y los hechos, que permitan que el
Concepto cobre vida.
Todo es interdependiente, todo es Uno,
independientemente de nombres y si hay filósofos o no, pero saber, percibir y
vivir siendo Uno, es algo que es nuestra responsabilidad el darle vida en la
Vida.
El próximo martes se podrá hablar en
las lenguas cooficiales. Me pregunto si se pagarán ellos los traductores de su
sueldo o serán los españoles los que tengamos que hacerlo, además de pagarles
por decir lo mismo que les han dicho que digan. Lo que les convertiría en
repetidores.
¿Cuánto dinero se ahorraría en
políticos, si el voto del líder valiese por X votos, y estuviese él solo?
Me pregunto, si ahora, habrá que
contratar camareros y bedeles multilingües, o se montarán bares para cada comunidad,
y los bedeles serán uno para cada lengua.
¿Saldrá una Ley que obligue a los
bares de los alrededores a tener camareros multilingües?
No sé si ahora los errores serán de
los traductores o de los congresistas.
Si el congresista que entiende
castellano, ha entendido una cosa y el traductor otra diferente, podría generar
estrés mental en el congresista. Teniendo que decidir si lo correcto es lo que
ha entendido o lo que le han traducido.
Obviamente, cada persona entiende algo
diferente de una misma conversación o lectura. Que gente, que entiende algo,
necesite que le sea traducido, porque pagan los ciudadanos y puede darle
trabajo a un amiguete, me parecería bien si tuviese problemas o deficiencias
que necesiten oír varias veces lo mismo, o bien que le digan lo que tiene que
entender.
Que los diputados elegidos por los
ciudadanos, necesiten gilipolleces para contentar a unos pocos o decir que son
patriotas de su pueblo, me parece que son cosas de la Edad Media o anterior. En
una Tierra que necesita más unión que nunca, para no ser destruida, los
españoles nos dedicamos a ser de nuestro pueblo, porque España nos resulta
demasiado grande. Lo que hace que prefiramos ser los reyes del pueblo, que
ciudadanos de la humanidad, o al menos de Europa, y si no, llegar al mínimo que
un ser humano debería ser: español, alemán, mejicano, suizo, etc.
Pero España, ha sido siempre de los
españoles, que han destruido cualquier mejora de los ciudadanos, sin necesitar
que lo hagan los invasores, que a veces nos han solucionado los problemas que
no éramos capaces de resolver.
Decía alguien, creo que alemán o
inglés, que la fortaleza de España, se ve en que seguimos existiendo, a pesar de
los españoles.
Me pregunto si en Cataluña,
Vascongadas, Galicia y todos los que quieren traductores para entender castellano,
prohibirán la entrada a los turistas que no hablen fluidamente su lengua:
gallego, catalán, bable, vasco, …
O lo solucionarán, pagando un traductor
por cada dos turistas, que estarán obligados a no separarse, para que puedan
ser traducidos.
Los diputados del Congreso, saben que
no es su dinero, que los españoles aguantamos a los gilipollas todo lo que
deciden, que hay patriotas que no les importa que sus impuestos sean usados
para crear el Congreso de Babel, que tanto benefició a la humanidad, al no
entendernos entre nosotros.
A veces me pregunto, si para ser
político hay que ser un irresponsable o simplemente es suficiente con ser
tonto.
Sorprendido, preguntó el por qué
entonces, no Le dejaba vivir en mi corazón.
Le dije a la Vida, lo agradecido que Le estaba.
Sin mirarme siquiera, me preguntó que
por qué no dejaba vivir a lo demás, por qué no vivía con Amor. Porque gratitud
es el respeto y aceptación de nosotros y el resto del Universo.
Que vivir no es quejarnos de la Vida,
de lo que Es ahora, soñando con lo que deseamos, insatisfechos con lo que
tenemos.
Tras reflexionar un tiempo, les
pregunté: ¿Cómo puedo dejar que viváis en mi corazón, que el respeto y la
aceptación inunden mi ser?
Olvídate de todo, inunda de Amor tu
vivir, respondieron con una sola voz.
Tras haber
vivido millones de años enterrada en la tierra, la semilla buscó la amistad de
la lluvia y del Sol, transformándose con su ayuda en árbol.
Tras crear
animales y plantas durante millones de años, la Tierra buscó la amistad con el
Universo, de esa amistad nacimos nosotros.
Nada nace de sí
mismo, nada nace de una relación en la que las partes no se entregan.
Toda semilla,
necesita el esfuerzo de todos, para poder crecer, fructificar, transformándose
en lo que realmente era en su interior.
La semilla de
la humanidad, no puede cambiar la semilla, ni sus partes. Es el esfuerzo de
todos, del Universo, lo que permitirá que se abra y pueda salir cuanto encierra
en su interior.
Porque sin esa
relación, sin ese esfuerzo, el Universo carecería de estrellas y de
constelaciones, siendo una semilla en la que sólo existiría lo que podría ser,
si la semilla no encontrase la ayuda para transformarse en lo que encerraba en su
interior.
Ese reconocimiento, esa capacidad de
verlo, es la que hace que nuestra sociedad padezca de falta de Amor, de
empatía, de aceptación, de humanidad.
Nos falta recordar, en qué nos hemos basado para crear la palabra Amor. Cuando es en esta creación donde está el
reconocimiento del Amor como Concepto, lo que debemos entender, cuando decimos
amor o Amor. El Concepto siempre usa las letras mayúsculas, para expresar qué
es lo que decidimos que era el significado de la palabra.
Nuestra convivencia, nuestras
costumbres, nos han llevado a modificar y aligerar el significado de muchas
palabras, que entendemos fuera del Concepto que encierran.
En el Amor está encerrada toda la
Vida, todo el Concepto de Dios, porque es el Amor, lo que existe para que haya
un principio, un comienzo.
El Amor acoge Todo, pero no puede
diferenciar o discriminar, ninguna individualidad de las que son acogidas. Él sólo
puede SER AMOR, ni tan siquiera puede saberlo, ni puede amar algo, pues
desconoce que algo exista en Él.
El acogimiento de algo, que le hace
ser lo acogido, es lo que le confiere esa Naturaleza de Vacío, que negamos
tantas veces, pues en nuestra indolencia, en nuestra huida de la
responsabilidad de acoger el Universo, siendo la Naturaleza que nos acoge: “Amor”.
Para nosotros es más fácil, amar lo
que nos viene bien, lo que deseamos, lo que necesitamos y sentir indiferencia
por lo que nos ama. Deseamos y confundimos con amor, aquello que no tenemos,
aquello que nos cuesta poseer, para olvidarlo una vez poseído.
El Amor, no existe en calidad,
cantidad o necesita un calificativo, el Amor, acoge a Todo, y Es lo acogido. En
su Vacío, no conoce la existencia del amor o la posibilidad de amar algo.
La Vida, Dios, el Ser, son en su
Naturaleza Amor, por eso se entregan absolutamente a lo que vive, a lo creado,
y aceptan ser lo que son, sin un segundo pensamiento, sin mirar o saber lo que
vive o es creado, eso es lo que Son la Vida o Dios.
Pero en nuestra Dualidad, siempre hay
una mitad correcta y otra incorrecta, al ser difícil para nosotros, encontrar
esa Naturaleza, que nos permite acoger la humanidad y a la Vida, que hemos
llamado Amor, y olvidado su significado.
Crucé montes, ríos y
valles.
Atravesé océanos y
naciones.
Visité mundos y
universos.
Hasta que llegué Aquí.
Los
principiantes, los discípulos menores, que esperan ver la luna que señala el
Maestro, sólo llegan a ver el dedo.
Sólo
algunos que escuchan, que se esfuerzan, invadidos por la Gran Duda, llegan a
ver el dedo, ven la Luna que señala el Maestro, pero sólo ven la Luna que ellos
ven, que siendo la misma que señala el Maestro, puede ser totalmente diferente.
Todos
los Maestros y los Grandes Discípulos, ven la misma Luna, a pesar de que cada
una parece diferente de las demás.
El
Maestro, incluso mirando el pájaro o el árbol que ve el ignorante, está mirando
y viendo la Luna.
M.- Pero a los
ojos de una criatura semejante, no crees que esta la vería bella.
PS- Entonces la
belleza cambia de un ser a otro.
M.- La belleza
es constante, como la Verdad. Busca y encuentra cuál es la Verdad.
PS- Cuál es la
verdad del hombre, Maestro.
M.- Dicen que el hombre es tres cosas, lo que él cree
que es, lo que los demás creen que es y lo que en realidad es. ¿Cuál de las
tres crees que es la verdadera?.
PS- Lo que es
en realidad. Pero si un hombre se puede amar a sí mismo y los otros al
juzgarle. ¿Quién queda para decir lo que es realidad?
M.- En qué
momento del tiempo puede quedar un hombre estático y congelado si ha de vivir y
crecer.
PS- Debe
cambiar
M.- Como la
humilde oruga se convierte en una criatura mucho más grácil y hermosa.
Las cosas son para cada uno, como las
ve. No habiendo dos personas que vean lo mismo, al mirar cualquier situación o
ser.
Para el que no ha entrado o comienza
el camino, la fealdad, la belleza, el colorido y la apariencia que ve, es la
realidad de lo que ve.
Cuando se ha recorrido un buen tramo,
lo natural es la Duda, que conforme se adentra caminando, se debe transformar
en Gran Duda.
Entre belleza y fealdad, ¿dónde está
la verdad?, en lo que vemos, en lo que nos dicen o en el Ser de lo que estamos
viendo.
Pero cuando miramos con amor, cuando
creemos que lo que vemos y lo que nos dicen, es irreal, ¿Cómo encontrar la
belleza en todo?
Todo es Impermanente, sumido en un
cambio eterno y constante, que realiza en cada ahora.
Vemos como una simple semilla, se
puede transformar en un gran árbol que nutre a personas y animales, y que
finalmente alimenta la tierra. Que la oruga, el gusano que nos repele y vemos algo
que rechazamos, se transforma en mariposa que admiramos y nos agrada contemplar
su vuelo.
El cambio, el camino, no dice cuál
será nuestro final, lo que encontraremos, en qué nos transformaremos. No podemos
renunciar a la herencia, pero somos responsables de para qué sirve, qué ha
conseguido, que hemos hecho con ella y cuanto la Vida nos ha ofrecido en este
vivir.
Ser mariposa o abono de gusano para la
tierra, está en nuestras manos, en nuestro hacer. No podemos evitar el cambiar,
pero sí es nuestra responsabilidad en lo que nos transformamos.
Estos cambios no son sólo a nivel
individual, sino que somos responsables de en qué se transforma cada
individualidad en la que estamos integrados.
Al final siempre hay un todo, pero las
mismas piezas montadas en un orden y correctamente, hacen una individualidad
que cumple con su función, sólo cuando cada pieza lo hace. Esas piezas en una
caja o montadas incorrectamente no tendrían una función, aparte de ocupar un
espacio y molestar cuando hay que pasar por ese espacio.
Siempre somos Todo, pero el Todo,
depende de la sociedad que hemos creado y esta de lo que hemos creado con
nosotros mismos en nuestro vivir.
Durante todos estos días, continuamente las noticias y nosotros en nuestras conversaciones o discusiones, hemos estado con el caso de Rubiales, centrando nuestra atención y centrando nuestra opinión en el beso que dio a una jugadora, de la cuál es su presidente.
En una sociedad en la que besarse es
algo que no tiene importancia, que en los programas de citas de televisión, se
besan a poco de conocerse. Que todos hemos besado o incluso tenido relaciones
con alguien el día o a las pocas horas que nos hemos conocido. Un beso por
sorpresa y sin pedir permiso, no parece algo demasiado grave, si bien es una
falta de respeto e invasión de la intimidad de alguien.
En los muchos años que he vivido, no
he pedido permiso para besar o tener relaciones ni una sola vez. Pero tampoco
ha existido la fuerza o violencia. Simplemente nos hemos relacionado desde el
respeto, y nos hemos besado o tenido relaciones, sin necesidad de preguntar,
sólo respetando y estando ambos de acuerdo.
Pero sí me sorprendió, que en una
competición ganada por ovarios, alguien que miraba desde un palco, señalase que
habían sido sus cojones o los de las chicas, los que habían ganado la
competición.
Que alguien que se llama hombre, diga
que una muchacha le ha levantado y poco menos que le ha obligado a besarla,
porque se ha excitado con el abrazo que le estaba dando y sus insinuaciones, y
que se ampare en un vídeo en el que lo que se ve es que, es él quien se cuelga
de ella y agarra su cara para besarla, me parece que no es lo que se acostumbra
a decir de la hombría.
Que un cura o un obispo, abusando de
su posición tengan algo que ver con una monja o feligresa en apuros o
necesitada, es una falta muy grave. Por la posición que ocupa respecto a la
otra persona y simplemente por el respeto que debe tener por su cargo.
Que en un momento de euforia se hagan
ciertas cosas que carezcan de principios, valores o simplemente educación,
podría tratar de justificarse. Pero pasado el tiempo, en una ceremonia de
entrega de las medallas al esfuerzo realizado para ganar una competición, un
presidente no puede de ninguna manera, realizar una acción que carezca de
principios, de valores, de educación sobre una persona que está dentro del
organismo donde él es presidente.
De todas eligió a una, todas le
abrazaron, todas le habían manifestado su alegría en la euforia de la celebración,
el elegir a una, parece premeditación y saber que sería la que le daría menor
importancia o que no se atrevería a reaccionar en ese momento.
A veces, no es la gravedad o no de
algo, para las costumbres o lo que sucede en el día a día, sino el carecer de
los Principios, Valores y Dignidad para ejercer un cargo que representa a todos
los ciudadanos de un país, lo que debería ser suficiente para que una persona
no pueda ejercer ese cargo.
Los futbolistas y las futbolistas, no
parece que le hayan dado importancia suficiente, para renunciar a pertenecer a
una entidad presidida por ese tipo de personas. Pero es el pueblo, las personas
que se benefician económicamente y de popularidad, desde esa entidad, quienes
deben decidir cómo debe ser su presidente, dejando de servir a quien crean que
no debe serlo.
Aplaudir o seguir bajo su mando, es
aceptar que no pasa nada, que el presidente puede besar o mostrar su euforia en
un palco, agarrándose los huevos, como hace cualquier macho para mostrar su
poder o llamada hombría.
Realmente las posibilidades de que
podamos por medio de leyes, solucionar un conflicto o problema son escasas, por
no decir inexistentes.
Las Leyes Universales, nos llevan a
aprender a existir en equilibrio con el Universo. Debemos ser y tenemos la
responsabilidad de equilibrar el Universo. Simplemente solucionando cuantos
problemas hemos creado.
Si hay una persona que tiene 10 veces
más de lo que necesita, el equilibrio estará en crear al menos 9 pobres o
necesitados. Si bien dependiendo de si se trata de lo que realmente necesitamos
o de lo que creemos necesitar en nuestra ambición. El equilibrio está en el
hambre o en la pobreza, si alguien tiene o come más de lo que realmente
necesita, aumentando si es la ambición con lo que está medida esa necesidad.
Para que un médico nos cure una
enfermedad, primero tenemos que enfermar nuestro cuerpo, sea el físico, el
emocional o el mental. Obviamente, la culpa de nuestras enfermedades es de los
demás o de la vida, de los virus, de las bacterias, que conviven con todos,
pero sólo enferman aquellos en los que existe un desequilibrio, que es
equilibrado por la enfermedad.
Para crear una ley, tenemos que crear
el conflicto primero, permaneciendo la ley el tiempo que el problema permanezca,
por estar alimentado y cuidado por nuestra convivencia.
La solución de un problema, siguiendo
las Leyes Universales, tendrá mitad Yin y mitad Yang. Que significa que si
curamos una enfermedad en una persona, la enfermedad aprenderá a enfrentarse
con esa solución, cambiando o mutando, para que sea necesario encontrar una
solución nueva.
Si queremos producir suficiente
comida, si queremos construir comodidades, mejores edificios, más y mejores carreteras,
mejorar y hacer más cómodo y fácil nuestro vivir, es necesario talar los
bosques, sacarle las entrañas a la Tierra, lo que creará desequilibrios que
tendrá que solucionar la Tierra, y contaminación de sus aguas y aíre, que no
favorece nuestra salud.
Hay una solución simple, no crear
conflictos que queramos solucionar con leyes. Cuando se detiene, encarcela o se
condena a muerte a una de las personas que hacen necesaria una ley, otra ocupa
su lugar, haciendo que la ley tenga que seguir, tratando de obligarnos a hacer
y vivir correctamente.
Los problemas, nacen naturales para
que aprendamos. Pero no es necesario que les ayudemos a ser más fuertes o
existir más allá del tiempo necesario, del que nos tome aprender a no crearlo
nosotros.
Porque la única solución para los
problemas, que no desequilibra nuestro vivir y nuestra convivencia, es el no
crearlos, haciendo innecesario crear leyes, más allá de las que sean mínimamente
necesarias para organizar nuestra convivencia.
Para que entre una enfermedad o
problema en nosotros, es necesario que tengamos una ventana o puerta abierta,
cuando no debería existir.
PS- Me siento avergonzado Maestro.
M.- Sentir
vergüenza sin causa es inútil, sentir vergüenza con causa también es inútil.
Porque es preferible usar el tiempo en corregir aquello de lo que te
avergüenzas.
PS- Maestro,
anoche me desperté, no veía nada, no oía nada, pero sentía miedo.
M.- De qué.
PS- De la
muerte.
M.- Aquél que
sabe vivir, no teme a la muerte, puede caminar sin miedo al rinoceronte, ni al
tigre y nunca será herido en combate.
PS- ¿Cómo puede
ser eso?
M.- Contra él,
el rinoceronte no encuentra donde clavar su cuerno, el tigre ningún lugar donde
enterrar sus garras y las armas ningún lugar donde herirle.
PS- ¿Por qué es
eso así?
M.- Porque en
el hombre que sabe vivir, no existe lugar por donde pueda entrar la muerte.
Temer lo inevitable, es perder el
tiempo, pues nos impide vivir realmente. Pero el temor a la muerte, incluso nos
impide nacer, al no poder vivir el Ahora que es nuestra muerte del pasado y
nacimiento al futuro.
Quien vive realmente, sólo existe como
Ahora, por lo que no puede crear ego o aferramiento a algo. No tiene nada que
perder, nada que ganar, al no haber algo viviendo, sino la manifestación de la
Vida misma, que sólo existe en el Ahora, que puede ser algo sin tiempo, o la
misma Eternidad.
La muerte o transformación de lo que
algo es, no es la desaparición de algo, sino su transformación. El que algo
muera, sólo es posible si la Muerte vive, y lo que vive, es manifestación de
una Vida única, que se manifiesta en lo que Es, en el Ser del Ahora.
Vivir realmente, es cambiar
continuamente cuerpos, que llega a un punto en el que los cambios por
reparaciones o pequeñas modificaciones, ya no es posible. Ha envejecido, no
funciona correctamente y hay que usar sus materiales, para crear uno nuevo,
recién nacido, que irá cambiándose por joven, adulto y nuevamente envejecerá. Vivir
implica no tener otra opción que ser manifestación de la Vida. Tener un cuerpo, significa ser el responsable
de cómo manifestamos la Vida nosotros, si es la Humanidad, el cielo o el
infierno y la carencia de humanidad.